sábado, 5 de diciembre de 2009

LA PÁLIDEZ DEL ZAMBO




El hombre menos poderoso del mundo
Paul Craig Roberts (*)

Information Clearing House
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

El lobby de Israel no tardó mucho en meter en vereda al presidente Obama respecto a su prohibición de establecer más asentamientos ilegales israelíes en tierra palestina ocupada. Obama descubrió que un simple presidente estadounidense carece de autoridad cuando se enfrenta al lobby de Israel y que simplemente a EE.UU. no se le permite hacer una política para Oriente Próximo separada de la de Israel.
Obama también descubrió que tampoco puede cambiar casi nada más, por si algún día hubiera tenido la intención de hacerlo.
El lobby militar y de seguridad tiene en su orden del día la guerra y un Estado policial en el interior, y un simple presidente estadounidense no puede hacer nada al respecto.
El presidente Obama puede ordenar el cierre de la cámara de tortura en Guantánamo y que se detengan los secuestros, las entregas y la tortura, pero nadie cumple las órdenes.
En lo esencial, Obama es irrelevante.
El presidente Obama puede prometer que va a traer a los soldados a casa, y el lobby militar dice: “No, los va a enviar a Afganistán, y mientras tanto inicie una guerra en Pakistán y conduzca a Irán a una posición que sirva de excusa para otra guerra. Las guerras son demasiado lucrativas como para que le permitamos que las detenga.” Y el simple presidente tiene que decir: “¡Sí, señor!”
Obama puede prometer atención sanitaria a 50 millones de estadounidenses sin seguro, pero no puede pasar por encima del veto del lobby de la guerra y el lobby de los seguros. El lobby de la guerra dice que sus beneficios con la guerra son más importantes que la atención sanitaria y que el país no se puede permitir al mismo tiempo la “guerra contra el terror” y la “medicina socializada.”
El lobby de los seguros dice que la atención sanitaria tienen que suministrarla los seguros privados de salud; de otra manera, no nos la podemos permitir.
Los lobbies de la guerra y de los seguros agitaron sus registros de donaciones para las campañas electorales y convencieron rápidamente al Congreso y a la Casa Blanca de que el verdadero propósito de la ley de atención sanitaria era ahorrar dinero reduciendo las prestaciones de Medicare y Medicaid, “controlando las prerrogativas.”
Prerrogativas es una palabra derechista utilizada para denigrar las pocas cosas que hizo el gobierno, en un pasado distante, para los ciudadanos. La Seguridad Social y Medicare, por ejemplo, se denigran como “prerrogativas.” La derecha no para de hablar sobre la Seguridad Social y Medicare como si fueran dádivas de asistencia social a gente poco diligente que se niega a cuidar de sí misma, mientras en realidad los ciudadanos pagan de más por las miserables prestaciones con un impuesto de un 15% sobre sus ingresos.
Por cierto, desde hace decenios el gobierno federal financia sus guerras y sus presupuestos militares con el excedente de los ingresos cobrados por el impuesto de Seguridad Social.
Afirmar, como hace la derecha, que no nos podemos permitir lo único en todo el presupuesto que ha producido consistentemente un excedente de ingresos, indica que el verdadero objetivo es despachurrar al simple ciudadano.
Las verdaderas prerrogativas nunca se mencionan. El presupuesto de “defensa” es una prerrogativa del complejo militar y de seguridad acerca del cual el presidente Eisenhower nos advirtió hace 50 años. Una persona tiene que ser demente para creer que EE.UU., “la única superpotencia del mundo” protegida por océanos al este y al oeste y por Estados títeres al norte y al sur, necesita un presupuesto de “defensa” mayor que los gastos militares del resto del mundo en su conjunto.
El presupuesto militar no es otra cosa que una prerrogativa del complejo militar y de la seguridad. Para ocultar este hecho, la prerrogativa se disfraza de protección contra los “enemigos” y pasa a través del Pentágono.
Yo digo que eliminen al intermediario y simplemente asignen un porcentaje del presupuesto federal al complejo militar y de la seguridad. Así no tendremos que inventar razones para invadir otros países e ir a la guerra para que el complejo militar y de la seguridad obtenga su prerrogativa. Sería mucho más barato darles el dinero directamente, y se ahorrarían muchas vidas y dolor en el país y en el exterior.
La invasión estadounidense de Iraq no tuvo absolutamente nada que ver con los intereses nacionales de EE.UU. Tuvo que ver con los beneficios de la industria de armamentos y con la eliminación de un obstáculo a la expansión territorial de Israel. El coste de la guerra, aparte de los 3 billones de dólares, fue de 4.000 estadounidenses muertos, más de 30.000 estadounidenses heridos y mutilados, decenas de miles de matrimonios estadounidenses rotos y carreras destruidas, un millón de iraquíes muertos, cuatro millones de iraquíes desplazados, y un país destruido.
Todo esto se hizoo en función de los beneficios del complejo militar y de la seguridad y para que Israel, paranoico, armado de 200 armas nucleares, se sienta “seguro”.
Mi propuesta enriquecería aún más al complejo militar y de la seguridad, ya que las compañías recibirían el dinero sin tener que producir las armas. En su lugar, todo el dinero se podría destinar a bonificaciones multimillonarias y a pagos de dividendos a los accionistas. No habría que matar a nadie, dentro o fuera del país, y al contribuyente le iría mejor.
Ningún interés nacional estadounidense necesita la guerra de Afganistán. Como reveló el ex embajador del Reino Unido, Craig Murray, el propósito de la guerra es proteger el interés de Unocal en el gasoducto Trans-Afganistán. El coste de la guerra es muchas veces mayor que la inversión de Unocal en el gasoducto. La solución obvia es comprar Unocal, dar el gasoducto a los afganos como compensación parcial por la destrucción que hemos infligido a ese país y a su población, y traer a los soldados a casa.
El motivo por el cual mis soluciones sensatas no pueden ser realizadas es que los lobbies piensan que sus prerrogativas no sobrevivirían si fueran obvias. Piensan que si el pueblo estadounidense supiera que las guerras se libran para enriquecer a las industrias de armamentos y del petróleo, la gente pondría fin a las guerras.
En realidad, el pueblo estadounidense no tiene voz ni voto en lo que hace “su” gobierno. Los sondeos públicos muestran que la mitad o más del pueblo estadounidense no apoya las guerras en Iraq o Afganistán y no apoya la escalada de la guerra en Afganistán del presidente Obama. Sin embargo, las ocupaciones y las guerras continúan. Según el general Stanley McChrystal, los 40.000 soldados adicionales bastan para estabilizar la guerra, es decir, que siga para siempre, la situación ideal para el lobby de los armamentos.
La gente quiere atención sanitaria, pero el gobierno no escucha.
La gente quiere puestos de trabajo, pero Wall Street quiere mejores precios para las acciones y obliga a las firmas estadounidenses a exportar los puestos de trabajo a países con mano de obra más barata.
El pueblo estadounidense no tiene efecto en nada. No puede afectar nada. Se ha hecho tan irrelevante como Obama. Y seguirá siendo irrelevante mientras los grupos de intereses organizados puedan comprar al gobierno de EE.UU.
La incapacidad de la democracia estadounidense para producir cualesquiera resultados deseados por los votantes es obvia. La total indiferencia del gobierno ante el pueblo es la contribución del conservadurismo a la democracia de EE.UU. Hace algunos años hubo un esfuerzo por devolver el gobierno a manos del pueblo limitando la capacidad de grupos de intereses organizados de invertir enormes cantidades de dinero en campañas políticas y, por lo tanto, comprometer al funcionario elegido con quienes subvencionaron su elección. Los conservadores dicen que toda limitación sería una violación de la garantía de libertad de expresión de la Primera Enmienda.
Los mismos “protectores” de la “libertad de expresión” no objetaron la aprobación por el lobby de Israel de la ley de “expresión de odio”, que criminalizó la crítica del trato genocida de Israel hacia los palestinos y el continuo robo de sus tierras.
En menos de un año, el presidente Obama ha traicionado a todos sus partidarios y roto todas sus promesas. Es un cautivo total de la oligarquía de los grupos de intereses dominantes. A menos que lo salve un acontecimiento orquestado del tipo 11-S, Obama será un presidente de un solo período. Por cierto, el colapso de la economía lo condenará, sin tener en cuenta un “evento terrorista.”
Los republicanos están preparando a Palin. Nuestra primera presidenta, después de nuestro primer presidente negro, completará la transición a un Estado policial estadounidense mediante el arresto de críticos y manifestantes contra las políticas inmorales exteriores e interiores de Washington, y ella completará la destrucción de la reputación de EE.UU. en el extranjero.
Putin, de Rusia, ya ha comparado a EE.UU. con la Alemania nazi, y el primer ministro chino ha comparado a EE.UU. con un deudor irresponsable y despilfarrador.
Cada vez más, el resto del mundo ve a EE.UU. como la única fuente de todos sus problemas. Alemania ha perdido al jefe de sus fuerzas armadas y a su ministro de defensa, porque EE.UU. convenció o presionó, por las buenas o por las malas, al gobierno alemán para que violara su Constitución y enviara tropas a combatir por los intereses de Unocal en Afganistán. Los alemanes pretendieron que sus tropas no estaban realmente combatiendo, sino que estaban involucradas en una “operación de mantenimiento de la paz.” Esto funcionó más o menos hasta que los alemanes pidieron apoyo aéreo que asesinó a 100 mujeres y niños que hacían fila para conseguir combustible.
Los británicos están investigando a su principal criminal, el ex primer ministro Tony Blair, y cómo engañó a su propio gabinete a fin hacer lo que quería Bush y suministrar alguna cobertura para su invasión ilegal de Iraq. Los investigadores británicos no pueden presentar acusaciones criminales, pero el tema de la guerra basada enteramente en un engaño orquestado y en mentiras está obteniendo una audiencia. Resonará en todo el mundo, y el mundo tomará nota de que no hay una investigación equivalente en EE.UU., el país que originó la Guerra Falsa.
Mientras tanto, los bancos de inversión de EE.UU., que destruyeron la estabilidad financiera de muchos gobiernos, incluido el de EE.UU., siguen controlando, como han hecho desde el gobierno de Clinton, la política económica y financiera de EE.UU. El mundo ha sufrido terriblemente gracias a los gánsteres de Wall Street, y ahora mira a EE.UU. con ojo crítico.
EE.UU. ya no cuenta con el respeto con el que contaba bajo el presidente Ronald Reagan o el presidente George Herbert Walker Bush. Los sondeos mundiales demuestran que EE.UU. y su titiritero están considerados como las dos mayores amenazas para la paz. Washington e Israel superan en la lista de los más peligrosos al régimen demente de Corea del Norte.
El mundo comienza a ver a EE.UU. como un país que debe abandonar su posición. Cuando el dólar está sobre-inflado por un Washington incapaz de pagar sus cuentas, ¿el mundo se motivará por la codicia y tratará de salvarnos para proteger sus inversiones, o dirá, gracias a Dios, ¡buen viaje!?

(*) Paul Craig Roberts fue secretario adjunto del Tesoro en el gobierno de Reagan. Es coautor de The Tyranny of Good Intentions.
Para contactos, escriba a: PaulCraigRoberts@yahoo.com
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viernes, 4 de diciembre de 2009

RATAS VOLADORAS




ALAS PERUANAS Vs. BOLSILLOS CHILENOS:
La 3ra. Batalla por la disputa de los cielos del Perú.

I.- Los actores de este Thriller:
- La Gran Alianza: El clan Miro Quesada - LAN CHILE:
Como se sabe, la poderosa familia de los Miró Quesada es propietaria de los medios de comunicación más influyentes de nuestro país (diarios El Comercio, La República, Perú.21, El Trome, Gestión; canales de Televisión América Televisión canal 4, y canal N, entre otros), así mismo es propietaria también de empresas como la Universidad de las Ciencias Aplicadas (UPC), entre otras.
El presidente de aerolínea chilena LAN Perú es el señor Emilio Rodríguez Larraín, quien está casado con Victoria Eugenia de los Milagros Miró Quesada, miembro del referido clan y vicepresidenta del diario El Comercio.
La alianza del clan Miro Quesada - LAN Chile, desde el año 2000 vienen dando batalla por apropiarse y mantener el monopolio del transporte aéreo en los cielos del Perú. Su falange periodística de avanzada lo conforman el programa “Cuarto Poder” transmitido por América Televisión, Rosa María Palacios conductora del Programa “Prensa Libre” de América Televisión (ex fujimorista cuando era rentable serlo) quien junto a su esposo Alberto Varillas fueron sindicados por el diario “La Razón” como probables financistas de actividades de chupones telefónico a través de la empresa “Petrotech” del cual su esposo es gerente, y los diarios “Perú.21” y “La República”.
- Fernando Zevallos Gonzáles:
Empresario peruano que en 1992 fundó la Aerolínea de bandera peruana “Aero Continente”, que en 1993 extendió sus vuelos domésticos a
Chile, y en 1995 era ya la aerolínea más grande del Perú, llegando a controlar casi el 90% del mercado peruano por sus tarifas económicas. Tras años de acusaciones de lavado de dinero, la empresa quebró en el 2005. Fernando Zevallos purga desde el 19 de diciembre del 2005 una condena de veinte años de prisión por los delitos de tráfico ilícito de drogas, receptación de dinero proveniente del narcotráfico y lavado de activos.
- César Cataño Flores:
Empresario peruano y corredor de autos, fundador de la aerolínea de bandera nacional “Peruvian Airlines” (cuyo directorio esta presidido por la Dra. Lourdes Flores Nano), a quien la Fiscalía viene investigando por supuestas conexiones con el narcotráfico, hasta la fecha no se ha demostrado este supuesto hecho delictivo.
- La Universidad Alas Peruanas (siglas: UAP):
Empresa privada de servicios educativos fundada en 1996, por la Cooperativa Alas Peruanas compuesta por miembros de las
Fuerzas Armadas; en la actualidad cuenta con más de 45 mil asociados. Esta empresa tiene como uno de sus directivos más visibles al Dr. Fidel Ramírez Prado actual Rector de la Universidad Alas Peruanas; que aparte del servicio educativo que brinda, ha incursionado con éxito en otros negocios colaterales, como la fundación de una nueva aerolínea de bandera nacional (AEROINCA).
II.- Las batallas libradas :
- La 1ra. Batalla : Sacar del mercado a AeroContinente.
Hasta el 2005 AeroContinente surcó los cielos con éxito durante 12 años; al margen de los negocios a los que se aducen se dedicaban sus propietarios, la empresa dio trabajo, abarató los pasajes aéreos, y mantuvo presencia peruana en diversos mercados del mundo. El ingresar a cielo chileno en el 2003 fue su ruina, al ver afectada sus intereses por las bajas tarifas de AeroContinente, LAN le declaró la guerra. Estos pleitos que hicieron tambalear y llevar a su quiebra definitiva; tuvo un apoyo decisivo desde el Perú del Clan de los Miro Quesadas, que utilizando el poder de sus medios de comunicación, emprendieron una campaña feroz de desprestigio a AeroContinente; logrando que desde el 2005 LAN se apodere definitivamente de los cielos del Perú, manteniendo hasta el presente un cuasi monopolio con más del 85% de participación en el mercado del transporte aéreo nacional.
- La 2da. Batalla : Impedir que ingrese al mercado la nueva aerolínea de bandera nacional “Peruvian Airlines”.
En el pasado mes de julio, Peruvian Airlines anuncio que pronto iniciaría servicios aéreos a Cusco, Arequipa, Tacna, Iquitos y Piura con aeronaves Boeing 737-200. Es de suponer que si Peruvian Airlines da inicio a sus operaciones lo hará bajo el formato de una aerolínea low cost; obligando a LAN Perú a bajar las altas tarifas que cobra a los usuarios de sus servicios en el contexto monopólico en el que se desenvuelve actualmente.
Ante este anuncio, el clan Miro Quesada emprende una nueva campaña de desprestigio contra Peruvian Airlines, bajo el mismo modus operando utilizada contra Aerocontinente para que LAN Perú se apodere de los cielos peruanos.
El ataque lo inicia el programa “Cuarto Poder” transmitido por América Televisión; aquí la lideresa del Partido Popular Cristiano (PPC) Dra. Lourdes Flores Nano es duramente atacada por presidir el directorio de Peruvian Airlines, bajo el argumento que su propietario Cesar Cataños Flores tiene nexos con el narcotráfico; hasta la fecha la Fiscalía viene investigando el caso no ha mostrado de este supuesto hecho.
Estos cuestionamientos contra Lourdes Flores están orientados a alejarla de la dirección de Peruvian Airlines, es decir, a que se desvincule de la compañía de Cesar Cataño para poder aplastarlo mediáticamente. Mientras Lourdes Flores lo represente, tanto los medios de comunicación de propiedad de este clan mafioso no podrán desplegar todo su vedado repertorio acusatorio para dejarlo fuera de carrera. El que Lourdes Flores se haya involucrado en el proyecto de Cataño, pone en tela de juicio las denuncias presentadas; ya que se trata de una profesional de trayectoria respetable. De ahí que traten de apartarla.
Lourdes Flores representa un apoyo invaluable para el novel empresario aeronáutico pues lo blinda de mayores ataques y presiones. Sin la defensa de Lourdes Flores, quien ha afirmado que su patrocinado es inocente, Cataño podría haber ido a la cárcel mientras duran las investigaciones por presunto lavado de activos.
Los medios periodísticos de los Miro Quesada generan intensa presión para que el Poder Judicial encarcele y congele las cuentas de Cataño. De ese modo lo desembarcarían del negocio lucrativo que LAN Perú desea preservar a toda costa.
- La 3ra. Batalla : Impedir que ingrese al mercado la nueva aerolínea de bandera nacional “AeroInca” del grupo empresarial Alas Peruanas.
En noviembre del 2008, mediante una Resolución Directoral, el Ministerio de Transportes autorizó a la empresa AeroInca a realizar vuelos dentro del territorio nacional transportando pasajeros, carga y correo por el plazo de cuatro años.
Dicho Permiso de Operación tiene carácter administrativo, por lo que para realizar sus operaciones aéreas la empresa AeroInca deberá contar con las certificaciones, registros y demás requisitos correspondientes; cosa que su propietario el grupo empresarial Alas Peruanas viene concretizando con éxito.
AeroInca planea realizar sus operaciones de transporte aéreo regular de pasajeros, carga y correo a nivel nacional; y para ello usará naves tipo Boeing y Airbus.
Entre las ciudades a las que planea volar figuran Cusco, Puerto Maldonado, Pucallpa, Iquitos, Tarapoto, Trujillo, Chiclayo, Arequipa, Tacna, Juliaca, Talara, Tumbes, Piura, Juanjuí, Yurimaguas y Andoas. (ambos en Loreto).
Si tenemos en cuenta la manera desesperada con que la alianza clan Miro Quesada – LAN Chile atacó a Peruvian Airlines (que solo planeaba cubrir las rutas Cusco, Arequipa, Tacna, Iquitos y Piura) para sacarlo del mercado; nos podemos imaginar la preocupación que debe tener esta alianza antiperuana para sacar del mercado a esta nueva (y mas grande competencia) que desafía su monopolio.
Seguramente la Universidad Alas Peruanas debe tener sus problemas, como los tienen todas las demás universidades del país desde el más grande al más chico (porque no solo el sistema universitario tiene problemas evidentes sino el conjunto del sistema educativo del país que a nadie parece interesarle resolver). Pero es notorio el propósito de desprestigiar a esta institución educativa que en pocos años ha logrado un desarrollo empresarial notorio bajo la dirección del Dr. Fidel Ramirez Prado, a tal punto que se ha atrevido a fundar la nueva línea aérea AeroInca que les disputará los cielos peruanos, del cual ellos se sienten hasta el presente los dueños absolutos.
Ya los estamos viendo nuevamente en el campo de batalla, utilizando sus poderosas armas de guerra (los diarios, canales de televisión y emisoras de radio de su propiedad y los que pueden ser comprados con la capacidad económica que detentan); pero esta vez la guerra parece llegar a su punto más crítico y cruel. Al final se están jugando la vida …. Saldrán airosos nuevamente? …. Tendremos LAN Chile para rato como dueños absolutos de nuestro cielo nacional? ….
III.- Epílogo :
De tener éxito la banda Clan Miro Quesada – LAN Chile; los más perjudicados seremos los clientes de LAN Perú, pues seguiremos soportando sus abruptos cambios de horario, sus cancelaciones de última hora, y los precios elevados que cobra por viajar dentro del país.
Lo prometido es deuda: No hay disculpas chilenas y sus empleados periodísticos siguen tratando de bajarle el tono al asunto del espionaje descubierto, pues empezamos la serie de denuncias, con la historia de estos misertables filochilenos en acción pretendiendo peremnizarse en las rutas aéreas del país.
¡¿ Seguirá el gobierno haciéndola de cabrón ?!
¡¿ Seguirá el Decáno insistiendo en su interminable traición ?!
¡¿ Seguirá la campaña de los viajes pagados a los congresistas para bajarse a Alas Peruanas ?!
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jueves, 3 de diciembre de 2009

GUERRA NEGRA


Afganistán
La guerra de Obama
Txente Rekondo

El presidente de EEUU, Barack Obama, ha centrado su política exterior en Afganistán y por extensión en Pakistán. Al envío de 30.000 soldados se le une el anuncio de la retirada de las tropas, fijada para 2011. Para muchos, su estrategia se asemeja a la que podían haber diseñado John McCain y Sarah Palin de haber ganado.

El reciente anuncio, televisado en hora de máxima audiencia para todo el país, de ampliar el número de tropas estadounidenses y aliadas en suelo afgano, al tiempo que señalaba tres años más de ocupación, podría situarse en la línea argumental de sus predecesores. Incluso, como ha señalado algún analista, podría ser «el mismo guión que se podía esperar de John McCain y Sarah Palin si éstos hubieran ganado las elecciones de 2008».
Ya en marzo pasado, el presidente Obama presentó los pilares de lo que iba a ser su estrategia hacia Afganistán. Entonces, «lo que en realidad era una estrategia contrainsurgente, se vendió al público norteamericano como una táctica antiterrorista». El discurso oficial, tanto antes como ahora, ha estado adornado de supuestos objetivos centrales: «La instauración de la democracia, combatir a Al Qaeda y construir un Estado afgano estable y duradero».
Sin embargo la realidad se muestra de una manera totalmente opuesta. Lo que realmente prima en la estrategia de la Casa Blanca es una evidente militarización de la ocupación. Esta política va a suponer un alto coste político y humano, y sus consecuencias se han venido mostrando desde hace meses. Cada día que pasa es más que evidente la supremacía del poder militar, que, como en la era de Bush, sigue siendo clave y decisivo para marcar las líneas centrales de la política exterior. Parece que el discurso neocon se ha vuelto a imponer, ya que en su día tan sólo éstos y los militares seguían defendiendo la posibilidad de «una victoria militar» en Afganistán.
Seguir afirmando que la defensa de la democracia en Afganistán es uno de los pilares estratégicos suena a burla, sobre todo si hacemos un breve repaso a las recientes elecciones presidenciales en aquel país. La cita electoral estuvo marcada por la inseguridad, el auge de la resistencia y un fraude sistemático. La retirada de Abdullah Abdullah permitió la reelección automática de Hamid Karzai, que a lo largo de todo el proceso supo manejar a su favor el aparato institucional y las fuerzas de seguridad a su favor en todo el proceso. También recibió un trato privilegiado de los medios de comunicación locales y fue capaz de colocar «hábilmente» a sus seguidores en la llamada Comisión Electoral Independiente.
Mientras que EEUU y sus aliados desencadenaban una campaña contra Karzai, en busca de un cambio en la presidencia, Karzai se fue rodeando de importantes aliados regionales, muchos de ellos antiguos señores de la guerra, lo que unido a los abusos electorales le ha permitido repetir en el cargo.
Todos esos acontecimientos no han pasado desapercibidos para la población local. La participación real podría situarse en torno al 20 ó 25%, con un apoyo para Karzai en torno al 10 ó 15%. Por todo ello, buena parte de la población piensa que ese sistema «democrático» es una verdadera tomadura de pelo.
La excusa de Al Qaeda tampoco parece que funcione. Cada vez son más las voces que señalan que la interrelación entre esa organización yihadista y la resistencia afgana es muy pequeña. También son muchos los que apuntan a que la militancia de ese grupo no se nutre de afganos, sino de ciudadanos egipcios o saudís, poniendo sobre la mesa una evidente contradicción entre lo que se dice o justifica en Washington y la realidad. Cayendo además en el error de ocultar las evidentes diferencias ideológicas y estratégicas entre el movimiento yihadista transnacional y la resistencia afgana, que busca la instauración de un emirato islámico en Afganistán.
Tampoco se puede defender la idea de construir un Estado estable y duradero, sobre todo si observamos que buena parte del país está en manos de la resistencia y que la labor del Gobierno y de las instituciones impulsadas por la ocupación apenas tiene incidencia en algunas partes de la capital. Un próximo revés para los defensores de esas teorías lo podremos encontrar cuando Karzai deba «pagar los favores y apoyos recibidos en la campaña electoral, algunos de los cuales ya se han visualizado de una u otra manera.
Algunos analistas señalan que, tras la ofensiva militar, la Casa Blanca estaría buscando un nuevo escenario, donde una parte de la resistencia debilitada por las acciones de los ocupantes estaría dispuesta a buscar un acuerdo, poniendo en marcha una división entre sus filas. Algunos esperan que personajes como Hekmatyar apuesten por esa vía, y acaben enfrentándose a los elementos «más intransigentes», que serían los que se sitúan en torno al consejo de Quetta y a los militantes de Haqqani.
La militarización se ha convertido en el eje central de la estrategia de EEUU. Esa apuesta de Obama está generando un importante coste económico y político. La sociedad norteamericana, castigada por la crisis, deberá hacer frente a importantes gastos para mantener la apuesta ocupante, con el añadido de un aumento del número de muertos en sus propias filas. Todo ello puede acabar pasando factura a la Administración. Dentro de las filas demócratas se han comenzado a escuchar voces contra esa medida.
Tampoco van a salir muy bien paradas las relaciones con sus aliados. Muchos analistas coinciden en que la supuesta cooperación es mínima y si en el pasado el papel de la ONU quedó muy dañado, en estos meses puede acabar ocurriendo algo similar con la propia OTAN.
El escenario afgano se presenta lleno de dificultades. La corrupción del Gobierno de Karzai seguirá campando a sus anchas, la ineficacia de las fuerzas policiales y militares también aumentará, con divisiones étnicas y deserciones masivas.
No se puede olvidar el papel de Pakistán. Los elementos del ISI y del complejo militar siguen maniobrando en torno al país vecino, deseosos de recuperar su influencia y preocupados por la nueva estrategia norteamericana, que podría dejarles en un lugar delicado.
El control de las principales ciudades, los bombardeos indiscriminados en las zonas rurales y la intensificación de la contra-insurgencia se presentan como la opción elegida por Obama.
Afganistán se está convirtiendo en la guerra de Obama. No son pocos los que buscan paralelismos con Vietnam. Los estrategas norteamericanos pueden estar recogiendo los frutos de sus maniobras y conspiraciones en Afganistán, cuando, en plena guerra fría, impulsaron la desestabilización del país y el auge de los movimientos islamistas y yihadistas contra el régimen del PDPA y de sus aliados soviéticos. Los asesores de la Casa Blanca no deben olvidar que el pueblo afgano es «muy paciente». Supo esperar «90 años para convencer a los británicos que cualquier intento de ocupación estaba condenado al fracaso, y lo mismo hicieron durante una década con los soviéticos».
Tras ocho años de ocupación, y con el anuncio de un mínimo de otros dieciocho meses más, EEUU y sus aliados deberían aprender un poco más de la historia de Afganistán.
Txente Rekondo. Gabinete Vasco de Análisis Internacional (GAIN)
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