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miércoles, 10 de noviembre de 2010

CAMARADA NEGOCIANTE


"No seas tonto"
Comunismo no es igual
a consumismo
Paco Arnau

Como resulta evidente que los valores culturales del capitalismo —antes dominadores absolutos de las mentes de la mayoría de unos ciudadanos rebajados a la categoría de consumidores— se baten en franca retirada como producto de la crisis (a pesar de una manipulación mediática persistente pero cada vez más inverosímil y desacreditada), las agencias publicitarias al servicio de las grandes corporaciones se han sacado de la chistera una nueva estrategia dialéctica: el uso de los valores contrarios, los del comunismo, para fomentar sus ventas. El capitalismo no “vende” ya como idea al nivel de antes y además la gente ha dejado de comprar cosas accesorias o inútiles. Éste es un fenómeno provocado por ellos mismos con su crisis; ya lo dijo Marx: “el capitalismo lleva en su interior el germen de su propia autodestrucción”.

La solución: Una vez más sigue siendo válido el método dialéctico marxista, utilizar los valores y la estética comunista para promocionar las ventas de las corporaciones capitalistas. Esto no es nada nuevo ni en política: son los enemigos de la libertad, la democracia y la paz los que siempre han agitado como banderas esos conceptos con fines contrarios a los valores que representan, hasta el punto de prostituir, subvertir y vaciar esas palabras de su contenido real; ni tampoco en economía: todos sabemos, por ejemplo, que el movimiento socio-cultural hippy, contestatario y antisistema en sus inicios, fue absorbido y reconvertido por el propio sistema en una simple moda estética que luego devino en mercancía

Más recientemente, como apunta José Luis Forneo en su recomendable blog Cuestionatelotodo, nada menos que entidades financieras globales como el Banco Santander, cuyo color corporativo es el rojo carmesí de las banderas comunistas, propalan en sus spots publicitarios ideas como “La revolución de las hipotecas”. El Santander es uno de los principales bancos del mundo y su presidente, Emilio Botín, el sujeto individual con más poder real en España. Y seguramente hay muchos ejemplos más. Cuanto más inhumana (y antihumana) es una gran entidad corporativa privada (operadores de telecomunicaciones, bancos, compañías energéticas o de seguros, etc.), más incide ésta en agitar conceptos humanistas, ecologistas y hasta revolucionarios en sus anzuelos publicitarios. Lo estamos viendo a diario.

‘Ven a comprar con tus camaradas’

En el caso de Media Markt, multinacional euroalemana de productos y gadgets electrónicos implantada en varios países del globo, entre ellos España, sus publicistas han dado un paso más allá. No sólo inciden en la estética comunista (nada complicado para la agencia publicitaria pues el color corporativo de Media Markt, cómo no, también es el rojo), sino también en el lenguaje: “¡Ven a comprar con tus camaradas!”, “¡Viva la revolución!”, junto con su ya recurrente e internacional eslogan “¡Yo no soy tonto! (“Ich bin doch nicht blöd!”, “Je ne suis pas fou!”, “Non sono mica scemo!” y así en euskera, polaco, portugués, catalán y otros idiomas).

Destacaremos para finalizar este análisis que la ejecución estética de este tipo de campañas opta en la inmensa mayoría de los casos por ideas fuerza que desde el punto de vista de estos publicitarios, a los que no negamos destreza y profesionalidad, tienen impacto publicitario frente a mensajes débiles… es decir, eligen conceptos claros y con fuerza propios de la tradición mayoritaria del movimiento obrero histórico, el comunismo (pueblo, puños alzados, revolución, camarada, etc.), frente a mensajes etéreos y difusos más propios de la tradición socialdemócrata (ciudadanía, reforma, compañero, etc.) , ideas conceptualmente débiles que estos publicistas ni siquiera contemplan como mensaje antagonista válido dialécticamente para sus fines, que no son otros que convencer para vender. Algo de lo que se debería tomar buena nota en el ámbito de las fuerzas políticas comunistas —al menos en el caso de las europeas occidentales—, muchas veces tentadas al aggiornamento o la adaptación y acomodación de su imagen y sus mensajes en un vano intento de ofrecer una imagen de “respetabilidad” ante el acoso implacable del stablishment mediático, político y económico. Un craso error, según nuestra opinión como profesionales, igualmente.

Blog del autor: http://ciudad-futura.net/2010/11/09/comunismo-publicidad/

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sábado, 17 de julio de 2010

OTRA INFAMIA DE EL PAIS...



Contradicciones cubanas
Pascual Serrano

El País presenta el 8 de junio un amplio reportaje titulado
“Las caras de la maternidad”, donde recorre nueve países para contar cómo otras tantas mujeres “relatan cómo se vive la experiencia de dar a luz y criar a un hijo”. El caso cubano lo presenta así:
“Judith Carreño Viera es un ejemplo de las contradicciones que viven las madres en la isla: disfrutan de una atención sanitaria de alto nivel, con vacunas gratuitas y obligatorias, alimentos subvencionados, pero un simple paquete de pañales alcanza precios prohibitivos”
Por supuesto, el diario no hace referencia al bloqueo estadounidense que explicaría el precio de los pañales en una isla que no puede producir todo lo que consume. Lo que el diario llama “ejemplo de contradicciones” y no conquistas o derechos sociales descubrimos cuando
pinchamos en el texto y vamos a la noticia que consiste en que la niña del ejemplo, de tres años, “ha sido vacunada contra 13 enfermedades, no ha de pagar nada cuando va al médico y recibe una cuota de arroz, frijoles, azúcar y otros productos racionados a precios subsidiados, como cualquier cubano. También tiene asegurada la leche hasta los siete años a un precio simbólico”. Además, “las madres tienen derecho a un año de licencia por maternidad con una garantía salarial de entre el 70% y el 100%”. Curiosamente la española entrevistada cuenta que “tuvo problemas en su trabajo por pedir una reducción de jornada para poder seguir dando el pecho a su bebé” y debe pagar 280 euros al mes para una guardería. Eso sí, en España no hay “contradicciones”.
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