domingo, 22 de mayo de 2011

PAIS DE CONEJOS SUICIDAS por César Hildebrandt




Andy Riley es un múl­ti­ple artista bri­tá­nico que, entre otras muchas bellas cosas, ha creado unos per­tur­ba­do­res cone­ji­tos cuyo empeño mayor en la vida es morir. Esta mez­cla de inocen­cia cone­jil e incli­na­ción taná­tica me pro­duce un horror no exento de admi­ra­ción y, al mismo tiempo, el atrac­tivo hip­nó­tico y per­verso que sobre muchas per­so­nas ejer­cen los vacíos del abismo.

Los cone­ji­tos sui­ci­das de Riley me han hecho pen­sar, ade­más, en el Perú, que es un país que varias veces ha inten­tado matarse y que hoy está a punto de rein­ci­dir en tan inex­pli­ca­ble tarea.
Ese amor por la fata­li­dad es viejo en este viejo país.
Lo vimos cuando, desde aden­tro, mina­mos nues­tra con­fe­de­ra­ción con Boli­via. Estuvo pre­sente cuando deci­di­mos acom­pa­ñar a Boli­via, por honor, en una aven­tura bélica que sabía­mos que tenía­mos que per­der. Adqui­rió esplen­di­de­ces dege­ne­ra­das cuando el hijo del mayor trai­dor que estas tie­rras han parido —Mariano Igna­cio Prado— pudo ser, dos veces, pre­si­dente de la repú­blica. O, antes, cuando per­mi­ti­mos el saqueo del guano per­pe­trado por nues­tra oli­gar­quía y des­cui­da­mos el sur sali­trero por­que era más fácil cobrar impues­tos ridícu­los que extraer y pro­ce­sar esa riqueza. O cuando los Eche­ni­que y todos los que se le pare­cie­ron que­da­ron impu­nes. O cuando Drey­fus. O cuando suce­dió lo de los tre­nes inú­ti­les que enri­que­cie­ron a tanto sin­ver­güenza. O cuando depre­da­mos el mar hasta dejarlo exhausto. O cuando per­mi­ti­mos que todo se pusiera “en valor” y se ven­diera en nom­bre de un libe­ra­lismo que los libe­ra­les, cuando están en el poder, se encar­gan de no practicar.
O cuando le hici­mos la vida impo­si­ble a José Luis Bus­ta­mante y Rivero. O cuando sitia­mos al Apra hasta lograr que a Haya le pare­ciera bien comerse un cebi­che con Eudo­cio Ravi­nes. O cuando mata­mos a Heraud, exi­lia­mos a Rose, mal­tra­ta­mos a Basadre.
Y si quie­ren, más recien­te­mente: cuando per­mi­ti­mos que el país fuera un charco cha­po­teado por la pan­di­lla de Fuji­mori y la prensa fuera la puta con­ta­giante de la esquina mala.
Mata­mos al Perú y nos mata­mos con él cuando ele­gi­mos pre­si­dente por segunda vez a un hom­bre que había robado con denuedo durante cinco lar­gos años. Y nos mata­mos a lo Guyana, en man­cha, en ruma, cuando esta­mos a punto de reivin­di­car, para ver­güenza de nues­tros des­cen­dien­tes (espero), eso que Cotler ha lla­mado, como ento­mó­logo, “el lado más repul­sivo del Perú”.
¿Qué somos, qué es este país que ama­mos y detes­ta­mos a la vez? ¿Una tie­rra bal­día donde pre­va­le­cen los valo­res vio­len­tos de la horda? ¿O es que segui­mos siendo el país del oro y los escla­vos que decía Bolívar?
Un país no es un nom­bre ni una fron­tera y mucho menos una marca. Un país es una nación jun­tada por pro­pó­si­tos comu­nes y elevados.
No pode­mos unir­nos para ser menos, para degra­dar­nos, para per­der la dig­ni­dad. Para eso no hici­mos el Perú. Y, sin embargo, eso es lo que esta­mos haciendo, lo que podría­mos hacer, lo que la dere­cha anal­fa­beta desea que hagamos.
¿Y saben qué? Pocas veces he sen­tido ver­güenza de ser perio­dista. Ahora sí. Algún día alguien de los suyos les enros­trará tan­tas infa­mias. Espero vivir para verlo.

I LOVE TO MY DADDY


MATAR AL PADRE

por Jorge Bruce
Tan importante como saber si Keiko Fujimori liberaría a su padre, es saber si ella está libre de su padre. Todo indica que no. La frase desafortunada de Jorge Trelles –la palabra “desafortunada” es un eufemismo para un lapsus linguae, donde la verdad emerge a expensas de la voluntad– es muy peligrosa para el fujimorismo, porque evidencia el lado oscuro de la Fuerza… 2011. Le costó la vocería.
Por esas cosas de la vida (y de la muerte), en la misma semana en que el inconsciente fujimorista hablaba a través de Trelles, reconociendo que ellos habían matado, moría Carlos Iván Degregori. El imprescindible CID fue uno de los principales artífices del informe de la CVR. Por la tarde del día en que Trelles asoció libremente en Buenos Días Perú, tanto Keiko Fujimori como Sousa, Rey y Altuve explicaron el lapsus invocando dicho documento. Con ostensible ansiedad, Sousa dijo que “cometieron menos violaciones”, reincidiendo con los lapsus.
Reveladora paradoja: los fujimoristas escudándose en el informe de la CVR, que los condena sin atenuantes. Tal como cita José Alejandro Godoy en su blog Desde el Tercer Piso:
“104. Por lo expuesto, la CVR sostiene que en los últimos años del gobierno de Fujimori el conflicto armado interno fue manipulado con la finalidad de hacer que el régimen permaneciera en el poder. Ello sumió al país en una nueva crisis económica y en abismos de corrupción, descomposición moral, debilitamiento del tejido social e institucional, y una profunda desconfianza en la esfera pública. Todos estos rasgos constituyen, por lo menos en parte, secuelas de la forma autoritaria en que se resolvió el conflicto y configuran uno de los momentos de mayor oprobio de la historia de la República”.
El drama edípico de Keiko Fujimori es que para ganar esta elección tendría que, simbólicamente, matar al padre. Hasta ahora pareciera que intenta, más bien, reivindicarlo (“vindicar”, dicho sea de paso, es sinónimo de “vengar”). Así como Humala se edulcora en su esfuerzo por calmar las dudas de quienes temen perder sus pocos o muchos bienes, exponiéndose a perder el apoyo encolerizado de los que nada tienen, Fujimori no puede limitarse a apostar a la amnesia voluntaria y al citado miedo.
Por más que a ella los medios parcializados, que son mayoría, la traten con descarado favoritismo, eso no basta para conquistar a los indecisos y reticentes. Menos ahora que se acerca la hora y los afectos alcanzan su punto de incandescencia. Humala estuvo mejor esta semana, con su juramento no exento de riesgos: el apoyo de Vargas Llosa es muy relevante, pero podría verse a Ollanta como una creación de la imaginación portentosa del Premio Nobel. Un abrazo literario del oso. No obstante, tras la firma del Acuerdo Nacional, no ha cesado de dar muestras de su vocación democrática y su alejamiento del “padre” Chávez.
En el escaso tiempo restante, él deberá explicarnos con claridad si sabe cómo gobernar y no está esperando a sentarse en Palacio para decidir qué hacer. Ella tendrá que hacer lo mismo, pero demostrándonos su ruptura total con el régimen corrupto y asesino de su padre. Para eso no es suficiente silenciar a sus voceros más sinceros.

TRATOS REFERENCIALES




Los miedos y los privilegios 
por Alberto Adrianzén



En estos días me he preguntado si el miedo que hoy la derecha y el fujimorismo intentan imponer a la sociedad no es, acaso, equivalente o, incluso, mayor al miedo que sienten por un posible triunfo de Humala. La pregunta no es ociosa porque la campaña que realizan para infundir tal miedo es totalmente desproporcionada y hasta, diríamos, irracional. Es bastante similar, reconociendo diferencias, al miedo que intentó provocar la ultraderecha de EEUU durante las últimas elecciones presidenciales cuando dijo, por ejemplo, que Obama era musulmán, que no era norteamericano y que implantaría el socialismo.
Hoy la situación es similar en el Perú. A toda hora, cual letanía, la derecha y el fujimorismo nos advierten que Humala intenta no solo confiscar los medios de comunicación,  los ahorros y las propiedades, sino también que estatizará empresas y que implantará el socialismo del siglo XXI. Es verdad que todo ello es parte de una campaña bien orquestada, pero creo que refleja sobre todo los miedos de la derecha.
Ahora bien, si se acepta lo dicho hasta aquí, la siguiente pregunta debería ser qué  atormenta tanto a la derecha como para publicitar y proyectar en el otro (léase Humala) sus miedos. Y creo, sinceramente, que es el temor al cambio, pero sobre todo –y esto es lo más importante– el terror a perder los privilegios que hoy tienen. En realidad, el gigantesco rechazo al cambio es igual (o equivalente) a los gigantescos privilegios que tiene una minoría y que hoy pretende, con la ayuda del fujimorismo, perpetuar.
Por eso Keiko Fujimori, además de ser la representación política de los ricos, es la mejor escudera de esos privilegios que se  acentuaron desmedidamente a partir de 1990 con Fujimori.
Hace unos días, la consultora Macroconsult, tomando como base la información de la Encuesta Nacional de Hogares, señaló que solo dos de cada cien familias ganaban más de S/. 3,000 al mes y que solo en 14 de cada 100 hogares se gana más de S/. 1,000 al mes. Para esta consultora el ingreso del 65% de los hogares no llega al mínimo vital en el 2009 (Gestión: 18/5/11).  Esto debe ser motivo de escándalo.
No es extraño en este contexto que el fujimorismo repita la estrategia de los 90: formar una inmensa clientela para estatizar a los pobres. Una reciente información de Servicios Educativos Rurales (SER) describe cómo en Ayacucho continúa en esta lógica clientelar orientada a los sectores rurales más pobres: “Socorro Arce, vocera de Fuerza 2011, manifestó que el desplazamiento ‘Merchandising’ está compuesto de un kit que contiene: pulsera Keiko, chalina Keiko, polo, cuaderno grande, taper fujimorista, vaso de desayuno, fósforo, lapicero, gorro, afiche y bolsa Keiko Presidente.
La chalina Keiko es un distintivo que ha sido diseñado específicamente para los pobladores de las zonas rurales en esta temporada de frío. El vasito escolar lleva estampado un mensaje peculiar: ‘Combo escolar. Keiko Presidente’. El taper lleva el mensaje ‘Banco de materiales, crédito para casas’. El tomatodo lleva el mensaje ‘Foncodes, obras para comunidades y pueblos, Pronamachs, programa Juntos con montos muy mejorados’.  El cuaderno Keiko es de tamaño grande, con un diseño llamativo, que contiene la imagen de Keiko con el siguiente mensaje: ‘Ahora: Libros, uniformes escolares, computadoras para maestros; Como antes: calzados y buzos para escolares ¡Gratuitos!’. Este mensaje da a entender claramente la propuesta de continuidad respecto del gobierno de su padre”. Según Socorro Arce los objetos son aporte de empresarios que apuestan por Keiko. Por eso el fujimorismo es la última línea de defensa que tiene esta minoría para mantener sus privilegios. 

Verguenza ajena es lo que nos produce esta campaña de las ratas del fujimontesinismo.  En algunos conos se ha estado lanzando billetes de diez y veinte soles engrampados a los volantes de la Sra Fujimori. ¿Hasta cúando toleraremos estos gestos miserables tan ofensivos? Esta es la referencia de lo que nos espera si esta mafia llegará a rozar el poder.