lunes, 7 de enero de 2008

TAQUILLERAS DE LA PRIMERA SEMANA DEL AÑO




















Weekend Box Office Estimates (U.S.)Jan 4 - 6 weekend
1
National Treasure: Book of Secrets
Buena Vista Pictures Distribution
$20,225,000
2
I Am Legend
Warner Bros. Pictures Distribution
$16,300,000
3
Juno
Fox Searchlight Pictures, Twentieth Century Fox
$16,225,000
4
Alvin and the Chipmunks
20th Century Fox Distribution
$16,000,000
5
One Missed Call
Warner Bros. Pictures Distribution
$13,525,000

miércoles, 2 de enero de 2008

SINCERANDO EL PRESENTE (II)

















¿Será feliz el 2008? por Guillermo Giacosa (*)
No arruinaré la fecha hablando de Bush y otras enfermedades que aquejan al planeta. Pero, no puedo evitar preguntarme cuántos años más, a este ritmo de destrucción, otros seres humanos, como usted, como ese chico que juega en la calle o aquel otro que hace malabarismos en la esquina para ganarse la vida, podrán prepararse, con alguna ilusión, para esperar las doce de la noche y jurarse que el año nuevo les traerá una vida mejor. O, simplemente, una vida, no este mamarracho donde, como nuestros antepasados recién bajados de los árboles, la única función de muchos es saber si conseguirán algo de comer y, a veces, aun en Nueva York, un techo bajo el cual dormir.
Recuerdo que cuando llegamos al año 2000 no se me escapó ninguno de los convencionalismos de ocasión, sino un rotundo y egoísta "llegué carajo", que hizo sonreír a mis amigos. Ahora me provoca lanzar un "llegué carajito", pues la fecha, por no ser de números redondos que tanto impresionan, parece menos importante. Sin embargo, querido planeta, donde están enterrados mis antepasados y donde quisiera que vivan mis descendientes, cada año -cobardemente conquistado sin darle batalla a los fenómenos catastróficos provocados por el ser humano y a los fenómenos naturales sobre los que nada podemos hacer, como la erupción de volcanes o terremotos- pareciera ser una fiesta digna de fuegos artificiales y merecedora de un sonoro: "LLEGAMOS CARAJO", nada más, y a conformarnos, a menos que decidamos cambiar radicalmente nuestros hábitos de vida.
No lo entienden así los vendedores de fantasías que se hacen llamar políticos, periodistas, empresarios, rabinos, imanes, pastores o curas. Ellos siguen apostando a mirar de costado o a mecernos con bonitas historias, que ya han calado tanto nuestro imaginario que son capaces de desafiar la realidad o, al menos, aquello que llamamos realidad y que, seguramente, ayudará a endulzar el adiós final.
Enhorabuena por ellos. A ellos sí podemos desearles un feliz año nuevo sin ruborizarnos, pues seguirán en lo suyo hablando con engolada grandilocuencia de crecimiento económico, inversiones, armas, guerras, democracia, mercado. Ellos tienen respuestas que no existen, respuestas que no solo no se compadecen del dolor y de la muerte cotidianos sino que, además, parecen burlarse de ello, pues hacen planes para ser felices en un mundo que solo existe en su imaginación.
Soy un 'optimista trágico'. Me deslumbra la vida, me seduce la posibilidad de crecimiento que ofrece el cerebro humano, creo en la creatividad constructiva, me emocionan la belleza y la ternura, pero siento que esas posibilidades, que son las que nos humanizan, han sido desplazadas por el egoísmo, el afán de lucro, el estímulo desenfrenado de la competencia y la destrucción sistemática del hábitat, donde lo mejor de nuestras potencialidades podrían realizarse. Seres humanos pequeños y pomposos -cuando no fanáticos imbéciles- dirigen los destinos del planeta. Desear un feliz año en esa circunstancia es solo un cumplido gentil pero engañoso.

(*) Aparecido en su columna del diario Perú21

SINCERANDO EL PRESENTE









La tortura de la verdad por Jorge Bruce (*)
En el trabajo psicoanalítico, es habitual encontrarse con resistencias y distorsiones, acomodos y negaciones. El tiempo puede ser breve o prolongado, pero la verdad encuentra sus caminos y portavoces, obligándonos a revisar el tacho de archivos eliminados.
En esa tarea inevitable, a los peruanos nos ha tocado vivir en los últimos años un periodo apasionante. Se nos ha presentado la oportunidad de aprender quiénes somos y de dónde venimos -y por ende determinar adónde vamos-, acaso como nunca antes en nuestra Historia. Con los vladivideos se inauguró esta secuencia de golpes contundentes a la falsedad: todos pudimos ver el substrato obsceno del poder en la salita del SIN. Luego, gracias al retorno de la democracia con el Gobierno de Paniagua, se dio inicio a la exploración que concluyó, durante el de Toledo, con el Informe de la CVR, un documento esencial, pese a las enormes dificultades para asimilarlo, pero la verdad que contiene prevalecerá.
Hemos visto sentados en el banquillo a Abimael y a Vladimiro. Ahora Fujimori ocupa ese lugar. Y cuando nadie lo esperaba, desde Italia llega la acusación -dos décadas más tarde, como esas estrellas muertas cuya luz sigue viajando- contra quienes participaron en la Operación Cóndor, en la que se incluye a los generales peruanos Morales Bermúdez y Richter Prada. Esa internacional contrasubversiva es uno de los tantos capítulos sombríos de las dictaduras latinoamericanas. Si bien es cierto que la peruana no era de ese mismo jaez, por lo menos cuatro personas fueron capturadas y torturadas en Lima por militares argentinos, apoyados por sus colegas peruanos del Servicio de Inteligencia del Ejército, en 1980, cincuenta días antes de que Morales entregara el poder a Fernando Belaunde. El relato pormenorizado del libro Muerte en el Pentagonito de Ricardo Uceda, no deja lugar a dudas, puesto que los generales aludidos reconocen la detención y deportación. En la playa Hondable, donde luego operaría el grupo Colina, esto sucedió con María Inés Raverta: "Lito comenzó aplicando los cables en la vagina. El cuerpo de la montonera se sacudía y sus gritos se hacían insoportables para Alvarado (el militar peruano que narra los hechos a Uceda), pese a que le habían llenado la boca con una cajetilla arrugada de cigarrillos Winston. Los hombres, al comienzo, no le preguntaban nada, como si únicamente pretendieran internarla en el infierno del dolor". Los lectores dispuestos a enterarse del horror restante pueden acudir a la página 358 del citado libro.
La justicia decidirá si el Perú integraba la Operación Cóndor y si Morales Bermúdez conocía estos detalles espeluznantes. Lo seguro es que ni era un demócrata ni le debemos nada. Menos aún la larga lista de periodistas deportados y medios clausurados durante su Gobierno de facto, especificados por Juan Gargurevich en su libro Prensa, radio y TV. Historia crítica. La defensa cerrada del general por parte del presidente García comprueba el poco respeto que siente por la verdad y los procesos mentales de los peruanos, tratándonos como vasallos y no ciudadanos capaces de formarnos nuestro propio criterio. La denuncia venida de Italia debería afianzar un siglo XXI de gobiernos democráticos -las experiencias traumáticas asimiladas son aprendizaje, las negadas están condenadas a repetirse-, a diferencia del XX, durante el cual hubo solo cuatro: Bustamante, Belaunde (2) y García. Lo demás fue dictadura, oligarquía y autoritarismo.

(*) Aparecido en su columna del diario Perú21