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lunes, 26 de enero de 2009

EL SINDROME DE PALESTINA







Cuando el bueno es el terrorista

Pascual Serrano

El subsecretario general de la ONU para Asuntos Humanitarios, John Holmes, ha hecho públicas en una rueda de prensa en las Naciones Unidas las cifras de lo sucedido en Gaza. El número de muertos del lado palestino es de 1.314, de los que 416 eran niños y 106 mujeres. Los heridos, señaló, ascienden a 5.320, entre los que hay 1.855 niños y 725 mujeres, además de que otros 55.000 palestinos han tenido que desplazarse de sus hogares por el conflicto. Por el lado israelí, según sus autoridades, los muertos han sido 13 (10 militares y tres civiles).

Medios, analistas y líderes políticos occidentales no dejan de presentar a un bando, Hamas, como terrorista y al otro como el ejército regular de un gobierno democrático. En 2007 hubo trece víctimas israelíes, de las que cuatro fueron soldados muertos en enfrentamientos armados y cinco colonos. En cambio, en ese mismo año, los israelíes mataron a cuatrocientos cuatro palestinos. En 2000, por cada israelí muerto había cuatro palestinos. En 2006 se pasó a 26 palestinos muertos por cada israelí y en 2007 fueron 31. Cifra que subió después a 46 palestinos muertos por cada israelí. Desde el año 2000 hasta marzo de 2008 habían sido asesinados mil niños palestinos y desde la Conferencia de Anápolis, en noviembre de 2007, fueron asesinados trescientos treinta y un palestinos, entre ellos treinta y nueve niños [1] . Estaríamos, por lo tanto, ante una situación en la que, en su “lucha contra el terrorismo”, Israel mata más niños que israelíes totales mata el “terrorismo palestino”. Sin embargo, estos elocuentes datos no hacen mover un ápice el discurso oficial de Occidente. En un informativo de Televisión Española, el escritor Daniel Múgica, decía textualmente, "La diferencia es que Israel ataca militares y terroristas palestinos y Gaza ataca a los ciudadanos democráticos y libres de Israel" [2] .

En el caso palestino es donde más impresionante resulta el uso y abuso del término terrorista para legitimar y justificar las masacres de un bando. Con todo el desparpajo e impunidad del mundo se matan más niños luchando contra un denominado grupo terrorista, que civiles y soldados juntos logran asesinar esos “terroristas”. Que un bando quiera denominar así a su enemigo es comprensible, en todas las guerras cada grupo en conflicto ha recurrido a las denominaciones más sangrientas para calificar el otro, pero que nuestros medios practiquen ese ciego seguidismo denominando terroristas a la parte de los que mueren sus hijos es la mayor prueba de la miseria y decadencia de la información internacional.

www.pascualserrano.net

[1] Ramonet, Ignacio. “Por una resistencia de masas no violenta contra Israel”. Entrevista con el líder palestino Mustafá Barghouti. Le Monde Diplomatique. Mayo 2008

[2] Ver en el minuto 7:45 en
http://www.rtve.es/
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jueves, 8 de enero de 2009

CRIMEN DE LESA HUMANIDAD





Genocidas y cobardes
por Amadeo Martínez

Sí, sí, lo planificaron bien esta panda de asesinos en serie, de criminales de lesa humanidad, de genocidas y de cobardes que componen a día de hoy el Gobierno y la cúpula militar de ese minúsculo, pero despreciable país, que cuenta con uno de los Ejércitos más poderosos del mundo, antaño paradigma de la competencia militar y del orgullo patrio, y que en los últimos años se ha especializado en matar ancianos, mujeres y niños indefensos, en bombardear escuelas de Naciones Unidas, en masacrar selectivamente familias enteras en busca de la muerte instantánea de dirigentes enemigos, en arrasar centrales eléctricas para que las ciudades y, sobre todo los hospitales, no puedan disponer de fluido eléctrico, en bombardear a placer, y sin ningún riesgo, día y noche, ciudades y pueblos desarmados, en levantar “muros de la vergüenza” para separarse físicamente de la miseria de sus vecinos, en ejercer un férreo y despiadado control sobre una población palestina de millón y medio de ciudadanos, cuyo único delito es resistirse a una ocupación ilegal y deleznable, encerrándolos en el multitudinario campo de concentración en el que han convertido su propio territorio…
Sí, sí, lo tenían todo bien estudiado. Había que actuar, dar el terrible golpe militar, infringir el brutal castigo, producir el horror total y definitivo… antes de que el genocida por antonomasia del siglo XX, el invasor de Irak, el patocojo Bush, embutido en el uniforme de piloto de combate de su Armada, abandonara la presidencia de los EE.UU y con ello se cerrara la etapa de impunidad y vista gorda con la que la Casa Blanca les ha premiado todos estos años, dejándoles cometer todo tipo de atropellos contra el sufrido pueblo palestino.
Y teniendo todo listo y preparado hasta en sus más nimios detalles, incluida la nueva táctica a poner en marcha por el Ejército tras su fracaso en el sur del Líbano de 2006, les vino de perlas a los jerifaltes judíos, prepotentes y borrachos de poder al tener a su servicio de una de las más engrasadas máquinas de poder militar del mundo (más de doscientas armas nucleares de cabezas múltiples con sus vectores correspondientes de largo alcance), que Hamás cometiese el indudable error de anunciar al mundo el fin de la tregua con Israel. ¿Pero que tregua, ni que narices si el pueblo palestino lleva más de cuarenta años (desde la famosa guerra de los Seis Días de 1967) pisoteado por la bota israelí, humillado, vejado, arrinconado, aislado del mundo, prisionero en su propia tierra…? ¿Y qué rotura de tregua supone el hecho de que un pueblo ocupado y desesperado, como el palestino actual, lance unas decenas, unos centenares si se quiere, de cohetes artesanales, de petardos de feria fabricados por las noches en las cocinas de sus casas, con un ridículo poder destructor (siete víctimas mortales en ocho años de ataques) y que, además, son detectados al segundo de su lanzamiento por la sofisticada red de satélites militares israelíes, desplegada con tecnología yanqui, permitiendo a la población buscar refugio con casi total seguridad?
¿Y cómo se atreven los políticos y los militares judíos a denominar como legítima defensa a una brutal represión, a un asesinato en masa de civiles palestinos (en Gaza todos son civiles, allí no hay ningún Ejército regular, ni terroristas, por mucho que aquí en España la derechona mediática no dude en calificarlos así después de reconocer ¡faltaría más! el heroísmo personal y el patriotismo sin límites de que hicieron gala los madrileños que el 2 de mayo de 1808, con una faca en la mano y un par de cataplines entre sus piernas, se lanzaron a las calles a matar gabachos), a un genocidio de manual, a una masacre diaria y reiterada de ancianos, mujeres y niños? Y todo ello sin riesgos personales para los componentes de sus sofisticadas Fuerzas Armadas, que disparan a placer desde sus protegidos ingenios de destrucción como si estuvieran tirando al blanco.
Doce jornadas después de que comenzara la tragedia, los muertos son ya más de setecientos, los heridos más de tres mil, y ambas cifras no paran de aumentar a pesar del ridículo alto el fuego de tres horas diarias de duración que, magnánimamente, ha concedido el agresor para que puedan alimentarse y tenerse en pie aquellos a los que matará en los próximos días. Y la comunidad internacional (salvo algunas actuaciones personales, meritorias sin duda) y, sobre todo, los despreciables jerarcas árabes “moderados” (los sátrapas que vegetan a la sombra de Occidente y que temen a los radicales islámicos) viéndolas venir, cuchicheando entre ellos, mirando para otro lado cuando no poniéndose públicamente al lado de los civilizados genocidas de Tel Aviv.
La carnicería del Ejército israelí empezó con bombardeos de saturación (nada selectivos o “inteligentes” porque si así hubiera sido no se hubieran contabilizado casi trescientos muertos en cuarenta y ocho horas) sobre la pequeña franja de Gaza, de apenas cuatrocientos kilómetros cuadrados de extensión, en la que malviven millón y medio de personas. En esto el Estado Mayor judío no se calentó demasiado la cabeza. Se trataba de matar, de hacer el mayor daño posible, de asustar a la población para que ésta abandone a la organización guerrillera Hamás. Pero al mismo tiempo se distribuyeron profusamente, por los canales internacionales de información, vídeos y fotografías de Unidades acorazadas israelíes en sus bases de partida para el asalto terrestre a Gaza. Para cualquier experto militar, conocedor de la debacle sufrida por el Ejército judío en el sur de El Líbano hace dos años y medio, la idea de entrar por tierra en la franja era a todas luces descabellada. Israel no se podía permitir un nuevo desastre, ahora con Hamás en lugar de con Hezbolá. En la lucha urbana, con la táctica de guerrillas que magistralmente ponen en práctica los radicales palestinos, los soldados judíos tienen todas las de perder aunque se protejan en modernos carros de combate y en transportes orugas acorazados. Y efectivamente, el Estado hebreo no ha arriesgado nada en la operación terrestre tan alegremente anunciada. Ha invadido la franja de Gaza pero dejando de lado ciudades y núcleos urbanos, avanzando con sus blindados por zonas relativamente despobladas, partiendo el país en tres zonas (operación nada heroica, por supuesto) y dedicándose durante los cuatro días de “ofensiva terrestre” a la fácil, cómoda, y nada peligrosa tarea de masacrar a distancia a los palestinos (refugiados en las ciudades), con tanques y artillería autopropulsada. Así, ellos siguen con su táctica y con sus fines: matar a bajo precio, castigar despiadadamente al pueblo al que sojuzgó en 1967.
Esta horrenda masacre contra el pueblo palestino tiene, afortunadamente, fecha de caducidad: el 20 de enero de 2009, día en el que el repartidor de licencias para matar, el cafre de Bush, deje la Casa Blanca y se vaya al infierno. Hasta entonces, los gladiadores de Tel Aviv jugarán con el mundo entero su particular partida de chulería y prepotencia. Quizá, unos días antes de terminarse ese fatídico plazo hagan como que ceden y aceptan las propuestas de paz que estos días les llueven desde todos los lados. Pero ¡ojo! todo será un artificio, una postura perfectamente planificada por sus cerebros del terror. Pronto, dentro de unos pocos meses, a no ser que Hezbolá, crecida por su victoria, adelante la fecha de una nueva confrontación, todo volverá a ser igual. Los aviones sin piloto, los helicópteros invulnerables, los tanques con coraza de titanio, los transportes de infantería con inhibidores de frecuencia de última generación… todos a distancia, todos lejos de su enemigo porque el miedo se ha enseñoreado del que antes era uno de los mejores Ejércitos del mundo, volverán a matar palestinos impunemente.

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domingo, 28 de diciembre de 2008

SIONISMO GENOCIDA








Los misiles Qassam: una vil excusa que no engaña a nadie
Patricia Rivas
Al Estado de Israel no le importa la verdad, como no le importa un comino la vida de civiles ni el Derecho Internacional. Estados Unidos e Israel justifican la masacre del sábado en Gaza por el hecho de que la resistencia palestina contra la ocupación lance misiles de fabricación casera contra las poblaciones israelíes aledañas a Gaza.
El poder mortífero de los cohetes Qassam quedó demostrado este sábado, después del peor ataque israelí contra los palestinos en 40 años, cuando Hamas lanzó 20 de estos proyectiles y dejó un saldo de una ciudadana israelí asesinada. Una víctima civil israelí contra más de 230 civiles palestinos asesinados.
Esa desproporción no es sino evidencia de la desigualdad de fuerzas entre uno de los Ejércitos mejor equipados del mundo y un movimiento de resistencia palestino que se alimenta de la desesperación de los palestinos en los territorios ocupados, donde la muerte parece el único destino claro: mártir o víctima, esa es la única opción para los niños palestinos que viven todos los días bajo la bota militar israelí. La cuestión no es si se justifica o no el terrorismo, nadie se confunda. La cuestión es, de nuevo, de proporciones. Equiparar los crímenes de Hamas con los del Estado de Israel es como comparar a los judíos partisanos que combatieron la ocupación nazi en Europa con el III Reich. Sencillamente inmoral, y criminal, porque hace igual a la víctima y al victimario. Claro que disparar proyectiles explosivos, así sean de fabricación casera y alcance limitado, contra población civil viola todo el Derecho Internacional Humanitario y la IV Convención de Ginebra. Nadie dice que eso esté bien. El asunto es que hay gobiernos, como el de Israel, Estados Unidos y Canadá, que esgrimen eso como justificación de un bombardeo masivo contra una de las zonas más densamente pobladas del mundo. Según el cartel mediático internacional, los niños, las mujeres y los civiles que vimos tendidos en las calles, o con el cuerpo destrozado, son peligrosos “terroristas islámicos”. Pero sí nos hablaron con detalle de la mujer israelí que murió víctima del misil Qassam lanzado por Hamas. Desde que la población palestina en los territorios ocupados se levantó contra las Fuerzas Israelíes de Ocupación en septiembre del año 2000, han muerto 430 civiles israelíes en los diversos atentados y acciones armadas llevados a cabo por todas las facciones de la resistencia palestina en su conjunto (1). En el mismo período, las Fuerzas Israelíes de Ocupación han asesinado a más de cinco mil civiles palestinos, entre ellos casi 900 niños (menores de 18 años no combatientes). Y, por cierto, según el
último reporte publicado por el Centro Israelí de Información para los Derechos Humanos en los Territorios Ocupados B´TSELEM , entre junio de 2004 y hasta el final de 2007 (es decir, en tres años y medio) un total de once civiles israelíes y cinco palestinos murieron a causa de ataques con misiles Qassam lanzados desde Gaza. Esta organización israelí de derechos humanos califica, y con mucha razón, el lanzamiento de cohetes Qassam como un “crimen de guerra”, por las siguientes razones: “Las organizaciones palestinas que disparan cohetes Qassam declaran abiertamente que se proponen golpear, entre otros objetivos, civiles israelíes. Los ataques dirigidos contra civiles son inmorales e ilegales, y el asesinato intencional de civiles es una grave violación de la IV Convención de Ginebra, un crimen de guerra, y no puede ser justificado, bajo ninguna circunstancia. Es más, los cohetes Qassam son en sí mismos ilegales, incluso aunque apunten a objetivos militares, porque los cohetes son tan imprecisos que ponen en peligro la vida de los civiles en el área desde la que son lanzados así como en la que aterrizan, violando dos principios fundamentales de las leyes de la guerra: diferenciación (entre objetivos militares y civiles) y proporcionalidad (en el uso de la fuerza)”. Si el lanzamiento de cohetes Qassam, con el poder mortífero antes reseñado, es un crimen de guerra, ¿quién podrá calificar las dimensiones del crimen cometido este 27 de diciembre por el Gobierno de Ehud Olmert y George W.Bush en calidad de cómplice? Y quien dice este 27 de diciembre, dice cualquier otra fecha en los últimos 40 años, porque la masacre de civiles palestinos como política intencional del Estado de Israel, incluyendo niños, viene siendo sistemática en los territorios palestinos ocupados desde 1967. Pero retomando el tema del artículo: las operaciones militares israelíes "como respuesta al lanzamiento de cohetes Qassam" por los palestinos, la lectura del informe del Centro Palestino para los Derechos Humanos (CPDH) sobre los asesinatos de niños en la Franja de Gaza por las Fuerzas Israelíes de Ocupación, titulado "Sangre en sus manos", es revelador:
"Cuando los civiles son asesinados en la Franja de Gaza, el Estado de Israel alega permanentemente que es en respuesta al lanzamiento de misiles por parte de grupos militantes desde el interior de Gaza. Sin embargo, las investigaciones del CPDH sobre las muertes de civiles, incluyendo las muertes de niños en Gaza, refutan sistemáticamente estos argumentos. En septiembre de 2006, el diario de Londres “Independent” publicó un informe en primera plana sobre las muertes de niños en Gaza que se convertiría posteriormente en una noticia internacionalmente divulgada. “Gaza: los niños asesinados en una guerra sobre la que el mundo no quiere saber nada” se centraba en las muertes de civiles palestinos en la Franja de Gaza durante una operación militar a gran escala de las Fuerzas Israelíes de Ocupación, denominada “Operación Lluvia de Verano” que asesinó al menos a 153 palestinos en junio-julio de 2006. Noventa y seis de las víctimas eran civiles desarmados, incluyendo al menos a 31 niños. El hecho de que civiles desarmados llevaran la peor parte de los ataques de las Fuerzas Israelíes de Ocupación ilustra claramente el nivel de fuerza letal excesiva que las Fuerzas Israelíes de Ocupación emplean permanentemente contra los civiles palestinos. Israel se ha negado siempre a investigar los asesinatos de civiles desarmados por las Fuerzas Israelíes de Ocupación, incluyendo los de niños. En las extraordinarias ocasiones en que se han abierto investigaciones oficiales sobre asesinatos de civiles palestinos por las Fuerzas Israelíes de Ocupación, las investigaciones han sido realizadas por las propias Fuerzas Israelíes de Ocupación. El 9 de junio de 2006, un barco cañonero israelí disparó siete proyectiles de artillería contra civiles en una concurrida playa en Beit Lahia, en el norte de la Franja de Gaza. Siete miembros de la familia Ghalia fueron asesinados en el ataque, y otros 32 civiles fueron heridos. Una investigación posterior de las Fuerzas Israelíes de Ocupación sobre los asesinatos de la familia Ghalia concluyó que “la probabilidad (de que el proyectil israelí causara la masacre) es absolutamente cero. No hay ninguna posibilidad de ello” (cita del investigador de las Fuerzas Israelíes de Ocupación Mayor Meir Klifi en el diario “Haaretz” del 14-06-2006). Esta afirmación de las Fuerzas Israelíes de Ocupación contradecía frontalmente la investigación del CPDH sobre los asesinatos de la familia Ghalia, que demostró, más allá de cualquier duda razonable, que la familia fue asesinada por los proyectiles de las Fuerzas Israelíes de Ocupación. Human Rights Watch también investigó los asesinatos, y concluyó que “Ha habido mucha especulación sobre la causa de los asesinatos en la playa de la familia Ghalia, pero las evidencias que hemos reunido sugieren con mucha fuerza que la culpa fue del fuego de artillería israelí”. El CPDH ha expresado su firme oposición a estas investigaciones internas de las Fuerzas Israelíes de Ocupación, que no cumplen los estándares internacionales de independencia y transparencia y no representan ningún intento sincero por parte de las Fuerzas Israelíes de Ocupación de hacer que sus miembros rindan cuentas por los asesinatos de civiles palestinos desarmados, incluyendo niños. Las investigaciones del CPDH sobre las muertes de los 68 niños asesinados por las Fuerzas Israelíes de Seguridad en la Franja de Gaza entre el 30 de junio de 2007 y el 30 de junio de 2008, han puesto de manifiesto que en muchas ocasiones los objetivos buscados por las Fuerzas Israelíes de Seguridad eran claramente niños. El 21 de agosto de 2007, Abdul Qader Yousef Ashour, de trece años, y Fadi Mansour al-Kafarna, de once años, fueron asesinados por las Fuerzas Israelíes de Ocupación en Beit Hanoun, en el norte de la Franja de Gaza. Los dos niños habían estado jugando con un amigo en un huerto contiguo a la Escuela Secundaria Agrícola en las afueras de la norteña Beit Hanoun, cuando las Fuerzas Israelíes de Ocupación dispararon un misil tierra-tierra que los mató a ambos instantáneamente. El tercer niño, Ahmed Sa’id al-Bo, de trece años sufrió heridas de metralla por el ataque con misil. La madre e Abdul Qader, Sabah Mohammed Jadallah Ashour, se encontraba a unos cientos de metros de la Escuela de Secundaria Agrícola cuando escuchó el estruendo de una explosión. “Eran las 5.45 p.m. Sabía que Abdul Qader había estado jugando fútbol en el patio de la escuela”, declaró al CPDH. “Corrí inmediatamente hacia el patio de la escuela. De camino, un hombre me dijo que un niño llamado Fadi había sido herido. Le pregunté si sabía algo de un niño de azul, porque mi hijo estaba vestido de azul. Me dijo que el niño de azul había sido desmembrado”. (Entrevista del CPDH con Sabah Mohammed Jadallah Ashour, 09-07-08). El CPDH visitó el lugar donde Abdul Qader Ashour y Fadi al-Kafarna fueron asesinados. Fueron asesinados a 2-3 metros de la Escuela Secundaria Agrícola, y aproximadamente 150 metros del emplazamiento de un lanzador de cohetes. Miembros de las familias Ashour y al-Kafarna confirmaron que ningún cohete se había lanzado desde Beit Hanoun el 21 de agosto de 2007. El CPDH confirmó que las Fuerzas Israelíes de Ocupación dispararon el misil tierra-tierra en las inmediaciones de una escuela, donde docenas de otros niños estaban jugando fútbol en el momento, poniendo en riesgo las vidas de todos estos escolares. Las familias de Abdul Qader Ashour y Fadi al-Kafarna afirman que los dos niños fueron tomados como objetivo por las Fuerzas Israelíes de Ocupación para presionar a los padres de la localidad a que evitaran el lanzamiento de cohetes desde Beit Hanoun contra Israel".
Testimonios como éste son los que nunca son noticia en el televisor. Revelan, por si nos quedaba alguna duda, que lo ocurrido este sábado en Gaza es un crimen de lesa humanidad, una masacre premeditada que no puede ser justificada bajo ninguna excusa. No quiero terminar estas líneas acudiendo a la consabida exigencia de justicia y de cumplimiento del derecho internacional. Ese es el deber de los gobiernos del mundo, que una vez más emiten comunicados, más o menos firmes, pero que a la hora de la verdad, no aplican sanciones económicas contra el Estado de Israel (por cierto, que supeditar el acuerdo de libre comercio entre Mercosur e Israel al cumplimiento de la IV Convención de Ginebra, al menos, sería un gesto político que el Sur está en capacidad de hacer, dando ejemplo de coherencia al mundo, empezando por la encanallada Unión Europea). No. Termino como empecé. Viendo en el cuerpo destrozado del niño de la foto y en la desesperación que lo rodea, a mi propio hijo. Ponerse en el lugar de una madre palestina, así sea por cinco minutos, es sobrecogedor. En estos días en que Belén esta presente en millones de hogares, y nos inspira sentimientos de humanidad un niño palestino que nació y murió bajo la ocupación de otro Imperio, me pregunto por qué nos acongoja tan poco el destino de un millón y medio de sus descendientes recluidos sin alimentos ni electricidad, bombardeados y a las puertas de una incursión terrestre... Y por qué somos tan condescendientes con los Herodes de nuestros días.
(1) Dato tomado de Wikipedia, una fuente nada sospechosa de antisionista, que hace un
recuento exhaustivo de los civiles israelíes asesinados durante la II Intifada. (2) Informe "Sangre en sus manos" sobre los asesinatos de niños civiles palestinos por las Fuerzas Israelíes de Ocupación en la Franja de Gaza. Puede descargar la versión en inglés en el sitio del Centro Palestino para los Derechos Humanos

ESTE BLOG CONDENA CON TODA ENERGÍA EL BRUTAL ATAQUE DEL SIONISMO ASESINO Y SUS ALIADOS DE LA MAFIA NORTEAMERICANA (EL GOBIERNO DEL DIPSOMANO DE BUSH). LA GUERRA BUSCA ALIMENTAR LA TERRIBLE FANTASÍA DE LOS ESTADOUNIDENSES DE SOBREVIVIR A LA CRISIS -QUE SU SISTEMA CORRUPTO HA PROVOCADO- ESTIMULANDO LA ECONOMÍA CON DECISIONES BELICAS COMO ESTA COBARDE AGRESIÓN QUE HA PROVOCADO LA REACCIÓN MUNDIAL.
¿ Y NUESTRA CANCILLERÍA QUÉ DICE?
¡QUÉ PENOSO SERVILISMO! ¡TOMEMOS NOTA DE ESTE OMINOSO SILENCIO QUE NOS IDENTIFICA COMO EL SERVICIO DOMÉSTICO DE LOS GRINGOS!
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