jueves, 16 de diciembre de 2010

LO QUE VARGUITAS NOS DIJO





Si eres de los que se emocionaron a morir con el discurso de Vargas Llosa en Estocolmo, ten cuidado con este artículo de Hildebrandt porque podría destruirte el corazón. Advertidos están.

“Hildebrandt en sus trece”, 10 de diciembre.

Me temía. Sabía -no me pregunten por qué- que Mario Vargas Llosa, con el soñado Nobel ya en la mano, iba a convertirse en el magno portavoz de quienes cortan el jamón. Es decir, que sin las prudencias que mantenía para no enemistarse con los jurados progres de la Academia Sueca. Vargas Llosa se despojaría de remilgos y de coquetas máscaras y aparecería, por fin, como lo que es: uno de los más talentosos escribidores del sistema mun­dial de dominación.
Y allí está su discurso en Estocolmo: una pieza que la Rand Corporation hubiese aprobada, Ronald Reagan aplau­dido y Benjamín Netanyahu celebrado hasta el delirio.
Vargas Llosa ha condenado al terrorismo, pero sólo a una de sus versiones: la islámica, esa respuesta salvaje y repudiable a tantos años de abuso y dominación. Ni una sola mención al terrorismo de Estado: ni al de los Estados Unidos –extendido de modo planetario como una metástasis de la estupidez– ni al de su filial israelí, concentrado en una diminuta franja a la que le llueven, cada vez que el gobierno de Tel Aviv lo considera nece­sario, balas de uranio empobrecido, bombas de racimo, fósforo ardiente.
Vargas Llosa lo ha dicho con todas sus letras: “Defen­damos la democracia liberal”. ¡Qué franqueza y qué va­cuidad de frase!
O sea que el escritor que ha pregonado siempre que la literatura enmienda a la realidad, postula, al mismo tiempo, desde su flamante Olimpo. la resignación ante lo que considera insuperable: LA DEMOCRACIA LIBERAL (las mayúsculas son mías, pero interpretan el énfasis vargasllosiano).
Porque, dejémonos de monsergas: ¿Qué es la democracia liberal? ¿La de Estados Unidos, donde si quieres mejorar la salud pública dándosela a quienes no están cubiertos tienes que enfren­tar a un ejército de analfabetos cívicos encabezados por Sarah Palin, ejército que, al final, paraliza o esteriliza tus proyectos? ¿O la de Chile, que nació en el mar de san­gre de Pinochet y continúa hoy con un enorme grado de desigualdad y con el desconocimiento de los derechos mapuches? ¿O la del Perú, parida en el golpe de Estado de Fujimori y ahondada hoy por un farsante, con quien Vargas Llosa se ha amistado, que dice que la plata viene sola cuando la verdad es que viene acompañada de una licitación, una ley a domicilio, o una gran concesión frau­dulenta, y que añade que si Humala gana las elecciones él promoverá un golpe de Estado? ¿Esa es la democracia liberal por la que debemos, como caballeros andantes, luchar hasta morir?
¿La democracia liberal es la del cómico Menem o la del trágico Lobo? ¿La de Sarkozy –ese Petain sin bata­llas–, o la de Berlusconi, ese Casanova sin gracia? ¿O la de Rodríguez Zapatero, ese señor que acepta que los esta­dounidenses usen las pistas de aterrizaje de España para sus vuelos con carga humana clandestina? Vargas Llosa callaría si alguien le pidiera precisiones. Pero no calla lo que su astucia y su vanidad le dictan -astucia para congraciarse con los grandes mercados y vanidad para erigirse en voz de una muy supuesta conciencia mundial–. Por eso usa groseramente el podio del Nobel para condenar la dictadura de Cuba y los “populismos payasos” que se le parecen. Y menciona a Venezuela, Nicaragua y Bolivia. ¿Cómo se puede caer tan bajo en la ceremonia de lectura oficial de un discurso por el premio Nobel? ¿Qué derecho puede esgrimirse para ese vertido de insultos? ¿Y si hay po­pulismos payasos no habrá también corretaje de nove­listas?
Una cosa es segu­ra: esas frases de callejón también las habrían fir­mado Condoleeza Rice y la Fox News.
Y luego, ironizando respecto del nacionalismo, otro asunto que le inflama la vejiga, Vargas Llosa habla de “los discursos apodícticos sobre los héroes emblemáticos”. No es la única frase huachafamente esdrújula de ese texto leído en Suecia.
Fueron muchas, la verdad. Aquí va otra: “las noches estrelladas de esa tierra caliente”. Y aquí otra, en alusión a la dramaturgia: “Otra de sus formas excelsas (de la literatura)”. En fin, dio la impresión de que Vargas Llosa había escrito ese discurso pensando, casi como un escolar, en frases sonoras mucho más que en ideas nutritivas.
Lo que creo que pasó es que Vargas Llosa no enten­dió que no lo estaban premiando por su militancia de libertario falaz y pistón ideológico del viejo Occidente. Ni entendió que el galardón no se lo estaban dando al feroz defensor de lo establecido. Ni se enteró de que los discursos del Nobel suelen tener moderación, elegancia y un cierto ecumenismo.
A Vargas Llosa se le salió el cursi arequipeño­limeñísimo que lleva adentro. Y no hablo del llanto que interrumpió su discurso –llanto legítimo, comprensible y hasta conmovedor–. Hablo de su impertinencia para pontificar, en un escena­rio inadecuado y desde ese sectarismo conservador que hace años lo esclaviza, repitiendo los lugares comunes del Tea Party y haciéndose eco de las sobras de Francis Fukuyama. Hablo de la pena de haber desperdiciado una gran oportunidad para que el escritor que admiramos nos dijera qué piensa del porvenir del libro, de la literatu­ra industrial, del angosto terreno que le ha quedado a la poesía, del éxito como enemigo moderno de la calidad y la locura creadora, de la mafia de las editoras.
Hace muchos años, como creo haber dicho, fui un lector febril de Vargas Llosa. Ahora que estoy leyendo El sueño del celta compruebo que esa antigua admira­ción ha muerto. No me gusta en qué escritor se ha con­vertido Vargas Llosa: lineal como un durmiente, cuerdo como una cena de negocios, eficaz como una mano de pintura. Tampoco me gusta qué personaje ha llegado a ser Vargas Llosa: tan narcisista que le cuenta a la Acade­mia cómo cambió el pantalón corto por el largo, cómo empezó a declararse a las chicas y cuánto odia la plaga del nacionalismo (aunque vive en una Europa que prac­tica la xenofobia, una suerte de nacionalismo masivo y federado).
¿Dónde quedó el escritor del desacato que alguna vez habló en la entrega del premio Rómulo Gallegos? ¿Dón­de el intelectual que luchó por la libertad de Heberto Pa­dilla –el gran poeta que el estalinista Fidel Castro mandó encarcelar– pero que no era ni quería ser un funcionario intelectual de los usurpadores de Guantánamo? ¿Dónde está el Vargas Llosa que quisimos tanto? Nadie lo sabe. Ni él mismo.
Lo que sí sé, conociendo algunos aspectos de la pareja, es que el Vargas Llosa reaccionario hasta la hipérbole que habló en Estocolmo es el Var­gas Llosa que durante años, a punta de paciencia, truenos y dulzuras, moldeó para sí Patricia Llosa de Var­gas Llosa. Por ratos tuve la idea insensata de que el Nobel se lo debieron dar a ella.
Aquí en Lima, por supuesto, la corte de aduladores im­pávidos del escritor se deshizo en elogios. Lima, como se sabe, es una ciudad virreinal.

César Hildebrandt
***
Se los advertí.

(*) De La Mula.
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sábado, 27 de noviembre de 2010

FACEBOOK DE DON FERNANDO


Fernando Barrios Ipenza

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Información básica

País: Peru

Información detallada

Creencias religiosas: Catolico
Intereses: Disfrutar el tiempo con mi familia, jugar tenis, practicar motonautica
Música favorita: Soda Stereo, Grupo 5, Queen, Eva Ayllón, Led Zepellin, Eros Ramazoti
Películas favoritas: De acción y drama, donde actúen preferentemente Meryl Streep, Robert De Niro, Bruce Willis. Anthony Hopkins, Julia Roberts, Cameron Díaz, Mel Gibson, George Clooney, Catherine Zeta-Jones. Corazón Valiente, Troya, 300, El Padrino
Programas de televisión favoritos: Documentales de Nat Geo y National Geografic. Noticieros Nacionales e Internacionales

Información laboral

Empresa: Ministerio del Interior
Puesto: Ministro del Interior
Período de tiempo: De septiembre de 2010 a noviembre de 2010
Lugar: Lima, Peru

Empresa: Seguro Social de Salud - EsSalud
Puesto: Presidente Ejecutivo
Período de tiempo: De septiembre de 2006 a septiembre de 2010
Lugar: Lima, Peru

Empresa: Huancayo
Puesto: Alcalde Provincial
Período de tiempo: De enero de 2003 a 2006
Lugar: Huancayo, Peru

Información académica

Escuela de posgrado:
Información
País:Peru
Aunque a Fernandito le están pegando peor que a piñata de fiesta infantil (con asistencia de puros niños agresivos) queremos cumplir con dar a conocer su facebook -que esta a la vista de cualquier hijo de vecino- y sugerir a los señores de la Contraloría que investiguen a las 439 personas que afirmaron que les gustaba esta página.
Apuesto a que la mayoría tienen carnet del partido y trabajan en Essalud -lo cual no es ningún delito pero nos demuestra la ostra del Apra- y prueban que el mal gusto es peruano.
Destaquemos que este hombre aguanta golpe y no canta, no echa a nadie, es decir, cuida al Jefe de la banda, aun con su propio sacrificio.
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miércoles, 10 de noviembre de 2010

ESQUELETOS EN EL ARMARIO






PAÍS DE POBRES CORAZONES
por Hugh Player

En un mundo como éste, bastante perverso, cualquiera puede explicarse, sin mucho trajín cerebral, que un débil mental como George W Bush salga a justificar y casi a hacer apología de la tortura, de manera tan miserable.
Mario Benedetti tranquilamente podría dedicarle su "que moustroso cangrejo atenazó tu infancia" del poema Torturador y espejo.

Y es que vivimos en una civilización desatada y sin contención, la de más descendente genética, la que nos regresa a lo mas obscuro de nuestras voces interiores, hacia aquella miseria íntima que terminará por liquidar ésta pálida pesadilla que llamamos humanidad. Especie que solamente se puede entender con la escena inicial de "La pandilla salvaje" la extraordinaria película de Sam Peckinpah. Quizás esa sea la visión más certera y completa de nuestros días.
Es en este clima que desciframos el intercambio de insultos, pueril y de malgusto, entre dos personajes (y sus respectivos secuaces) que han logrado sentar sus pequeñas conciencias en la más alta magistratura del estado. Se estan diciendo de todo mientras las cantadas candidaturas presidenciales calientan motores en pos de las llaves del reino de la promesa siempre incumplida.
En lo que va del mes se vienen recordando lo que es de total conocimiento general: palabras como loco, corrupto, borracho, jugador, pateador, pepero, coquero, genocida, frívolo, baguazo, andahuaylazo, brichero, nepotista, voluntarista, Paris, Liechtenstein, Soros, Harvard, entreguista, derechista y neoliberal, han adornado el ambiente con su trágico hedor.
Y aunque no sirva para mucho éste patético intercambio de lisonja barata no faltará quien se divierta con ésta terrible exposición de lúmpen, bajos fondos y pampón, que le damos a quienes nos observan con la voracidad ejemplar que los ha caracterizado en lo que va de la historia.
Mi viejo decía que lo que no nace no crece. Tenía muchísima razón.
Porque no ha nacido todavía nuestro futuro mientras contemos con serias aspiraciones de gobierno a quienes ya nos gobernaron (y tan mal que seguimos igual de fregados) o a quienes muestran como credenciales de estadista un gorro de cheff de cocina y un par de ferias culinarias para engullir platillos excesivamente condimentados, amén de la larga (y nada confiable) fila de sirvientes de la dictadura cacocrática del nipón, la que incluye chistosos de la televisión local, los propios herederos y algunos emprendedores simpaticones condenados por su pasado.
Viene siendo hora de que los PRESIDENTES aprendan a comportarse como tales y no como sus imitaciones o caricaturas. Así -tal vez- logremos que mucha gente con capacidades reales y vocación de servicio se animen a tentar un cargo en la función pública, convertida en un circo de lo más raca, cuando no, en una corte de los milagros, bastante mal maquillada.
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