sábado, 21 de noviembre de 2009

ESQUELETOS EN EL ARMARIO







Adiós, pueblo imbécil
por Hugh Player

Hay un hecho histórico que siempre me pareció intragable. Durante la guerra del Pacífico el Presidente Prado partió al extranjero con dinero para comprar armas. Una multitud lo despedía vitoreándolo.
Prado no regresó con las armas que necesitabamos.
La traición dolería hasta muchos años después, tanto así que cuando pasabamos cerca del banco que fue de esa familia , mi abuelo nos decía, esa es una guarida de los mas sinvergüenzas traidores.
Es que se sabía que antes de partir Mariano Ignacio Prado había dicho:
Adiós, pueblo imbécil.
Quizás esa sea la clave para entender como hemos manejado nuestras relaciones con Chile. Como unos perfectos imbéciles.
Nada mas entreguista que los gobiernos de este país que -con el Huascar como insultante trofeo de guerra en manos de unos vecinos moralmente pequeños- han tenido una especie de política de dos caras (dos cuerdas) por la que guardamos toda clase de resentimientos en la realidad, pero que no impiden que por el dinero que se levantan los mismos tagarotes apátridas de siempre tengamos relaciones comerciales de subalternos en las que le hemos vendido desde los negocios privados hasta los puertos del estado, a precio huevo y entregando desde nuestra soberanía aérea hasta las góndolas de los supermercados, atestados de sus productos, bastantes mediocres por cierto.
Este blog esta cansado de plantear, en sus dos versiones (*) infinitas ideas para deslindar con Chile, de una vez por todas, cual es su papel en nuestra economía.
Nos hemos opuesto a la privatización de los puertos, a la venta de Collique, a la mano pinochetista en la actividad económica privada, a servir de tontos útiles comprando vinos malos con sabor de sulfito y galletas grasosas que financian la carrera armamentista de los beligerantes vecinos.
Fuimos los primeros en mencionar la Doctrina Portales (por decisión del Dr Peter Garca que ha vivido en una callampa chilena y sabe lo que es la ideología del roto) y hemos sugerido estatizar el recurso aurífero (que alimenta fortunas privadas nativas y extranjeras) para modernizar y mejorar nuestras fuerzas armadas.
Me vale verga reconocer que no tengo la mas mínima simpatía por gente que saqueó mi país y asesinó sin piedad a mis paisanos y a quienes combatieron mis antepasados (mi tatarabuelo estuvo en las Batallas de San Juan y Miraflores y mi tío tatarabuelo fue parte de la tripulación de oficiales de la corbeta Unión) y es en nombre de los dolorosos hechos que describió mi bisabuelo en su diario personal que sostengo que no puedo tener ninguna duda de como actuar ante enemigos tan salvajes que hacen que las declaraciones del General Donayre (torpes por el tono) me parezcan un juego de consolación para los chilenos.
Y conste que no me visto de nacionalista para decir lo que realmente pienso porque tenemos en la contraparte toda una galería de truhanes felones de la peor pelambre trabajando desde todos los ángulos en favor de los intereses de la estrella del sur ( y los suyos propios) como los seudo intelectuales (lindo artículo de Alvarito en la prensa chilena) o como los que monitorean los curros de los peces gordos, ahí tienen para eso desde los plumíferos nativos de ocasión (la lista es grande y apesta) hasta políticos (el ministro de defensa Rafael Rey, el ministro de transportes Enrique Cornejo, la ministra de la producción Mercedes Araoz, el ex premier y congresista Jorge Del Castillo y siguen nombres) y líderes de opinión (asociados con chilenos como Gaston Acurio Jr. en el Tanta cuyo propietario real es Andres Belfus de Almacenes París) o gerentes de empresas periodísticas y compañias aéreas, condecorados en Chile (Rodriguez Larrain del diario El Comercio) pasando por la infinita cantidad de gente que depende de estas relaciones comerciales (porque está en la planilla o porque hace buenos negocios) sin importarle el destino de la patria ya que a la primera escaramuza terminan de residentes de segunda en alguna ciudad norteamericana. La historia no me deja mentir.
Y mientras aquí el gobierno (al parecer sorprendido con esta obvia filtración de la información) y aprovechando el momento, cambió de las republiquetas a la broma boba (con canción criolla) para bajarle el tono al tema (terminando por largarnos un psicosocial de pishtacos delirante como en las épocas mas obscuras del montesinismo) todos sabemos que Catrasca es Piñeira Corazón porque hay mucha selva por rebanar y mucho billete para repartir, amén de las torpes ambiciones reeleccionistas que desvelan al gordo mandatario, al pueblo aprista y a sus líderes partidarios bien acomodados en el incansable destrozo de la caja fiscal.
Es hora que entendamos que si los chilenos creen que nos pueden montar o que nos ganan fácil es porque gracias a su casta militar han logrado algo que a nosotros nos cuesta un inmenso trabajo: el concepto claro de la patria como casa única de la que todos somos responsables.
Este es el momento de romper con las ataduras mentales y prenderle fuego a ese vínculo que permanentemente nos coloca por debajo de nuestros adversarios.
Para poder llegar a una paz verdadera en esa frontera y en esos límites marinos necesitamos conquistar nuestra revancha. Hacer efectiva una postergada venganza que no tiene nada que ver con balas o con armamento de última generación.
ES SIMPLEMENTE SABER TENER DIGNIDAD COMO PERUANOS.
Para que eso ocurra y que el primer hombre vestido de carabinero -después de pasar Tacna- nos mire con respeto, tomemos distancia de su dinero y sus inversiones, de sus tarjetas de crédito y sus aparentes beneficios y así sin empeñar la conciencia podremos -todos juntos como un sólo puño- devolverles por fin el golpe de regresarlos a su realidad de antigua capitanía colonial mientras nosotros eramos el principal virreynato o de salvajes fronterizos cuando nosotros fuimos un imperio que tranquilamente comía araucanos en el desayuno.
¿Quieren paz verdadera? Devuelvan pues los muchísimos trofeos de guerra.
¿Quieren negociar? De igual a igual y respetando las leyes de cada país.
Saludamos y apoyamos el pronunciamiento del Grupo Jorge Basadre.
Aunque al mismo le falte señalar a los caciques actuales que en formas de Grupos Económicos de Poder se sostienen en el remate del país a los vecinos del sur.
Creo que la anecdótica captura de ese pobre diablo miserable de apellido Ariza nos puede servir de punto inicial para intentar cambiar.
Es hora de que dejemos de ser el pueblo imbécil de 1879.
(*) Besos de hetaira cuenta este blog y Besos de hetaira recargado.
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EL BLOG DE ANDREA RINCÓN III















La Colombiana Andrea Rincón es la indiscutible engreída de este blog. Sus miles de fans no paran de reclamarla y aunque algunos le dedican comentarios realmente exóticos hay también quienes han protestado por el uso de cierto lenguaje ante estas imagenes.
Respetamos todas las opiniones. No las compartimos necesariaramente. Pero este blog tiene su propia tónica que no pensamos cambiar porque así nos resulta y así nos gusta.
Como nos gusta y encanta Andrea Rincón: verdadera diosa de todas las fantasías masculinas.
A comerlaaa!
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SOY UN ANIMAL






YO SOY ESPÍA
por Chachi Prado

Yo soy espía. Y mi mamá también.
La vieja es infaltable a la misa dominical del Padre Ennio. Ella es pía.
Mis primeros avatares en el mundo del espionaje se dieron cuando el negro Chi (que en realidad era injerto de chino con crola) descubrió que frente a la ventana del salón de quinto de primaria, una señora madura pero manducable, se vestía frente al espejo de una cómoda, observándose sucesivamente mientras se ponía el corpíño, las bragas, las medias, el portaligas (en esa época se usaba todavía el erótico admíniculo) y el vestido.
Con el tiempo mi vocación aumentó con la gloriosa vista (¿o visualización?) de las primeras películas del agente OO7 con Sean Connery como James Bond que era tremendo pipiléptico y que se chapaba lomos de la talla de Usula Andrews (1*) con la misma facilidad con que mandaba al otro barrio a cualquier matón del bando contrario. A Connery le siguió Roger Moore que también era eléctrico al extremo de mostrarse en un flotante coito espacial sin gravedad frente a la mismísima reina de Inglaterra (2*) haciendo esos famosos ojitos sinverguenzas con los que coronaba su actuación.
Ya de grandecito, espiaba a la infaltable vecinita que se calateaba sin correr las persianas, o escuchaba por el anexo telefónico los desmanes bastantes arrechifes de mi hermana con su jefe, el Dr Piñon Gordillo, cuando planeaban ir a matarse como locos a Huampaní el fin de la semana, mientras la esposa del Doc visitaba a sus parientes en el norte.
No se como empecé a abrir la correspondencia ajena. Tenía las llaves del buzón del condominio y rebuscaba las cartas en donde me informaba de los estados de cuenta del vecindario y de las notificaciones judiciales, por las que me enteraba que en el 401 había un juicio por sevicia ( el zambo había gomeado a la señora por aligerar los cascos) o que en el 305 el estado demandaba al chato por haberse atendido en el seguro social usando documentación fraguada como trabajador de una empresa inexistente.
Fue una lógica consecuencia que cuando estando en la chamba llegó a mis manos la documentación del ponja (que había vendido casas subvaluadas para evadir impuestos) o la del presidente en ejercicio (que tenía tres libretas tributarias usando sus tres nombres, seguramente por consejo del pendeivis de Quimper) o de la sociedad de Popi con Picasso (para el negocio restaurantero) procediera a ponerlas al palo, al mejor postor por supuesto, y cobrara unos buenos cocos por información que periodísticamente algún valor político tendría.
No había nada ideológico en este cuento. Negocios, nada personal. Ustedes comprenderán: Una vida extramatrimonial costosa. La genética de la lujuria.
Sinceramente no recuerdo con exactitud como llegaron los rotos hasta mis dominios. Supongo que tenía cierta fama en algunas redacciones y de ahí al soplo hay dos chelas de por medio y un par de alcahuetes dispuestos a proporcionar el número de mi celular. Me contactaron después de un buen reglaje.
Yo estaba dedicado a buscar datos concretos sobre la edad y la dirección de algunas potables damas en las páginas de la RENIEC y de ESSALUD (lo que hacen todos los jeropas del barrio) y decidieron contactarme.
Me abordaron por mi lado débil ( con una chola que estaba fuertaza y que cuando cruzaba las piernas me producía un alocado priapísmo) y me pidieron secretos militares.
Que locos. Lo único que tenía sobre milicos es que los putas chupan como vikingos, bailan todos igual y se tiran la gasolina.
Ya no hay ni siquiera cuarteles. Si los han vendido todos -a sus paisanos precisamente- y ahora son departamentos con vista al mar o con vista al mar de cholos de que toman su combi al frente.
Pero plata es plata y uno no está para despreciar.
Aviones. Tanques. Misiles. Talla de chuzos de los Comandantes Generales. Donde chupan. En que antro bajan la caña. Nombre de la caserita y pose preferida.
Ni se imaginan lo impresionante que puede ser recibir un giro de cinco mil dolares por revelar que al General le gusta el asunto teniendo como fondo el estruendo de las marchas militares.
No he sido egoísta. He ayudado a la familia. He pagado el trío puntualmente en todas mis casas (que no son pocas, a mi me dicen Loco Badani).
Incluso le di plata para el examen de admisión a mi sobrino. Y el burro no ingresó.
Ahora sólo espero que el Muñeco Ariza no me vaya a echar.
Aunque debo confesar que estoy preocupado por las consecuencias de mis pocos patrióticos actos.
Mas aún cuando en mi cachuelito de agente de inteligencia he tenido que chuponear a medio mundo y he guardado en mi laptop algún dato sobre gente del gobierno.
Cosas personales. Cachos por aquí y por allá. Conversaciones histéricas sobre depósitos bancarios, o sobre concesiones petroleras en la selva.
En fin, que sea lo que Dios quiera. Mi nombre es Prado, Chachi Prado.
(1*) Operación Trueno
(2*) Moonraker
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