Mostrando entradas con la etiqueta CESAR HILDEBRANDT COLUMNA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta CESAR HILDEBRANDT COLUMNA. Mostrar todas las entradas

sábado, 4 de abril de 2009

UNO ES COMO ES Y NO HAY MAS DE LO QUE VES



Manotazos políticos de ahogado
por César Lévano
Alberto Fujimori, el gran cobarde, tiembla de miedo. Sabe que judicialmente está perdido y que la Sala Penal Especial que lo juzga puede aplicarle una pena severa.Nadie en su sano juicio puede considerarlo inocente en los casos de La Cantuta y Barios Altos (o de las malversaciones que reconoce y los latrocinios que oculta); pero él se declara inocente. Un poco más y se considera émulo de la Madre Teresa de Calcuta.No sabía, dice, no se había enterado, de los crímenes del Grupo Colina. Los felicitó sólo por ser un equipo de analistas. Otro poco más y los proclama psicoanalistas.Sabe que sería ingenuo que lo crean libre de culpa. Se ha convencido de que con gritos no puede demostrar inocencia. Por eso la esencia de su autodefensa ha consistido en un operativo político.Fujimori busca un arreglo político. Eso es. No sólo desde ahora. Todos los votos de la bancada fujimorista en favor del Apra y sus desmanes a lo largo de estos años se explican en buena parte por esa intención.Igual sentido posee la acusación, envuelta en una queja, lanzada contra Alan García y Fernando Belaunde, ex presidentes del Perú y responsables también de violaciones contra los derechos humanos, que incluyen asesinatos, desapariciones, masacres, impunidades.Respecto a García, el mensaje es directo: colega presidente, no me abandone en esta hora de prueba. Yo fui elegido gracias a su apoyo, y en los últimos años no sólo he continuado su política de privilegios a los ricos, anulación de los derechos laborales, privatización en remate de los bienes públicos, sino también apoyado todos sus decretos legislativos contra la democracia, las comunidades campesinas, las poblaciones nativas de la selva, los sindicatos, y patrocinado su línea prochilena, que también es la mía.Fujimori sabe, sin duda, que una absolución es imposible. Su abogado César Nakazaki lo ha admitido implícitamente, aunque insiste, igual que Jaime de Althaus y otros periodistas, en que Fujimori es inocente puesto que no hay orden de asesinar escrita por él.Es como afirmar que Hitler es un santo varón, dado que no impartió por escrito la orden de matar a seis millones de judíos.Fujimori aludió en su jeremiada a los crímenes de Accomarca, Cayara y Los Cabitos, cometidos en la era García, primer período, y afirmó que el jefe aprista había sido absuelto por esos graves delitos. En realidad, nunca fue absuelto, porque no ha sido juzgado. Todavía.Curioso es que Fujimori no mencionara el caso El Frontón, quizá porque sabe que el vicepresidente Luis Giampietri sabe mucho (este Lucho sabe mucho) respecto a matanzas cometidas en días de García y del propio Fujimori.Ahora sólo queda esperar que el pánico del gran cobarde se justifique. Una pena condigna elevará el nivel de la moral en el país.

Fujimori en el paraíso
por César Hildebrandt
Escucho a Alberto Fujimori describir su paraíso de opio y compruebo que gente como él sólo puede prosperar en un país que tiene a un 40 por ciento de ciudadanos a los que les da lo mismo –lo dicen reiteradas encuestas- si los rige una democracia o una dictadura.O sea que en el Perú hay un 40 por ciento de ciudadanos que casi aspiran a no ser ciudadanos y que quieren ser, a veces con fervor, vasallos tristes y alegres siervos de la gleba.Detrás del fujimorismo está la capacidad de sumisión y la arrolladora ignorancia que lastiman el alma del Perú.Escucho a Fujimori y me digo que si hubiera géiseres de cinismo sonarían como su voz.Habla de coraje el hombre al que le temblaba la voz cuando se dirigió a buscar refugio en la embajada del Japón la noche del fallido golpe del general Salinas Sedó.Habla de honor el hombre que emputeció a la Fuerza Armada, hizo del Congreso un chiquero, suprimió el orden constitucional, desconoció su firma y hasta su huella digital con tal de no pagarle una deuda a la madre de sus hijos.Habla de orgullo de sí mismo el sujeto que quiso ser senador japonés para obtener la inmunidad que lo librara del alcance de la ley.Habla de responsabilidad el hombre que llenó 45 maletas de videos, dinero y botines diversos, tomó el avión presidencial y pasó de Brunei a Tokio, donde pidió asilo y desde donde renunció por fax a la presidencia de la República.Habla de amor por la patria el jefe de una banda que saqueó las cuentas del tesoro público por un valor que los más conservadores estiman en dos mil millones de dólares.Habla del veredicto de la historia el sujeto que estaba pescando en Iquitos cuando la policía de la Dincote, sin ninguna ayuda de Montesinos, capturó a Abimael Guzmán, el hombre que huyó del país tras descubrirse cómo es que Montesinos compraba esos congresistas que hoy deben estar frotándose las manos.Qué patético pobre diablo es Fujimori. Se atribuye todos los poderes para las cosas que salieron bien y se pinta como un presidente disminuido, desinformado e irresponsable cuando le mencionan los asesinatos que cometían los criminales a los que él felicitaba, ascendía y amnistiaba.“Yo era comandante de la Fuerza Armada en el sentido en que un entrenador de fútbol comanda al equipo”, dijo ayer destilando la esencia de su legendaria cobardía.O sea que debemos alabarlo por haber “comandado” las fuerzas armadas que derrotaron al senderismo, pero debemos exonerarlo de toda responsabilidad cuando esas mismas fuerzas armadas mataban ancianos, niños y mujeres en las alturas de Ayacucho.Debemos agradecerle el haber sacado al país de la crisis económica en la que nos hundió Alan García –quien hizo tanto para que Fujimori lo sucediera-, pero tenemos que olvidar que con él todos los derechos del trabajador fueron abolidos, todo asomo de equidad fue perseguido, toda corrupción en el proceso de las privatizaciones fue posible.Tenemos que decirle gracias por la paz con Ecuador –Tiwinza incluida, derechos de navegación ecuatorianos en ríos peruanos incluidos- pero no podemos recordarle su repugnante papel en la derrota peruana del Cenepa, cuando nuestros soldados carecían de logística, comunicaciones y, en muchos casos, de rancho y de zapatos.Debemos ser gratos con su régimen porque “refundó el país” (Fujimori dixit), pero tenemos que olvidarnos de que quince de sus ministros o están presos o están con orden de captura por ladrones.Debemos ser fujimoristas por las escuelas que sembró el Fonades, pero no debemos evocar la prensa inmunda que él creó para ensuciar a sus adversarios y, seguramente, “elevar el nivel cultural”.Este demócrata que cerró el Congreso, este honrado que permitió la rapiña más grande de la que se tenga noticia, este ciudadano ejemplar que convirtió a un edecán en fiscal para entrar a robar maletas en la casa de Trinidad Becerra, este hombre decente que tuvo como socio a Montesinos, este estadista al que defienden sujetos como Saravá, este ángel que vivió entre alimañas, este hombre ejemplar que dio un golpe de Estado cuando su esposa, en un rapto de bendita locura, denunció los asaltos de la hermana Rosa y del cuñado Aritomi a la caja de Apenkai, este probo encubridor de Miyagusuku, esta vergüenza que grita lo que lee y juega con la voluntad de olvidar de los peruanos, este señor Fujimori, en suma, sigue siendo exactamente el mismo miserable que la miseria moral adora y hace suyo.El secreto de Fujimori es que ha convertido en socialmente exitosos los peores vicios de la “peruanidad”: la crueldad en el tumulto, el cinismo como método y, sobre todo, la cobardía elevada a la categoría de función vital.El triunfo de Keiko Fujimori, de darse, será el resumen vistoso de la tragicomedia nacional y una prueba de que hay países económicamente pujantes y moralmente inviables.

¿Qué esperaban? ¿una confesión de semejante rata, ojos de puñalada en cuero?
Hay que decir que el mundo nos observa y que si los obvios, vistos y recontramanyados arreglos entre el panzón que tenemos por presidente y los misaerables miembros de la mafia yakuza (andina y afro-latina-caribeña-americana) interfieren con la ejemplar sentencia que tiene que recibir este miserable asesino, vamos a salir a las calles, no a lavar banderas como viejitas pelotudas sino a desmanchar a patadas a este gobierno que se cae de color maduro corrupto. Fujimori es culpable aqui y en El Congo.
¿Vieron al moustro de Saravá y a la vieja Dark Vader del linguismo? Esa es la imagen que representa un movimiento de podridos morales que nos quieren vender a la caricatura de South Park,Keiko (complice innegable de su papi) como la nueva lideresa en las encuestas para la presidencia del 2011.
Mienten: Keiko está en 7.5 a nivel nacional, y todos sabemos que Joselin en Perú21 sólo busca mantener los mismos bussines de siempre para el futuro. ¿Cúantos negocios hizo Graña y Montero con el gobierno delincuencial del chino? ¿Cúantas licitaciones obtuvo en ese río revuelto que fueron los freakies años noventa de Alberto y Vladimiro? . Por eso tanto nerviosismo en la billetera.
Ojo con los intereses entre la minería, el fujimontesinismo y el gobierno del Apra. Atención con lo que se esta jugando la bufalería si se condena a sus socios. Guarda que nos agarren con el pantalón abajo en la evidente apelación que moverá la defensa del caco nipón. Al final lo que vamos a determinar con esta sentencia es nuestro futuro moral como país y como nación.
Ustedes deciden. ¿O, uno es como es y no hay mas de lo que ves?.
------------------------------------

viernes, 2 de enero de 2009

LA GESTA DE LA URRACA





La otra libertad de Magaly Medina
por César Hildebrandt (*)

La señora Magaly Medina está libre. Está libre desde el punto de vista judicial, penitenciario y penal. ¿Pero está libre de las ataduras y los compromisos a que la somete la construcción del personaje en que se ha convertido? Magaly Medina ha salido de la cárcel y eso es una buena noticia. Pero la diva temible de la tele no saldrá fácilmente de la cárcel de ATV, esa cárcel que disimula ser un canal pero que tiene alcaide (El Fantasma González), administrador (Marcelo Cúneo), y jefe de Custodios (Ney Guerrero). En esa mazmorra fenicia Magaly Medina no es una persona sino un cajero automático. No es sólo una periodista exitosa: es la clave de la caja fuerte. En suma, que Magaly Medina para la olla grande en ese expendio de tacos que teledirige, desde Miami, un mafioso mexicano capaz de reciclar a Nicolás Lúcar. Y como para la olla haciendo de mala, cada día le exigen ser peor. Y como sostiene a un montón de zánganos siendo intrusa, cada día tiene que ser más audaz (hasta llegar al baño de sus víctimas, a la felación como espectáculo, al engaño venéreo como renta básica). Y todo eso en nombre de “descubrir la verdad”. Como si alguien pudiese creer que a los empleados del fantasma González –o sea a Marcelo Cúneo y su entorno- la verdad los obsesiona. Si la verdad los desvelase tendrían que empezar por admitir que el mafioso para el que trabajan posee, ilegalmente, los canales 9 y 13 (este último a través de notorios hombres de paja). No es la verdad la mercancía que Magaly Medina vende por lo general. Lo que vende es la crueldad, el asesinato moral y el pillaje (amatorio o alcohólico) con dejo de moralina. Crueldad para mostrar a una mujer que le hace, con todo el derecho de sus forros, sexo oral a un futbolista; asesinato moral cuando embosca a una prostituta que en horas diurnas es extra precisamente en algunos programitas de TV; pillaje con farisaísmo agravado cuando irrumpe en un lugar para mostrar los excesos de un actor pasado de tragos. Que Magaly Medina no se engañe. No es que en Canal 9 la adoren o la estimen. Es que necesitan exprimirla hasta que no dé más. Y que no se engañe con las portátiles que su emisora le armó pagándole a señoras hambreadas. Y que no se engañe con los consejos descerebrados de quienes la urgen a no pensar en nada que no sea el coliseo y las fieras. Y que no se engañe con Nakazaki, que lo que ha logrado es que la condenen en demasía. Fue la presión del Canal 9 la que empujó a la señora Medina a acercarse cada vez más al Miura que terminaría por cogerla. El 9 le exige estar siempre en el paraíso artificial de la megasintonía –y no porque quiera su éxito sino porque quiere la plata de la taquilla diaria- y no importa que, para lograrlo, apele a cualquier arma y desestime todas las prudencias. Con tantos años de borrachera de éxitos, la señora Medina olvidó que había empezado como periodista que criticaba los desmanes de la televisión. Ella misma, convertida en desmán, contrajo la amnesia necesaria como para seguir en el papel que le ha dado al 9, en primer lugar, tantos dividendos. ¿O acaso no es un exceso mentir sabiendo que se miente, empujar a un fotógrafo a mentir ante un juez y luego desaparecerlo para que evite preguntas incómodas? ¿O no ha sido un exceso “desconfigurar” el fechador de una cámara fotográfica con tal de mantener lo insostenible? Ahora el Canal 9 le exigirá a Magaly Medina mayores desmadres y más escrutinios en camas ajenas. Y se lo exigirán diciéndole “¡No cambies!” cuando lo que en realidad quisieran decirle es “¡Sigue siendo nuestro tesorito!”El problema es a costa de qué. Si Magaly regresa tan furiosa como el 9 pretende, tan recargada como sueñan sus vendedores, y tan virulenta como la desean los que esperan debajo de la cornucopia, ¿de qué liberación hablamos? Si Magaly Medina permite que prevalezca el personaje goyesco que casi se construyó a sus espaldas, los contadores de Cúneo estarán felices. ¿Pero serán ellos quienes afronten los juicios del futuro? La invulnerabilidad de Magaly Medina ha muerto. Dos meses y medio en una cárcel son prueba de que hay un sector del país que está harto de ese intrusismo sin escrúpulos, de ese estilo que consiste en entrar a saco en la privacidad ajena y rasgarse las vestiduras desde un Canal cuya propiedad es delictiva. Y los procesos judiciales que puedan venir -la fiera está herida y ha dejado un rastro de sangre- hallarán a Magaly con el antecedente de una condena severísima que antier fue ampliada a dos años. La periodista más importante de la televisión peruana está en libertad. De ella dependerá qué hacer con su albedrío. Y la disyuntiva es clara: o sigue siendo la Terminator que llena los bolsillos y mece la cuna de Cúneo, o, más bien, vuelve a hacer el periodismo crítico y de investigación que se hacía en la revista donde comenzó. ¿No sería de lo más apetecible un programa en el que el talento carnívoro de Magaly Medina se dirigiese a la investigación de la corrupción de alto vuelo y no a los pecados mayores o menores de la farándula? ¿Aceptaría el Fantasma González un proyecto así? No, no lo aceptaría. Porque González subsiste como propietario irregular de dos canales peruanos gracias al pacto no escrito de no meterse en política. Una cosa es aguaitar a ver con quién tira una vedette. Y otra es averiguar quién se está tirando tanta plata en el gobierno.

(*) Diario La Primera
Quienes en algún momento hemos coincidido con la Sra Medina en un lugar público (de esos a los que normalmente asiste la gentita de afortunada billetera y en los que no ha tocado hacer el papel de manejadores del conforte en la sala de estar) podemos entender que la Sra Medina es un ser bastante apocado y tímido que difiere de ese personajillo de televisión, sumamente achorado y gritón, que ella encarna para el beneficio del rico bussiness. Esa actitud de la cabeza agachada se reconoce en la falta de roce y posición en la formación de las personas a las que el dinero les ha caído en la chimba como un elefante desde un octavo piso. Se sabe que su pose de meteca matona es parte de la mentira que necesita la caja boba para facturar mas publicidad gracias a una sintonía elevada que se origina en el gusto del peruano común por la desgracia ajena restregada en la cara como ejemplo de la sanción moral de una sociedad cobardona e hipócrita. El problema no son los contenidos del programa farandulero, que escandalosamente agita la miseria humana, sino el gen de la pequeñez espiritual que embarga a sus -igualmente insignificantes- televidentes. Porque es mucho más cómodo pegarle al débil que aparece (mal actuando o mal bailando) en la pobrísima televisión local y omitir las denuncias que el país necesita para que los tagarotes de siempre no se la sigan llevando a lo grande y en peso. Tampoco esperamos que esos periodistas de cuarta o que la producción del programa, enmarcada en los parámetros de una cultura mas bien combi o cumbiera o chicha, criados en el regazo del peremne silencio complice y del remate de la moral y la ética, hagan un trabajo para el que no solamente no están adecuadamente preparados sino que además no podrían realizar al no contar con una tabla de valores personal meridianamente clara.
La solución no va por pasar por las rejas los excesos de quien acaba de ser declarada "mujer del año 2008 en el Perú" (y nosotros nos preguntamos si ya se agotaron los seres humanos que merezcan este tipo de distinciones).
Hasta el día en que decidamos por nosotros mismos -en un acto de liberación evolutiva- que somos mucho mas que lo nos han hecho creer los dueños de la pelota, utilizando personas como esta poco agraciada dama para ocupar nuestra atención en sandeces, (u otros de igual mal gusto para la manipulación) el rating de la doctrina del callejón seguirá siendo muy alto en todos los estratos sociales, porque en este tema, los blanquitos y los cholos son etiópicamente iguales: unos perfectos muertos de hambre mentales.
Hasta entonces seguiremos presos en el sueño: la fea conductora, su público baboso y los que escribimos -un poco inútilmente- mientras el Roberto Carlos de la hacienda pública debe estar bobo (fue tan obvia la presión del gobierno que olemos con facilidad el elemento de distracción en esta liberación anunciada con anticipación por el propio Chanchirafa García). Así que mejor revisemos con lupa los dispositivos legales de fin de año (a ver por donde nos comen) y esperemos que la conciencia necesaria se manifieste espontáneamente como un primer paso hacia la evolución.
-----------------------------------

sábado, 27 de diciembre de 2008

PERIODISMO UTILITARIO (WAG THE DOG: PERUVIAN STORY)





Insulto a la fe cristiana
por César Hildebrandt (*)

Alguna vez creí, con Malraux, que el hombre era un montón de secretos. Descubrí, sin embargo, que, más bien, el hombre suele ser un montón de mentiras. Y que la historia es, casi siempre, una suma de ensangrentadas mentiras. Pero si tuviera que elegir la mentira más perturbadora, más clamorosa y, en muchos sentidos, más abyecta, elegiría la de la religión. Estas fiestas pasadas, claro, esa mentira ha sido de neón y ofertas, de cielo y de cupones, de epifanías y descuentos. Y como que uno se va resignando, como que uno se va ablandando, como que uno se va agrietando. Y entra en el mercado del Mesías y compra como loco y gasta como idiota y se endeuda como irresponsable y todo para cantarle su cumpleaños al Señor que odiaba a los mercaderes y despreciaba a los fariseos y quería que el hombre fuera otra cosa. Pero, en fin, se dice uno, si la navidad de los católicos sirve para que nos regalemos y reunamos los que nos queremos y para que extrañemos a los que nos hacen falta, no está mal. Pero las huestes del Papa, la guardia suiza de las supremas farsas, el sicariato celestial del signore Cipriani, no se satisfacen con eso. Quieren más. No sólo quieren tu cansada anuencia sino tu entusiasmo y lo que te quede de alma. Y por eso, después del nacimiento en Hiraoka, un día después de que los reyes magos se cambiaron en un camerino de Ripley, minutos más tarde de que el pesebre parpadease con pilas Duracell y el Papá Noel de almacén sudase como un cerdo vendiendo peluches, inmediatamente después de todo eso, lanzan su psicosocial:“Virgen María dio a luz a Jesús en la Maternidad de Lima”. Con libreto de teleserie de las 9 de la noche, con vocación de Canal 2 y de señora Alexander, con la firma de un Luza del séptimo cielo, la historia es que una tal señora llamada Virgen María Huarcaya, de 20 años, dio a luz, a las cero horas con diez minutos del día 25 de diciembre y en un desatendido hospital público de Lima, a un niño al que bautizó como Jesús Emmanuel. Detalle conmovedoramente adicional: el padre, Adolfo Jorge Huamaní, es carpintero como José, el padre telepático de Cristo. ¿Se puede ser más idiota? ¿Se puede querer más idiotez? ¿Se puede aspirar a idiotez tan perfecta y –por qué no decirlo- sublime? No, no se puede.Y esta historia que insulta ya no a la inteligencia sino a la fe de los que tienen la virtud de poseerla, este cómic de franciscanos de cerebro, resulta, por supuesto, desplegado a todo dar en los comercios de la prensa. Y así resulta que “El Comercio”, que alguna vez decentemente laico, pone una foto inmensa del nuevo enviado, de su madre, la señora Virgen María, y de quien emula al carpintero bíblico que fue padre inmóvil y distante del Señor. Y titula: “Se llama Jesús y nació de Virgen María en Navidad”. Y subtitula: “Dos milenios después se revive la historia de Belén”. Señala, además, que este Jesús vivirá en la precaria casa de sus terrestres padres, en Pamplona Alta. ¿Pamplona Alta? ¿No es ese un lugar cuya pobreza aplastante parece no haber sido vista por el atento Dios que acaba de reencarnarse, o algo así? No importa, el asunto es que la gente común se lo crea. Porque los que organizan esta historia saben que la religión, tal como ellos la han entendido desde hace dos mil años, es el terror que se esgrime para que el mundo parezca hechura de Dios y la pobreza hechura de Dios y la riqueza hechura de Dios y la injusticia hechura de Dios y hasta la estupidez y las guerras hechuras de Dios. O sea que te arrodillas, crees, y te adhieres. Y a lo primero que te adhieres es al acta de sujeción del Vaticano. Hasta “La República”, un diario que podría ser positivista por lo menos –decimonónico y librepensador por lo menos- no duda en plegarse a esta historieta vulgar y pone una foto enorme en primera página. Y encima de la foto, el recatado título que a Charlie se le ocurrió en pleno trance místico del cierre de medianoche:“El misterio en Lima” Y más abajo: “Jesús, el hijo de Virgen María...Huarcaya”. Es como para no creerlo. Es como para no creer. Es lo que le gusta a la gente. Es como los goles de Cubillas. Así se explica uno la deserción masiva que en todo el mundo están sufriendo las filas de estos neopaganos arrimados a la sombra de Roma. He sido agnóstico practicante. En vez de catedral he tenido tiendas de campaña y, en vez de cruces, ceros de infinito. Pero después de leer cosas como esta, ciprianadas como esta, y después de ver al doctor Alan García cada día más morado en octubre y devoto todo el año, cargando andas el doctor García, morado y entre incienso el doctor García, estoy a punto de declararme ateo y de decir, citando a Baudelaire, que Dios es el único ser que, para reinar, ni siquiera tiene necesidad de existir.

(*) Diario La Primera

Un buen artículo para despertarse del enorme sueño de estas fiestas. The Matrix have your brain, baby. ¡Wake up!
-----------------------------------

jueves, 18 de diciembre de 2008

QUEREMOS TANTO A MADOFF II







Faraones de pirámides
por César Hildebrandt (*)

La colosal estafa de Bernard Madoff, “uno de los hombres ejemplares de la comunidad judía neoyorquina” –la frase es del corresponsal del diario español El Mundo- ha salpicado a instituciones financieras de todas partes, a personalidades comprometidas agresivamente con la causa israelí como Steven Spielberg y a bancos ávidos de plata fácil regulados al estilo Ronald Reagan.La pirámide de Madoff sobrepasa todos los cálculos y ahora, con cifras cada vez más consolidadas, los 50,000 millones de dólares se han confirmado y son parte de la acusación fiscal.Que estafara a sus propios hijos (Mark, de 44 años, y Andrew, de 42) y a muchísimos miembros de la comunidad de la que era ejemplo de éxito revela que Madoff tenía la solitaria lealtad y el egoísmo supremo de los avaros. Que pudiera engañar a tantos dice mucho de cuán relajados están los sistemas de vigilancia del capitalismo financiero –y esto es algo que ha reconocido ayer el mismísimo Obama-.Sin embargo, Madoff no es el único pecador. Quien pone un dólar para ganar diez o doce por ciento de interés anual es, a pesar de lo que diga, una víctima relativa, un socio pasivo de un esquema insostenible en el tiempo, un ruletero ruso esperando que la bala le toque a los demás.Madoff se movía en los altos círculos de los adinerados de la Florida y Nueva York. Era un hombre discreto y persuasivo y había aprendido a beber moderadamente y a jugar golf, sin mucho brillo, en el Palm Beach Country Club. Había empezado en los 60 poniendo 5,000 dólares en la bolsa neoyorquina. Hace diez días, cuando confesó ante el FBI que “no tenía explicaciones inocentes”, se había hecho con dos propiedades carísimas en Nueva York y una residencia de 21 millones de dólares en Palm Beach.Madoff no es que inventó el método de la pirámide, que en esencia consiste en pagar los intereses de los depositantes antiguos con el dinero de los nuevos. Lo que sí puede decirse es que lo perfeccionó hasta convertirlo en una obra maestra de la impostura.Cuando alguien le preguntaba cuál era su secreto, Madoff tenía siempre a la mano la frase “esto es como lo de Coca Cola, no puedo revelar la fórmula”.Como la de William Miller en 1899, como la del inmigrante italiano Carlo Ponzi en 1919 –que dejó 20,000 nuevos pobres entre Boston y Nueva York-, como la de Robert Vesco hace algunas décadas, la pirámide de Madoff cayó hecha trizas cuando la crisis financiera asustó a los depositantes y no hubo más dinero fresco para seguir sosteniendo el engaño.“Esto era una Ponzi-empresa”, atinó Madoff a decirle a sus pocos empleados horas antes de su arresto.El pionero Ponzi se había hecho multimillonario en seis meses ofreciendo intereses semanales del 10 por ciento y simulando, gracias a una compra cuantiosa de estampillas, que la plata venía del exterior.Pero si Madoff es el rey piramidal individualmente considerado, el Egipto de la especialidad es Albania. En ese país, que alguna vez gobernó psicopáticamente Enver Hoxha, un equivalente al 50 por ciento del PBI llegó a estar comprometido en un megafraude que estalló en 1997 y produjo unas dos mil muertes en los disturbios que le siguieron. Digamos que Albania pasó del extremismo estalinista a atragantarse de capitalismo en dosis de caballo.Hoy la Madoff Investment Securities es una lápida. Y el señor Madoff, de 72 años, tiene que cumplir su arresto domiciliario con una pulsera electrónica en el tobillo. Lo que no está sometido a vigilancia es el dinero esfumado, que Madoff niega tener y que no podría devolver ni siquiera entregando todo lo que obtuvo por la vía del fraude.¿Y la Comisión de Valores de los Estados Unidos? Su última inspección en el nido de Madoff fue en el 2007 y no encontró nada irregular. ¿Una empresa de tan poca envergadura manejando fondos por 50,000 millones de dólares? Lo cierto es que la SEC está en salmuera y Barack Obama ha prometido darle más poderes.Pero al margen de que Mary Shapiro le dé nuevos bríos a la SEC, lo que sólo el neoliberalismo tonto podrá negar es que Madoff es la encarnación absoluta del capitalismo tal como se entiende en Wall Street. O sea, una batalla neanderthal por la disputa de un mamut. Que no nos vengan a decir ahora que la pirámide de Madoff es arquitectura extraña al sistema.Y que el banco Santander no llore como si Franco acabase de morir. Sus 3,200 millones de dólares desaparecidos en las catacumbas virtuales de Madoff son daño colateral de la codicia de cinco de sus fondos y de nueve de sus sociedades de inversión.Cuando Madoff ya olía mal, el Santander envió a Nueva York a Rodrigo Echenique, gerente de Riesgos. Las crónicas dicen que tras algunas reuniones a fines de noviembre, Echenique, engatusado por Madoff, regresó a Madrid con un informe alentador: no había nada que temer, las cuentas parecían estar claras.Por último, sorprende la comparación entre el trato judicialmente aséptico dado a Madoff y el trato mafioso y corporativo que el gobierno de Bush ha dispensado a los banqueros que jugaron con las hipotecas basura y crearon fortunas de papel y paquetes que se revendían a partir de la basura original. Si en ambos casos se esfumaron montañas de dinero, ¿por qué la diferencia?

(*) Diario La Primera

Interesante...pero... ¡¿ nada sobre los inversionistas peruanos de Madoff ?!
Ojo Maestro, revisar El Decano del miercoles 17. Cuenta Contigo.
-----------------------------------

martes, 16 de diciembre de 2008

HILDEBRANDT POR DOS (*)





El director no tiene quien le escriba
El periodismo no es una profesión sino un oficio liberal, una modestia socialmente bien vista, el más democrático atajo hacia los espejismos del poder.Claro que grandes escritores han sido periodistas y que grandes periodistas han escrito libros, pero eso no quita que el periodismo sea una puerta abierta y sin portero para menganos y perencejos que, una vez instalados, tendrán derecho a todas las prerrogativas de la prensa.La prensa juzga a los demás como si fuera una señora de su casa y controla a los poderes públicos tratando de hacer olvidar a los demás de que ella es en sí un poder muchas veces sin control.En países devastados por la descomposición institucional, el enérgico progreso de la ignorancia y el subdesarrollo político (como el Perú), la prensa puede cumplir un gran papel –recordemos lo que significó “La Prensa” de Chamorro durante la dictadura de Somoza-, pero también puede ser el disfraz grafómano o locuaz que usa el dinero para hacerse respetable y disimular sus propósitos.Una reciente prueba de que la prensa es un club sin tribunal de admisión y un alegre potrero carente de arbitraje y hasta una pollada multitudinaria es el ingreso como director de “Perú 21” del señor Fritz Du Bois.El señor Du Bois no es que escriba. Tampoco es que piense. Porque el señor Du Bois no está allí para escribir lo que piensa sino para impedir que otros piensen y escriban (y titulen y editen y prioricen) de modo distinto al decálogo que él decidió acatar con tanta resignación como disciplina.Esas normas, que no vienen del arameo jesuítico sino del slang de Chicago, podrían abreviarse en una sola frase pontificia:-Dios tiene cara de dólar y a él nos debemos.Y lo demás es burundanga y paporretas que recita el cura Romaña.Lo que pasa es que el cura Romaña es hijo de 2000 años de imperio del terror y es, además, un prosista ejemplar y un hombre culto.No sucede eso con don Fritz, cuya cultura debe de estar en algún PDF comprimido de tan secreta que es y cuya prosa gatea y echa la babita en las inmediaciones de un jardín de la infancia.En efecto, no contento con sus cadencias sedantes, su viudez intelectual y ese sonido reverberante que viene de la vacuidad (y va hacia ella) el señor Du Bois escribe ayer, por referirnos sólo a una de sus columnas, esta frase:“En los últimos días el nivel del “alturado” intercambio entre el actual presidente y su antecesor nos han dejado con la sensación...”Eso de alturado intercambio sólo puede escribirlo un guerrillero anarquista combatiendo las normas del castellano. Porque intercambio es, según el diccionario, “reciprocidad e igualdad de consideraciones y servicios entre entidades o corporaciones análogas”, o, en primera acepción, “acción y efecto de intercambiar”. E intercambiar, señor Du Bois, es “cambiar dos o más personas o entidades entre sí ideas, informes, publicaciones”.De modo que usted debió precisar qué tipo de intercambio y de qué naturaleza fue el vulgar lío entre García y Toledo.Ahora bien, es casi natural que usted ponga intercambio donde debió poner disputa. Lo que ya es imperdonable es que usted no sepa nada sobre ese asunto de la concordancia de género y número.No se puede decir, señor Du Bois, que “el nivel alturado...nos han dejado” porque el singular requiere del singular y patatín patatán y mimamemima.Que ese no es un error de tecla ni de corrector lo demuestra usted en esa misma columna cuando, algunas líneas más abajo, construye el siguiente prodigio cervantino:“...ya que alentar con tanta antelación acalorados debates con tinte electoral terminarían saturando al ciudadano...”¿Alentar concuerda con terminarían? ¿“...Ya que alentar terminarían”?Que algún escriba le bañe los párrafos y le fumigue la sintaxis, señor Du Bois. Le han dado el encargo de dirigir un periódico, no de subvertir el idioma en el que intenta expresarse. Hasta para ser comisario ideológico hay que aprender a escribir.

Debemos disentir con el Sr Hildebrandt. El Sr Dubois hace un trabajo del ajo. El no necesita escribir ni bien ni bonito ni tampoco le interesa ganar un Pulitzer.
Su chamba es ser el editorial del negocito colateral de su jefe supremo, amo y señor, Don Joselin. Y con las columnas que escribe ( y que casi nadie lee, salvo que sea para digerir alguna menestra atorada en los intestinos) cuida su quincena y el futuro de su family. Tuto era mas solapa pero por similares terrenos deambulaba.
Cuando Joselin se molesta con el Tobi, dice, con una vocecita especial: destrúyelo Fritz, ataca, ataca, y Fritz cumple, ahí como puede, medio torreja, pero lanza sus bombitas pestilentes, sus peditos fastidiosos. Para esa chamba es un winner.
No seamos mezquinos con los meritos ajenos. Un buen Director de negocios necesita su domesticado ladrador.

Cumpleaños del PPC
Cuarenta y dos años cumple el Partido Popular Cristiano (PPC), que nació en una suite del hotel Crillón cuando la Democracia Cristiana se puso colorada (a lo Vallejo) y Luis Bedoya Reyes se puso rebelde y Bobby Ramírez del Villar se puso conspirador y Luis Banchero Rossi puso la plata.En la puerta de la suite 14-H del Crillón la revista “Oiga”, con el ojo de Humberto Romaní, tomó a Ramírez del Villar saliendo de conversar, para los arreglos finales, con Banchero, el industrial pesquero más importante de América Latina y el Ciudadano K de esta comarca, a partir del originalmente tacneño diario “Correo”.O sea que el PPC salió de fábrica con el olor del billetón recién impreso y un tufo de anchoveta que te podía echar para atrás. Eso explica la halitosis ideológica de los Agois, herederos mortuorios de Banchero, y el carácter “principistamente” fenicio del PPC. El asunto es que el lobby pesquero, con Banchero en la cresta de la ola, necesitaba de leyes afines y de poderes fácticos y que Bobby Ramírez se los ofreció. Después –pero sólo después- el brillante Bobby metió todo el carbón que pudo y convenció a Luis Bedoya Reyes, el vice de Héctor Cornejo Chávez, de que la Democracia Cristiana era un infierno plagado de comunistas y que las cosas estaban maduras para un nuevo partido y para una derecha vulcanizada que ya no usara brillantina.Por eso es que, a diferencia de Chile, de la Democracia Cristiana peruana sólo salieron frustraciones, broncas, traidores y elecciones perdidas. Digamos que Bedoya Reyes se llevó a la gente y que Cornejo Chávez se quedó con el púlpito y una iglesia vacía.Cornejo terminaría de asesor servil de los militares reformistas –lo que demuestra que el destino de la gente no sólo lo determina la inteligencia sino también el carácter y la autoestima- y Bedoya Reyes haría, como para ganar un Oscar, el papel de candidato crónico, ideólogo de la cumparsita y pico de oro de las derechas reunidas alrededor de la codicia, virtud teologal que, como se sabe, es el verdadero programa de nuestras cavernas.De 1966 a 1970 el diario “Correo”, que era una copia maquetera del “Ici Paris”, usó a Sofocleto, el genial y venal humorista, para satanizar con éxito a Cornejo Chávez. Cornejo, de puro picón, se fue amargando. La venganza se la tomó redactando el infame Estatuto de Prensa, que era un modo castrense de entender los límites de la libertad.Asesinado Banchero por un jardinero más idiota que Peter Sellers haciendo de lo mismo, masacrada la anchoveta por la sobrepesca, cambiado el país por los militares hartos de ser los dóberman de la plutocracia, Bedoya Reyes fue haciendo cosas buenas en la alcaldía provincial –lo que no le impidió tener magníficas relaciones con Velasco, a quien le encendió un cigarrillo en una actuación pública- y construyó eso que salva a Lima y se llama La Vía Expresa –eso que los apristas tildaron de “zanjón” y no habrían construido de haber ganado Jorge Grieve la alcaldía de la ciudad-.Lo que no terminó de construir Bedoya fue el Partido Popular Cristiano, parido en el “Crillón” y criado por nanas en el Country Club y socio natural del Waikiki. El PPC quiso ser una fábrica de cuadros conservadores. Lo que terminó siendo fue una fábrica de conservas –algunas bastante agrias, dicho sea de paso-.Mañana, el partido de Bedoya Reyes –que a eso se ha reducido- cumple 42 años con la marca insuperable de haber sido derrotado en todas las elecciones importantes en las que participó. Lourdes Flores ha hecho todo lo posible para conducir al centro al PPC. Pero es que Bedoya Reyes, que todavía viste de capitán de yate y da gritos en la cubierta, no se lo permite plenamente. Y es que, aunque digan lo contrario, la sal se hereda y la vocación por ser minoría antipática, también. Bedoya Reyes es el Fraga Iribarne del PPC y Lourdes Flores no ha podido ser Aznar (aunque Anterito sí llega a ser Rajoy).En Alemania la Democracia Cristiana ha jugado un rol histórico. En el Perú se dividió en dos clases de difunto: Cornejo Chávez y su rabia brillante y Bedoya Reyes y su labia vacía. Total que el muchacho llega a los 42 años sin profesión, sin mujer, sin trabajo, pero, eso sí, con pañuelo de seda a lo Berlusconi. Hasta Sánchez Cerro lo hubiese hecho mejor.
No olvidemos la colaboración del PPC con los gobiernos más ladrones y mafiosos proporcionándole sus cuadros técnicos (que eran algo así como profesionales con maestría en el robo a entidades públicas). No son, ni partido, (no jodan con llamar partido a ese club de abogados de los tagarotes) ni populares, (si hicieran una encuesta se darían cuenta que sus dirigentes, empezando por el Tucan que acuñó la frase "mi hijo pecó, no robó" y terminando por la mamaúpa Lulú, candidata oficial de los ricos, son populares, ni siquiera en su casa; ni cristianos, (Cristo amenaza con bajar de arriba y ponerlos en su sitio de tres latigazos); identifican esta asociación de histéricos leguleyos chamuyando de histéricos negocios en un histérico local en donde en los exteriores del mismo, te asaltan a cualquier hora del día.
Esperamos su pronto y necesario deceso. 42 años es un abuso de confianza con la vida para semejantes lobas que no han aportado nada al desarrollo del país.

(*) Diario La Primera
-----------------------------------

martes, 9 de diciembre de 2008

PRESIDENTE COPYCAT







Discurso alucinado
por César Hildebrandt (*)

El doctor Alan García ha dicho que “las ratas, los ratones, los detritus y los excrementos de la corrupción hay que echarlos del gobierno...”De esta manera, el doctor García ha reconocido que en su gobierno podría haber ratas, ratones, detritus y excrementos que deberían ser expulsados. Se trata, quizá, de un gesto de confusa, subconsciente y políticamente suicida “sinceridad”. Eso se llama también dispararse en el zapato. Ha sostenido el doctor García, en ese mismo sermón alucinado y dominical, que “no le retira el adjetivo de rata a Rómulo León” y que, más bien, lo confirma. Esta parece ser una orden tácita al doctor Javier Villa Stein, el presidente del Poder Judicial. Como se recuerda, Villa Stein fue anecdótico testigo de la embestida del doctor García a la esposa del abogado Víctor Raúl Sotelo Tamayo, doña Dayana Dal Pont, hermosa mujer que, según la denuncia presentada ante el poder judicial, no sólo fue abordada compulsivamente aquella noche de mayo del 2006 sino que fue solicitada por el doctor García a través del teléfono Nextel 9813-4089, durante las cuatro semanas siguientes. Y fue Villa Stein testigo del comienzo de ese episodio porque fue en la celebración de su cumpleaños de hace dos años que el doctor García decidió probar, sin éxito, su suerte de Juan Tenorio.También ha dicho el doctor García que espera “que esos corruptos y esas ratas, que están muertas en vida, se mueran de una vez...” Y ha añadido que debieran morirse también “los miserables y los mal nacidos que quieren hacer plata con un gobierno aprista...”No sé qué mensajes pueda haber en estas frases necesitadas de litio, pero lo que sí sé es lo que sabe el Perú entero:a)Que el doctor García ejerció la abogacía en décadas pasadas, en casos menores y sólo en muy contadas ocasiones, siendo una de ellas en defensa del acusado por narcotráfico Florencio Félix Tupiño García, señalado como uno de los proveedores de pasta básica de la llamada banda de Perciles Sánchez Paredes, asesinado en los 80, en Trujillo, en un aparente “ajuste de cuentas”. En efecto, el sello del “Estudio Alan García P.” figura en el escrito que Florencio Félix Tupiño García presentó ante el III Juzgado de Instrucción el 15 de mayo de 1979 (fojas 140 y 141 del expediente 363-79 de dicho juzgado). b)Que a pesar de no haber acatado la maldición bíblica posparadisíaca del pan ganado con el sudor de la frente, el doctor García se ha hecho, a lo largo de una vida de abogado sin ejercicio, de un cuantioso patrimonio mueble e inmueble, patrimonio ajeno en absoluto al nivel de sus ingresos oficiales y sólo explicable si se tienen en cuenta las artes de aquel personaje que fue hijo de Vulcano, vivía en una caverna del Aventino y fue asesinado por Hércules (*).Patrimonio que suma varios millones de dólares, cuyo inventario inmobiliario pleno nadie conoce y cuyas cuentas bancarias afines y concurrentes, con cuentas cifradas y bajo heterónimos partidarios, algunos están investigando en el extranjero, a pesar de las enormes dificultades del caso.Menos lúcido que nunca, más secuestrado que nunca por esos demonios que le devoran la cordura, el doctor García, que ya había sugerido bombardear la selva cocalera con ayuda de la Fuerza Aérea, dijo que “si un delincuente roba a una persona no se puede esperar que amenace a la policía: las armas de la ley son para usarlas, de frente hay que disparar y con toda decisión...”El doctor García, violando la ley e incurriendo en severísima causal de cuestionamiento parlamentario, ha propuesto en público la aplicación de una especie de pena de muerte informal “para los ladrones”. Y, para redondear la faena, el presidente que obtuvo votos de los cerros para gobernar en provecho casi exclusivo de la derecha, ha hablado de “los pitucos”, ha señalado con un dedo mosaico a “los caviares” y ha sostenido que él “prefiere a los hombres de piel cobriza”. Todo un manjar para Bruce, Peña y Hernández. Cuando en el año 2004 el doctor Alan García pateó malamente, con semblante homicida, a un caminante que dificultaba el registro de las cámaras de TV, muchos recordaron que en mayo del 2001, en un programa de televisión dirigido por Humberto Ortiz, el psiquiatra Horacio Estabridis, grabado subrepticiamente, reconoció que diagnosticó al ilustre paciente que nos gobierna como víctima de “psicosis maniaco-depresiva”.Y en esa misma grabación clandestina (que el médico condenaría), el doctor Estabridis añadió la siguiente frase: “Hay que ver los discursos que García se manda. Eso sólo lo puede hacer un maniaco...”El doctor García estuvo internado, en 1979, en la clínica Virgen del Carmen. Su permanencia en esa institución duró entre cinco y seis semanas y se produjo tras la muerte de Haya de la Torre, hecho que hundió al doctor García en una severa depresión. La revista “Caretas”, en su edición del 10 de mayo del 2001, confirmó todo esto y consultó con otro especialista que atendió también al doctor García. Cito textualmente un fragmento de la nota “La depresión de Alan”, firmada por Ruth Lozada:“CARETAS ha recibido otro testimonio de un connotado psiquiatra que se suma a la versión dada por el doctor Horacio Estabridis. Asegura que García estuvo internado en la clínica entre cinco y seis semanas y recibió cura de sueño. El diagnóstico en ese entonces de este especialista, que por razones obvias se mantiene en el anonimato, fue “psicosis esquizoafectiva, en su variante depresión con síntomas paranoides”. (Fin de la cita)La pregunta inevitable es si los desmanes patológicos del doctor García provienen de su condición psiquiátrica o son parte de un frío plan para instaurar en el Perú la barbarie de la pena de muerte a discreción, la sujeción del poder judicial a las filias y fobias de Palacio y el hábito de que el Presidente de la República se exprese como un carretero bebido.¿Hasta cuándo la clase política va a tolerar este modo vil de entender el poder?Si tuviéramos un Congreso mínimamente decente, un poder judicial independiente, una sociedad consciente de fueros y derechos, el doctor García no se expresaría del Congreso como ayer se ha expresado, ni insultaría al poder judicial invadiendo jurisdicciones y oficiando de Fujimori aprista, ni degradaría de ese modo la figura de quien debería ser ejemplo de ecuanimidad, expresión de autodominio y representación de los límites que impone la democracia.Si a los jueces se les exige evaluaciones psicológicas cuando quieren ascender o aspiran a la ratificación, ¿por qué la Constitución no exige un peritaje psiquiátrico imparcial para quien pretenda llegar a (o reincidir en) la Presidencia?

(*)Caco, mitología romana. Figura que representaba el latrocinio. No confundir con Caca, muy antigua divinidad itálica del Fuego.

(*) Diario La Primera
Nos imaginamos que la laptop ha quedado destrozada después de este demoledor artículo. César Hildebrandt debe haber orgasmeado en las últimas líneas. Lo cierto es que Tobi Catrasca anda copiando personajes cinematográficos no recomendables.
-----------------------------------

domingo, 7 de diciembre de 2008

EL PELOTÓN (DOS MIRADAS AL MISMO CHOLO)




El caballo y el general
por César Hildebrandt (*)
Había una vez un general que era un bravo cuando hablaba en privado, un pobre diablo cuando pedía disculpas en público y un chalán lloroso cuando se despedía.Todo eso y mucho más era este general. Fue el único al que se le ocurrió que los desfiles marciales podían ser a paso ligero y con bastones de waripolera. Fue también el único que contaba chistes que no hacían reír y lanzaba amenazas que sí hacían reír y decía, en broma, que buscaba a sus oficiales en las discotecas de ambiente. Fue el único general que podía jactarse de tener galones de alto octanaje y el que se negó siete veces (siete) a acudir a la cita de la señorita Marlene Berrú, que no era un plan sino la fiscal anticorrupción que investiga cómo hicieron en la Región Sur para desaparacer 80,000 galones de combustible sin dejar ni siquiera una manguera de rastro.En el ejército era conocido como “el loco” y en el Larco Herrera lo llamaban “el general”.La verdad es que el personaje era una clara demostración de que en las Fuerzas Armadas peruanas hace tiempo que la calificación y los ascensos no pasan por el despistaje psiquiátrico, la sonda probatoria y la tomografía axial del cráneo.En su defensa, algunos han dicho que más que loco parecía un lelo con mucho de angelical (a pesar de la inmodestia terrenal que exhibía), pero es comprensible que esa defensa, digna de escuderos desentrenados, haya sido rechazada por el general en cuestión.El asunto es que el día de su despedida, que él imaginó apoteósica, estuvo precedido por los malos presagios y las entrañas leídas con aire sombrío. En el cuartel Hoyos Rubio, del Rímac, luego de pronunciados los discursos, corridas las lágrimas y estallados los aplausos, estalló un viejo tanque T-55 que terminó matando a un tanquista. Y no, no fue el homenaje inmolatorio que el general quizá pudo imaginar: fue la batería recalentada de un armatoste que hacía tiempo no salía de su cobertizo y que sólo salió para desfilar en honor del que se estaba yendo. Así, en ese estado de precariedad explosiva, están los tanques rusos que garantizan, al contrario de lo que dijo el general, que ningún invasor saldrá en cajón o en bolsa. Si invasores hubiese, todos saldrían, más bien, en estatuto de impunidad. El Perú es el único país que ha decretado un desarme unilateral de cara al vecino más armado de América. ¡Somos Costa Rica por razones de presupuesto!No hubo hazañas militares en la vida del general. Hubo, eso sí, una hazaña de Records World Guinness: haber producido, a nombre del ejército peruano y en compañía de la universidad Alas Peruanas, esa película titulada “Vidas paralelas”, considerada, junto a “La muerte llega en el segundo show” (guión de Mario Castro Arenas), la peor película peruana (lo que es mucho decir).Alguien que vio “Vidas paralelas” me comentó que era tan maniquea e inverosímil, tan groseramente institucional y propagandística, que las verdaderas vidas paralelas debían ser las de la directora (Rocío Lladó) y el ciempiés en uniforme que le escribió el guión. Me dijo también que si Ed Wood hubiese visto “Vidas paralelas” habría sentido una devoradora envidia.La verdad es que este columnista simpatizó con el general cuando su comandante en jefe, o sea el doctor García, se puso la mayordomía a cuestas y llamó a la señora Bachelet para pedirle disculpas por unas palabras sacadas de contexto y dichas en clave de humor negro y patriotismo inercial.Y seguiría simpatizando con el general si no hubiese visto parte de su caballuna despedida. Ya es mucho escuchar a un general lloriquear. Pero escuchar a un general gimotear, es algo intolerable. Y ver a un general haciendo pucheros, es algo de salir despavorido. Y tener que oír la apología que hizo de sí mismo, es toda una lección. El general demostró tener el ego de un mamut montado sobre la calavera emocional del cuy mágico.Eso no fue lo peor, sin embargo. Lo peor fue ese desfile duplicado, esa ronda del general montado en un caballo de paso amaneradísimo -porque el caballo de paso es, legítimamente, el gay de los equinos-, ese número de circo que quedará para la historia del ridículo.Hubo un momento de confusión y relincho y aplausos de caballería en el que era imposible saber si la segunda pasada ante el respetable la había decidido el general que coqueteaba con la posteridad o el coqueto caballo que lo zarandeaba de modo tan profesional. No era el caballo alado que fue hijo de Medusa y ayudó a liberar a Andrómeda y a matar la Quimera. No era Pegaso. Era una bestia ambigua de amblar torcido llevando a un general ambiguo al que la política espera con los brazos abiertos.

(*) Diario La Primera

La espada azul
por Jorge Bruce (*)

La espada fue la imagen con la que deslindó el general Guibovich las relaciones entre la fuerza armada y el poder civil: “brilla cuando nos dedicamos a lo nuestro y se opaca cuando nos alejamos de ello. Deja de ser un símbolo de honor cuando apunta al corazón de la democracia”. Hay un regusto a Tolkien en la metáfora (en la saga de El Señor de los Anillos, Frodo recibe una espada que se pone azul cuando se acercan los orcos). En el discurso del general no está claro quiénes son los orcos que amenazan a la democracia, pero es alentador que el sucesor del popular pero opaco Donayre se haya comprometido a no volver a aliarse con los engendros de Sauron (¿Fujimori y Montesinos?). Hay esperanza de una gestión más institucional, sin relentes de combustible ni el primitivo recurso demagógico a chita la payasá.
Lo inquietante, fuera del show grotesco del jinete con sus reminiscencias de prócer y el desafiante paseo en hombros, ha sido la alusión a los “soldados acusados y procesados por supuestamente violar los derechos humanos”, diciendo que no están solos y la nación les tiene gratitud. Hay aquí una amalgama que no podemos, bajo ningún pretexto culposo o acomodaticio, dejar pasar. Por el bien del ejército, en primer lugar. Es indispensable distinguir a quienes combatieron y pagaron con el precio de sus vidas o quedaron discapacitados, o bien psíquicamente dañados, de quienes violaron derechos humanos de manera gravísima y reiterada. A los primeros les debemos, en efecto, gratitud, reconocimiento y reparación. Lo cual en muchos casos no se está cumpliendo y la nación está en deuda. Tal como está en deuda con las víctimas de abusos, torturas y asesinatos, desgraciadamente muchas veces en manos de militares, de lo cual hay múltiples evidencias –fosas clandestinas masivas, relatos de violaciones grupales, torturas, asesinatos, etcétera– que hoy se pretende ocultar tras la coartada del combate contra la barbarie de Sendero Luminoso. Siendo tan abrumadora la cantidad de pruebas y testimonios de las atrocidades cometidas en esa época siniestra, con la complicidad soterrada de buena parte del poder civil y la población indiferente, esto ya no debería ser objeto de polémica.
Sin embargo, seguimos entrampados. Un mal entendido espíritu de cuerpo impone una solidaridad sin matices, en donde se entrevera a los soldados que honraron su espada –el símbolo fálico por excelencia–, con quienes la embarraron –en un registro sádico-anal–, actuando las fisuras y desigualdades que marcan con líneas infamantes los remiendos de nuestra sociedad. Los jueces argentinos que tuvieron a cargo los procesos análogos en su país, de paso por Lima, han narrado una metodología consistente en juzgar a un número representativo de los peores casos de violaciones de derechos humanos (unos 800), cometidas bajo la dictadura por los militares. Acaso es lo que estamos haciendo aquí, sin decirlo explícitamente (práctica que lleva el sello nacional). Ojalá que el próximo comandante general ya tenga clara esa diferencia y además recuerde no solo a los militares procesados, sino a las miles de víctimas que nada tuvieron de colaterales, pero a las que seguimos tratando como si lo fueran.

(*) Diario La República

Nada que agregar sobre tan folclórico personaje. Todo esta dicho sobre este General al que hay que reconocer su aporte insuperable para tirarse al piso la maltratada imagen de nuestro alicaído ejército. La explosión del tanque con el trágico accidente de un sub oficial es parte de la pésima gestión del ministro actual, apunta Anterito, apunta ahora que pareces interesarte mucho por el orden de nuestras fuerzas armadas.
-----------------------------------

jueves, 4 de diciembre de 2008

ENFERMEDAD CRÓNICA









Para reconocer un derrame cerebral
por Cèsar Hildebrandt (*)

¿Reconocería usted un accidente cerebrovascular en progreso? La revista estadounidense Emergency Medicine Journal ha llegado a la conclusión, luego de estudiar a 400 pacientes, de que el 58 por ciento de las personas que padecen un accidente cerebro-vascular son incapaces de distinguir sus síntomas y, por lo tanto, de acudir de inmediato a una sala de emergencias.Y es que el tiempo es clave para determinar el tamaño y el alcance del daño que se sufrirá.En el estudio que estamos citando el tiempo promedio entre el primer malestar y la ida al médico fue de tres horas y media. Si ese lapso hubiese sido de una hora, o de hora y media, algunas de las lesiones que podrían considerarse irreversibles y no pocas de las largas y costosas rehabilitaciones, se habrían podido evitar.Un accidente cerebrovascular es una rotura de vasos sanguíneos (lo que se conoce como hemorragia cerebral o subaracnoidea) o, por el contrario, una interrupción del flujo sanguíneo que irriga el cerebro a causa de un coágulo que tapona los vasos (lo que se llama isquemia cerebral por trombosis). Por cualquiera de las dos vías lo que se produce, a los pocos minutos de ocurrido el fenómeno, es la muerte masiva de células cerebrales. Esto da una idea de cuán importante es el factor tiempo.Un vaso sanguíneo obstruido por un coágulo o roto por la debilidad de sus paredes son la tercera causa de muerte en el mundo y cada año dos millones de personas mueren por esa causa. Muchas veces, cuando la matanza neuronal ha sido extensa, la sobrevivencia quizá sea lo menos deseable.El problema es que un accidente cerebrovascular no da ninguna advertencia. Es cierto que la hipertensión, el colesterol alto, el sedentarismo, la diabetes, el tabaquismo y la comida chatarra son parte de los antecedentes comunes de este tipo de pacientes, pero es también cierto que hay un factor genético y emotivo que puede producir un derrame o una isquemia cerebral en personas atléticamente virtuosas y clínicamente aprobadas.En todo caso, Emergency Medicine Journal recomienda estar atentos a los siguientes síntomas para poder distinguir el momento en que nuestro cerebro ha empezado a clamar por sangre o está empezando a inundarse con ella:-Entumecimiento súbito, debilidad o parálisis en la cara, brazo o pierna. Por lo general será una mitad del cuerpo la afectada.-Afasia, o dificultad para hablar y entender el lenguaje. Este síntoma se presentará si el suceso ha ocurrido en el hemisferio izquierdo del cerebro.-Problemas repentinos con la visión de uno o ambos ojos.-Dificultad repentina para erguirse, caminar, coordinar funciones y conservar el equilibrio.-Problemas de memoria y percepción.-Dolor de cabeza abrupto y severo.Posdata.- Ahora bien, si usted es peruano y vive en el Perú podría ayudarse a identificar un accidente cerebrovascular que esté padeciendo detectando los siguientes síntomas:

a)Chichi Valenzuela le ha empezado a parecer inteligente.

b)Alan García le resulta creíble.

c)Acaba de estar seguro de que Rómulo León es un calumniado consultor de negocios.

d)Ha ido a la cocina y ha gritado: “¡Fernando Rospigliosi es un moralista!”

e)Le acaba de enviar una carta de felicitación a Carlos Raffo.

f)Ha visto “El tribunal de la tele” y le ha parecido genial.

g)Ha confundido al general Donayre con Andrés Avelino Cáceres.

h)Ha podido leer “Ojo” sin vomitar.

i)Está convencida de que Nakazaki podría actuar en “La ley y el orden”.

j)Ha apostado a que Susy Díaz es humana.

k)Acaba de encender la tele para ver “Magnolia Merino”.

l)Ha llegado al noveno renglón de la columna de Fritz Du Bois y lo ha hecho con sumo placer.

ll)Ha llamado a su agente para que le compre un paquete de acciones mineras en la Bolsa de Valores de Lima.

Todos estos síntomas pueden presentarse acompañados de lividez neuronal, vocación de chanchullo, palidez sináptica, alanismo urgente, disfunción eréctil de origen aprista y pasajero estrabismo. Acuda al médico de inmediato.

(*) Diario La Primera

Debemos felicitar a César Hildebrandt por este genial y divertidísimo artículo. Imperdible. Guárdelo para que lo consulte cada cierto tiempo.


-----------------------------------

domingo, 30 de noviembre de 2008

CONSIGLIERI METECO








García aconseja a Obama
por César Hildebrandt (*)
No se ha tomado en cuenta una opinión de lo más decidora emitida por el doctor Alan García en su reunión de hace tres días con la prensa extranjera.Viene la misma en un despacho de la agencia France Presse fechado en Lima el 27 de noviembre. Me permitirán citarlo textualmente porque puede hacer historia:“Lima, 27 Nov 2008 (AFP).- El presidente peruano Alan García estimó el jueves que el presidente electo estadounidense Barack Obama deberá evaluar su promesa electoral de retirar las tropas americanas de Irak, porque ello puede dar paso a una mayor presencia de Irán en la región”.“En la medida que se reduzca la presencia militar de Estados Unidos en Irak, Irán tendrá una mayor vigencia e Israel se verá forzado a actuar de alguna manera, y tras Israel, Obama tendrá que actuar”, dijo García en conferencia de prensa con corresponsales extranjeros.“Sustituir la fuerza por el diálogo es sensato e inteligente, pero tiene un aspecto que deja abierto un interrogante: cada vez que Estados Unidos se retira de un lugar (ocupado militarmente) surgen nuevos poderes regionales”, enfatizó.“Es positivo que se reduzca la presencia militar estadounidense, es deseable, pero abre interrogantes”, reiteró el mandatario peruano.Desde el 2005 cerca de 2,000 peruanos trabajan como mercenarios en Irak y Afganistán, contratados por compañías de seguridad estadounidenses para tareas de vigilancia en locales o zonas ligados a intereses norteamericanos, según la cancillería. Perú es percibido por observadores, junto con Colombia, como uno de los principales aliados de Washington en la región. El presidente estadounidense George Bush visitó Lima el pasado fin de semana para asistir al foro anual de APEC, durante el cual se reunió por separado con García”. (Fin del despacho).En mi ya larga frecuentación de la política, he visto a conversos lamer a sus nuevos amos y he oído el siseo de los avergonzados y me he divertido con las acrobacias de los que renegaron de sí mismos. Pero esto que acaba de hacer el doctor Alan García amplía mi mente en torno al arte del buen servir y del mejor olvidar.Convertido, por decisión de paje, en asesor de Obama, García le aconseja al nuevo presidente de los Estados Unidos que tenga cuidado con retirar las tropas de Irak en cierto plazo, tal como lo ha prometido, porque eso puede darle mayor protagonismo a Irán, algo que puede provocar la respuesta militar de Israel, respuesta a la que Estados Unidos -también según García- tendrá que plegarse.¿Qué teme el doctor García, entre otras cosas? ¿Que Barack Obama cumpla una promesa electoral, así como él no cumplió con ninguna? ¿Es asesoría o es envidia? ¿Le preocupa el Medio Oriente y mira esa región con los ojos de Ariel Sharon? ¿Es también converso en ese sentido?Parecería que, frente a García, Condoleeza Rice es ñanga y chancay de a 20 y Dick Cheney paloma mensajera en comparación con este halcón latinoamericano que se llama Alan García y que ya está pidiendo su puesto de consejero de seguridad en el gabinete Obama.Y junto a eso está la frase que parece robada no del tren eléctrico, no de Siracusa ni de Zanatti, sino del fraseario mismo de un Fulgencio Batista. Me refiero a eso de “cada vez que Estados Unidos se retira de un lugar (ocupado militarmente), surgen nuevos poderes regionales”.García propone entonces la ocupación crónica de las tropas yanquis y, por tanto, la solución perfecta para evitar la insidia de “los poderes regionales”. Claro, a excepción del poder regional de Israel, que sí tiene sus derechos vigentes, y del poder de alcance planetario, sustentado en el derecho de la fuerza, de los Estados Unidos.Y, además, fíjense en las connotaciones hemisféricas que las frases del doctor García pueden tener. ¿Es Evo Morales parte de un poder regional indeseable y surgido “del retiro de los Estados Unidos” cuando cayó el régimen de “Goni” Sánchez de Losada? ¿Es casualidad que, 48 horas después del encuentro con García, Bush le quitara todas las ventajas arancelarias a la modesta capacidad exportadora de Bolivia? ¿Y es Chávez otro poder regional indeseable surgido de la deserción norteamericana cuando cayeron la Acción Democrática de Carlos Andrés Pérez (socio de García) y el COPEI de los Herrera Campins y los Caldera? Según García, a la caída de esos partidos Estados Unidos debió invadir Venezuela. Así se habría evitado este caribeño “eje del mal Venezuela-Cuba”.¿O es que, según el caudillo del nuevo protectorado del Perú, sólo Brasil tiene derecho a ser “poder regional” en tanto es un aliado a largo plazo de los Estados Unidos?¿Y el digno Ecuador, que acaba con la base de Manta, declara héroe nacional al espía que desapareció en Perú y bota a patadas a los ladrones de Odebrecht, en medio de qué limbo queda?Este es, pues, el “pensamiento García” en materia de política internacional, revelado, por fin y sin tapujos, en una reunión con la prensa internacional. Se entenderá por qué Chile nos trata como nos trata, por qué Torre Tagle sirve los sanguchitos en APEC y por qué García obliga al comandante general del Ejército a la mayor humillación sufrida en democracia por las Fuerzas Armadas de este país.Si el doctor García cree que es hora de declararse gobernador de Puerto Rico, hawaiano honorario, israelí en rebajas, comandante en jefe de la república títere de las Islas Marshall, pues que se ponga la camisa de fuerza que ya le bordaron y que se declare todo aquello y lo demás que tiene en mente.Pero que no use el cargo de Presidente del Perú para pisotear la dignidad de un país que ha tenido entre sus hijos a un Tupac Amaru, a un Cáceres o a un González Prada.Y me pregunto: ¿a qué acritudes le sabrá este sapo al honorable congresista Mauricio Mulder, secretario general del Apra? ¿Y a la juventud aprista, a qué le sonará la “interpretación auténtica” que del antiimperialismo hayista hace el doctor Alan García? Y al Apra, de rodillas ante este Mesías que sólo propone el calvario de la servidumbre, ¿a qué próximas reverberancias la remite la palabra traición?No pude aceptar jamás a los comunistas por su condición de súbditos “internacionalistas” de la Unión Soviética o de la aterrorizada China de Mao. Jamás pude comprender a las derechas sin ley ni libros ni decencia de esta América enferma. El Apra era -y debió de seguir siendo- una esperanza de construir ese centro razonable y redistribuidor que el Perú jamás ha tenido de manera institucional y como proyecto nacional incluyente.Pero el doctor García está empeñado en acabar con el Apra, en incendiar sus bibliotecas y en abolir lo que quedaba de su doctrina. Quiere que el pragmatismo -así llama a la promiscuidad con todo lo que ruede y tintinee- y “el pensamiento García” -así debería llamar a sus agachamientos disfrazados de geopolítica-, reemplacen a lo que alguna vez fue un esfuerzo de entender, desde las clases medias educadas y reformistas, el destino del Perú. Quiere, en resumen, que el servilismo a Washington ascienda a programa máximo en el velatorio final del Apra. El gran Charles De Gaulle dice en sus memorias que la vejez es un naufragio. Yo no sé qué pensará el doctor García de su galopante vejez, la que es, por razones generacionales, también la mía. Sólo quisiera que recuerde que alguna vez el general Douglas MacArthur, un hombre a quien él debe admirar, dijo que la vejez no viene con los años sino cuando se traicionan los ideales. Y añadió: “Los años arrugan la piel; renunciar a los ideales arruga el alma”.

(*) Diario La Primera
García es realmente un tipo espacial. Su alcahuetería con los gringos es practicamente de otro mundo. Lo más gracioso es que para el zambo Obama este gordo latinoamericano resulta un doméstico bastante confianzudo.
Sus ideales no sólo están arrugados, tienen celulítis. Y su visión de estadísta pareciera tener los efectos secundarios del litio. Su ego necesita este tipo de Redbull de lengua que no alcanza para cubrir el masivo rechazo a su gestión, sospechada íncluso, de negociados no muy santos. Cuidado con hablar de más: no se vayan a molestar los chilenos. Imaginate que se amarguen los norteamericanos.
-----------------------------------

sábado, 29 de noviembre de 2008

RECETA DE MERMELADA





Tigres de papel
por César Hildebrandt (*)

Una de las cosas más ridículas que se han oído en el gremio periodístico peruano –tan abundante en ridiculeces y humorismo involuntario- es lo que dijo Augusto Álvarez Rodrich en el conversatorio organizado por Ipys sobre el tema de los petroaudios.Ya no hablemos del estilo morse que tiene el señor Álvarez Rodrich para comunicar su carencia de ideas. Ni siquiera detengámonos en esos aires teatrales de víctima que ha adoptado desde el día en que algunos colegas decidieron (decidimos) defenderlo tras su fea defenestración de la dirección de “Perú 21”.Pero este hombre, que ignora que fue defendido por principios y no porque él sea quien es ni escriba como escribe, se la ha tomado en serio, cree que la tartamudez es una virtud adquirida en la persecución y está convencido de que la simplonería que cultiva es una suerte de sabiduría hindú. O sea que confunde a Rabindranath Tagore, a quien tiene que no haber leído, con Deepak Chopra, a quien debe conocer hasta el saqueo.¿Qué es lo que dijo Álvarez Rodrich en el homenaje que sus patas de Ipys le montaron pero que salió cuadrado por la intervención de Mirko Lauer? Bueno, en medio del spam que habla con tanta fluidez, Álvarez Rodrich dijo que él tuvo, primero que nadie, la primicia sobre el hijo no público del doctor Alan García Pérez pero que decidió no publicarla “porque no tenía ninguna relevancia pública y ninguna importancia política”.Bueno, señor Álvarez Rodrich. Podría usted haber dicho que no le dio la gana de publicarla y quedaba como un rey. Podría haber usted dicho que decidió callar esa noticia del mismo modo que calló en todos los idiomas cuando Fujimori gobernaba y usted se dedicaba a hacer dinero firmando, a nombre de Apoyo Consultoría, contratos con el Fopri (Fondo de Promoción de la Inversión Privada), contratos que le reportaron a su empresa –para citar un solo ejemplo-944,000 dólares de ingresos (y era el año 1995, señor Álvarez Rodrich, cuando usted ya sabía plenamente con quiénes se juntaba, de quiénes recibía dinero y ante quiénes tenía que callar y portarse como un buen chico).Pero Álvarez Rodrich no sólo dijo tamaña tontería. Añadió que un alto personaje del gobierno aprista actual fue a verlo y le mostró su preocupación y que él le dijo que no tenía de qué preocuparse, que él no publicaría la noticia del niño Federico Danton. Y sumó esta perla: “Entonces le dije a ese funcionario: te joderé por tus políticas pero no por cuestiones privadas”. Qué fino había resultado este señor.Pero el asunto es que lo del niño oculto no era un asunto irrelevante. Era no sólo relevante: era éticamente decisivo para completar el dibujo de la personalidad del doctor Alan García.Durante toda la campaña electoral del 2006 el doctor García se había mostrado como el más fotogénico cabeza de familia, como el marido más dichoso y como el ejemplo más absoluto de trasparencia personal. ¡Todo era mentira! Como lo fueron cada una de sus promesas y cada uno de sus compromisos “por el cambio responsable”.¿Es que el señor Álvarez Rodrich entiende que en política se puede ser un farsante y que el carácter no importa y que, dentro de los muros de una casa, el político puede ser exactamente lo contrario de lo que pregona ser y el revés de lo que ha jurado siempre ser? ¿Es que dónde se pone el muro berlinés entre un hijo que se oculta y la imagen electoral que se vende? ¿Por qué en países menos bárbaros esos asuntos son importantes para el juicio del público y el futuro de los políticos?¿Y quién es Álvarez Rodrich, por último, para legislar de modo tan sentencioso en esta materia?Ahora ya veo por qué a este señor, que desciende del fujimorismo más lucrativo, no le interesa si lo que le regalan en un sobre postal ha sido enviado por el hampa petrolera, la banda de Los Destructores, el Copón Divino o la distinguida dama madame Putain. O sea que cuando se trata de los petroaudios, nada importa, excepto que se publiquen. Y sin investigar, mucho mejor. Porque así se abaratan los costos. Total, se trata de un tal Químper y de Rómulo León. No se trataba de Alberto Fujimori, ni de Alberto Pandolfi, ni de Jorge Camet. Tampoco se trataba de Montesinos ni de los colinas. Porque Álvarez Rodrich ya tiene suficientes añitos como para contarles a sus allegados qué hacía él, además de ganar mucho dinero, cuando Fujimori hacía trizas la Constitución y la decencia. ¿Puedo contestar? Pues bien, además de ganar dinero, el señor Álvarez Rodrich ganaba dinero.Como algunos de ustedes saben, fue desde esta columna que se reveló la existencia de ese hermoso niño que el doctor Alan García quiso mantener oculto todos estos años. Lo publiqué apenas lo supe, al día siguiente de comprobarlo. ¿Y saben qué? Quien debía agradecérmelo, me lo agradeció, por teléfono, en su momento. Y me dijo que gracias a esa revelación, que Álvarez Rodrich y otros ocultaron, Federico Danton había salido de la oscuridad y del injusto anonimato.Y en ese momento me sentí mejor todavía. Y más periodista que nunca.Estoy dispuesto a recibir lecciones de quien esté en condiciones de darlas. No es el caso del señor que fue director de Osiptel en junio de 1993, alto funcionario de Indecopi en 1996, vicepresidente de la Comisión de Acceso al Mercado desde enero de 1999, contratista millonario en nombre de Apoyo en 1995, y renunciante al cargo de Indecopi en fecha tan tardía como mayo del 2002. Me refiero al señor Álvarez Rodrich, por supuesto. Al señor que le gusta ser burócrata privilegiado cuando gobierna un Fujimori y periodista “temerario” cuando las papas dejan de quemar.

(*) Diario La Primera

Por fin parió Paulita. Y es que nos hemos matado diciendo en este blog lo que hoy César Hildebrandt detalla com amplitud y firma.
Al menos hay alguien que entiende que el otoronguismo no le hace bien al ya bastante maltrecho periodismo nacional. Y aquí no hay plata ni intereses que aguanten. O nos ponemos serios o nos come el chanchirafa.
------------------------------- ----

martes, 25 de noviembre de 2008

MIEDOGLOBAL.COM












Morir como espectáculo
por César Hildebrandt (*)

Hace unos pocos días, en Pembroke Pines, Miami, un joven universitario de 19 años llamado Abraham Biggs encendió su web-cámara, la dirigió hacia la cama donde se recostaría –había elegido la cama de su padre- y se tomó un puñado de píldoras analgésicas opiáceas mezcladas con benzodiazepina, que era lo que un psiquiatra le había recetado para lo que parecía un típico trastorno bipolar.Horas antes, Biggs, un joven negro que parecía muy alterado por el divorcio de sus padres y los líos con su novia, había advertido en un sitio de la red que se mataría. El 13 de noviembre, en “My Space”, había colgado esta advertencia: “He cerrado un capítulo en mi vida. Mis amigos más cercanos saben exactamente de lo que estoy hablando, pero supongo que no hace falta ese último beso de despedida...”El muchacho estudiaba en el Broward College y quería ser paramédico. Su padre enseñaba matemáticas en esa institución.Mientras empezaba su viaje sin regreso dormitando, cientos de internautas vieron a Biggs y pudieron alertar a alguien para impedir la macabra escena. Pero no lo hicieron. Nadie hizo nada hasta unas seis horas después, cuando la policía fue llamada y acudió a la casa del muchacho y comprobó que estaba bien muerto.El padre de Biggs, de nombre Abraham también, dijo que la gente que vio todo esto y no avisó merecía el infierno y que su hijo era un buen chico y que él no se explicaba por qué lo había hecho. Biggs padre se negó a ver el vídeo de la muerte de su hijo, que estuvo colgado durante ominosas horas en “Youtube”. La madre de Biggs Jr., que vive separada de la familia, dijo que estaba destrozada por el espectáculo de la muerte pero que, en el fondo, no estaba del todo sorprendida. “Su condición maniaco-depresiva me hacía temer siempre algo como esto”, añadió.Según el despacho del periodista Andy Gallacher, de la BBC, hubo quienes alentaron al chico a que completara su tarea mientras lo vieron sentarse al borde de la cama y empezar a tomar las píldoras que lo matarían. La escena parecía salida de la cabeza quemada de un guionista clase C.El muchacho consumía buenas horas de su tiempo visitando foros de la red y dejando algunos comentarios más o menos comunes sobre temas diversos. No parecían los comentarios de algún tonto ni de alguien particularmente triste o golpeado por las circunstancias hasta que, durante todo el último mes, algo hizo que Biggs se dejara rodar por la pendiente que siempre lo había tentado.Así llegó el miércoles 19 de noviembre, el día en que Biggs colgó en un sitio de gimnastas de la Internet la frase “he terminado por odiarme y me voy a matar”. Un hipervínculo de su texto remitía a los navegantes a “Justintv”, un espacio donde los internautas retransmiten en vivo lo que están haciendo.Por eso es que la muerte de Biggs contó con tanto público.“Se fueron pasando la voz”, dijo Wendy Crane, agente forense del condado de Broward.Cuando la policía entró al lugar, los cibernautas continuaban prendidos de la transmisión. Un policía tuvo que poner una chaqueta sobre la cámara para que el público de este vídeojuego con muerto veraz y sádicos en tiempo real se diera cuenta de que el show había, literalmente, terminado.Algunos de estos espectadores, enterados a plenitud del desenlace, escribieron en la página de comentarios de “Justintv” cosas como “OMFG”, que es una manera rápida de decir “Oh, my fucking God”. Algunos, sin embargo, enviaron mensajes como “lol” o “hahahah”. Lo que quiere decir, en la taquigrafía del slang internauta, que se estaban riendo a carcajadas.

(*) Diario La Primera.

La internet suele reflejar ese atado de confusiones extremas que es el ser humano. Incluso se han hecho muy buenas películas sobre el tema. Pero el problema no es precisamente la red. Es el hombre atrapado en el sueño de un mundo que cada día comprende menos pese a contar con la tecnología mas avanzada de toda su historia. Porque su evolución real se ha rezagado tanto frente a la misma que ha llegado a convertir el uso de la internet en una terrible adicción y en el medio perfecto para canalizar sus últimos miedos. Incluso el que contiene su definitiva extincìón.

----------------------------------