martes, 4 de noviembre de 2008

AND THE WINNER IS BLACK OBAMBA


Ya dan como ganador a Obama antes de cerrarse las votaciones
Obama ganó las elecciones, antes de que estas culminen. Al menos para los Humoristas Políticos.


Caricaturistas políticos ya han realizado sus cartoons politicos que se veran mañana impresos en los diarios de todo EEEUU. dando por ganador al Senador Obama , esto, horas antes de que se den las 9 pm. donde se cerrará las urnas de votación y mucho antes de la proclama oficial del colegio electoral. Siempre se ha dicho que el oficio del humorista gráfico dedicado a la política debe ser un poco el trabajo del pitonisos, quizás en este caso, no hay que ser demasiado adivino que los del "Voto oculto de los blancos" y el "voto indeciso" no pasan de ser solamente los típicos rumores con los que también se juega en una campaña electoral y que Obama sería el primer presidente negro de la nación ubicada en el lado norte de America.




Una vista completa de los cartoons en el magnífico sitio Daryl Cagle´s
(*) Siempre entretenido y al día el blog de La Nuez
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lunes, 3 de noviembre de 2008

APEGOS DERECHISTONES





El carnaval terminó, hay que sacarse el disfraz
por Guillermo Giacosa (*)

Cuando el carnaval ha sido muy prolongado, los payasos terminan por incorporar su disfraz como una segunda piel y siguen actuando como si la fiesta continuara. Alguien debería decirles, sin embargo, que estamos viviendo el duelo de la fiesta concluida, con resultados que revelan un despilfarro mayor del imaginado, y que sería bueno, por tanto, que se quiten el disfraz, inicien una cura de silencio y se preparen para evaluar críticamente los desmanes producidos. Seguir hablando con la nariz roja, adosada a su propia nariz, si es que aún la tienen, y la voz afectada, como la calificadora de riesgos Standar and Poors que, unos días antes de su descalabro total, aseguraba para el banco Lehman Brothers la más alta calificación en materia de seguridad financiera, indica desvergüenza o simplemente emula a aquellos soldados japoneses que, refugiados en la jungla, no se habían enterado de que la Segunda Guerra Mundial había terminado hacía más de treinta años. Es posible que tercos y nostálgicos padezcan el síndrome del soldado japonés, con el agravante de que su aislamiento es más una prueba de locura que de falta de información. Nadie cree que el sistema capitalista haya llegado a su fin. Muchos sí creemos que esta forma salvaje, inhumana e irracional de capitalismo ha concluido su faena y a poco que seamos capaces de evaluar los daños producidos a la mayor parte de la humanidad, a los ecosistemas y a los valores que debieran poner al ser humano como centro de nuestros empeños, podremos construir una respuesta que, en primer lugar, asegure la prolongación de la vida en el planeta y con ello la supervivencia de la especie humana. Para que así ocurra habrá que devolverle a ese ser humano maltratado y ninguneado la dignidad que le fue hurtada durante tantos años, en los que la única globalización realmente generalizada fue la globalización de la pobreza. Terminada la fiesta la factura es grande, pero más grande aún es la desvergüenza con la que aquellos que dijeron no tener dinero para salvar poblaciones del hambre, niños del desamparo, mujeres embarazadas de partos mortales, enfermos de sida y tuberculosis de una muerte segura, etcétera, hayan aparecido con un paquete de 2,500 millones de millones de dólares para salvar el andamiaje que aceitó la marcha hacia la conclusión del carnaval. El sistema que abominó de subsidios que podían salvar vidas y proteger el medio ambiente sale ahora campante y decidido a salvar las instituciones que medraron desconsideradamente y en beneficio de unos pocos con un orden económico y social, destinado a concentrar la riqueza y generalizar la pobreza. La realidad es que hoy mueren de hambre 60,000 seres humanos por día; las 33 personas más ricas totalizan un capital de 937,500’000,000 mientras el ingreso per cápita de 3,000 millones de pobres es inferior a los 75 dólares mensuales y el de los más pobres aun es de 30 dólares al mes, etcétera. Ese es el resultado del carnaval. ¿Les quedan a los payasos ganas de reanudarlo?

(*) Diario Perú21
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VESTIDOS DE MURGA




La regresión de las masas
por Jorge Bruce (*)
El premier Simon ha dicho que se castigará a los culpables de los desmanes ocurridos recientemente, particularmente en Tacna, una ciudad a la que calificó de “muy especial” (lo es simbólicamente, pero el vandalismo es más bien ordinario). Eso va a estar difícil. Si bien la hipótesis de los agitadores infiltrados acude con frecuencia a la mente de autoridades y periodistas –y de hecho no se la puede descartar–, esta no es necesariamente cierta. Es una explicación tentadora pero no rigurosa. La dinámica de la psicología de masas es más compleja que la de unos cuantos encapuchados azuzando las pasiones del grupo, ya enardecido por motivos variados. Puede tratarse de una frustración importante, como en Tacna respecto de la ley del canon minero y la rivalidad –que en psicoanálisis se conoce como el narcisismo de las pequeñas diferencias– con Moquegua. O bien de una intervención policial desastrosa, como en Nueva Cajamarca, donde se procedió al desalojo de un inmueble privado utilizando granadas lacrimógenas. Solo que dicho local colindaba con dos colegios y la intervención se realizó en pleno horario escolar, con lo cual los niños huyeron aterrados y asfixiados, a lo que los padres acudieron angustiados primero, furiosos después. Sin embargo, ni siquiera esta aberrante decisión policial o judicial explica los destrozos, agresiones, ataque a la comisaría y toma de carreteras –siguiendo un guión penosamente familiar– durante el resto del día. En 1929, José Ortega y Gasset publicó La rebelión de las masas. No obstante, su análisis transcurre en un entorno de estabilidad política, seguridad económica y orden público –precisamente lo que nos falta a los peruanos–, produciendo lo que él llama el “hombre-masa”. Este hombre está regido por una convicción interna de que la vida es fácil, sin limitaciones trágicas. Cada individuo medio encuentra en sí una sensación de dominio y triunfo que lo lleva a afirmarse tal cual es, sin escuchar ni sentir el apremio de desarrollarse culturalmente. Entre nosotros, esto se observa entre las élites satisfechas y autocomplacientes, sordas al rumor que surge de abajo, agravando y, en cierta medida, causando el problema que nos desafía como colectividad. Pero, en lo inmediato, a lo que asistimos es a una regresión masiva en los incesantes conflictos sociales que brotan, una y otra vez, en nuestro territorio. De ahí que nos hayamos permitido adulterar el título de su libro más célebre. La defensora del Pueblo, Beatriz Merino, ha señalado que los conflictos se han incrementado en 800 % en los tres años que lleva en el cargo. Nos urgen explicaciones desde diferentes perspectivas para prevenir este crecimiento exponencial. Lo que el psicoanálisis puede enseñarnos es por qué las masas regresionan hacia comportamientos narcisistas o paranoicos. El espacio no permite abundar en estas teorías acá. Me limitaré a señalar que la masa promueve intensamente la agresión en individuos que jamás actuarían de esa manera en su vida cotidiana. Ante situaciones como las citadas, menos que un agitador se requiere la presencia de líderes ocasionales que profieran banalidades sintónicas con el ánimo dominante, por lo general esquemáticas o demagógicas, pero no apaciguadoras, pues eso iría a contrapelo de los miedos que fomentan la depredación y serán desoídos o maltratados, como les consta a varios policías. Los fiscales podrán identificar mediante videos a personas destruyendo propiedades, pero eso no ayudará a entender ni prevenir tanto tumulto y descontrol (volveremos con más sobre violencia social).

(*) Diario Perú21
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