martes, 25 de marzo de 2008

NUEVA EMBOSCADA CONTRA POLICÍAS MIENTRAS EL MINISTRO SIGUE TOMANDO MEDIDAS (*)

Medidas para ataúdes.
(*)Perublogs Tags: , , , , , , . De Javier Prado.

Si Toledo hubiera gobernado como se juergueba y Fujimori como saqueaba, quizás los recordaríamos como dos estupendos gobiernos. Claro habría que acotar que si el Apra dirigiera los destinos del país como blinda y protege a sus comnotádos ineptos estaríamos en la aurora de la mejor administración de todos los tiempos. ¿Qué tanto camote secreto con Melcochita de ambiente? . Ya párenla. El Ministerio del Interior es un desastre. Y hay muertos de por medio. Por verguenza, un paso al costado. Y sino un efectivo puntapie que lo ponga lejos de la Corpac.

EL DIA QUE CREARON LOS INEPTOS






Ayer fue el día de la TBC por César Hildebrandt (*)
Cada año, treinta mil peruanos se suman a la infausta legión de tuberculosos.Y cada año mueren mil de esos enfermos.Y no tenemos estadísticas fiables sobre la cantidad de tebecianos multidrogorresistentes que el Perú produce en series estadísticas anuales ni cuántos de ellos contrajeron esa malignidad en un hospital infectado o cuántos lo hicieron al interrumpir su tratamiento. Se supone que son unos 2,000, de los cuales algunas decenas padecen de un estadio superior del mal: la TBC no tratable, una mutación diabólica del bacilo que Robert Koch descubriera en 1882. Esta variedad es por ahora una condena a muerte del paciente.Para quienes creen que la TBC es decimonónica y sólo tose en las novelas románticas o ahuesa a la bohemia del Palais Concert habría que recordarles que las cifras mundiales han escalado a ratios que preocupan a la Organización Mundial de la Salud: nueve millones de infectados cada año, dos millones de muertos en el mismo periodo, un millón de pacientes que recaen, 500,000 que son alcanzados por la nueva y letal variedad de la enfermedad.Los países ricos no suelen tener tebecianos nativos. Muchos de sus esporádicos brotes vienen de la importación de mano de obra y de las condiciones de vida de muchos trabajadores migrantes, o del alcoholismo y la adicción a las drogas en su etapa terminal.¿Y el Perú? El Perú del doctor García sigue siendo un país de cálida acogida para la TBC. Avanzamos tan rápido que somos el segundo país de América Latina en proliferación tebeciana. El primero es otro potentado: Brasil. En Lima, el distrito donde el mal bate todas las marcas es La Victoria, que reportó 670 casos sólo en el año 2007. Allí se dan todas las condiciones para la multiplicación de las penas: no hay salud pública competente, la desnutrición es crónica, el hacinamiento es frecuente, la renta familiar es de llorar, la suciedad cunde y las infecciones asociadas están a la orden del día.El nuevo orden mundial del sálvese quien pueda y el darwinismo social que supone que los pobres son dinosaurios que sólo deben de esperar su meteorito ha replanteado algunos aspectos del Atlas tebeciano: el mayor índice mundial de casos de tuberculosis multidrogorresistente está en Baku, la capital de Azerbayán. Allí el agujero negro del mercado se ha tragado la salud pública y cualquier asomo de redistribución social: es el mundo que los economistas de la ultraderecha pregonan como el ideal.¿Qué perro del hortelano impide que erradiquemos la tuberculosis? ¿No es que el oro está a más de mil dólares la onza? ¿No es que el cobre etcétera? ¿No es que las reservas internacionales blablablá? ¿No es que el doctor García uyuyuy? ¿No es que PPKK? En este tigre casi asiático que es el Perú no es sorprendente que los hospitales infectados y las cárceles del infierno sean los mayores focos de contagio tuberculoso. Tanto hospitales como cárceles pertenecen al Estado, esa bruma que, según la ultraderecha en boga, hay que despejar. Esa cochinadita que hay que sacarse del zapato. Ese monstruo que alguna vez pretendió arbitrar los conflictos sociales y sacar la cara por los menos poderosos. Ese cáncer que nos impidió ser felices y que ahora, gracias a dieciocho años de quimio fujimorista, diablos azules toledistas y terapia alanista reforzada con la receta de la abuelita de Lourdes Flores, ha casi desaparecido. Alabado sea el Señor.

Posdata: Tuve que viajar en Aerocóndor el último fin de semana. La verdad es que si yo fuera chileno estaría feliz con esa clase de competencia: vuelos que invariablemente se retrasan o cambian de ciudad de partida, colaciones de orfanato de Dickens, aviones que podrían estar en el museo aéreo smithsoniano, sistemas de sonido averiados que impiden saber qué diablos dice el ayudante de cabina, personal sobreexplotado. Toda una joyita de línea aérea. “Aerobuitre” debería llamarse. ¿Y el ministerio de Transportes? ¿Espera que uno de estos días se caiga otro de esos vejestorios volantes para decir algo?


(*) Aparecido en su columna del diario La Primera (*)

ABARAJAME LA YAKUZA








Contrafácticos fujimoristas por Martín Tanaka (*)
¿Qué es un contrafáctico? Una manera de verlo es preguntarse ¿qué hubiera pasado si...? En las ciencias sociales se consideraba que esto solo podía llevar a una especulación sin ningún rigor. Sin embargo, los contrafácticos empiezan a ser revalorados, en la medida en que ayudan a entender no tanto qué hubiera pasado si los actores tomaban otras decisiones, sino por qué hicieron lo que hicieron, a pesar de tener otras opciones, incluso mejores, disponibles. En otras palabras, es una herramienta que permite entender mejor la racionalidad de los actores.
Viendo el juicio al ex presidente Fujimori, vienen a mi mente dos contrafácticos, que surgen de la lectura de dos libros que he comentado aquí antes, La era del Chino, de Yusuke Murakami, y Apuntes de madurez, de Felipe Ortiz de Zevallos. Murakami relata que Santiago Fujimori aconsejó a su hermano Alberto no ser candidato en 1995, y prepararse bien para candidatear en 2000.
Su razonamiento fue que el fujimorismo había sido bueno para terminar una etapa en el país, pero que le faltaba preparación para construir una nueva, y esa era la clave del quinquenio 1995-2000. Ortiz de Zevallos, por su parte, en una carta abierta de junio de 1997, exhortaba al presidente a que se olvidara de la reelección en el 2000, que evitara la polarización política y el daño a las instituciones. En este caso, ¿podría Fujimori haber ganado las elecciones de 2005 y ser ahora mismo presidente?
Considerando que ahora Alberto Fujimori enfrenta, muy probablemente, una sentencia de muchos años en prisión, es obvio que le habría ido mejor siguiendo los consejos reseñados. ¿Por qué no lo hizo? Murakami tiene una hipótesis muy indulgente: Fujimori "no entendía" la importancia de la institucionalidad democrática, se veía a sí mismo como un hombre viviendo permanentemente una situación de excepción.
Alguien como Fernando Rospigliosi haría un argumento mucho más duro: Fujimori, muy temprano en su gobierno, estaba ya dentro de un camino de no retorno, dada su participación y compromiso con redes de corrupción y de violación de los derechos humanos.
Cuán acertada es la hipótesis de Rospigliosi se verá en los próximos meses, conforme se desarrolle el juicio. Yo pienso que Fujimori se sentía también en un camino de no retorno porque él nunca fue parte de la institucionalidad política, y construyó su identidad política en confrontación con ella.
Retirarse del poder lo llevaba a un terreno en el que no sabía moverse (la política democrática), en el que sentía que perdería. Creo que esto ayuda a entender tanto la lógica que llevó a la decisión del autogolpe de 1992 como por qué no siguió los consejos mencionados; y, también, por qué terminó tolerando o siendo cómplice de las tropelías ocurridas durante su gobierno.


(*) Aparecido en su columna del diario Perú21