sábado, 17 de julio de 2010

SOY UN ANIMAL por Chachi Prado





Sabrosa profesión la del periodista
(Todos los hombres del Trome)

Hace un par de meses atrás, una cámara intrusa, chismosa y con obvio oficio de reglaje pescó al tristemente célebre periodista, Álamo Perez Luna (famoso por entrevistar al dueto Fujimori-Montesinos luciendo la misma corbata) en una guasca descomunal.
El gordo (ahora dedicado a comercializar con la miseria mas terrible en un espantoso programa que se llama Vidas extremas) había estado chupando como loco en un pub huachafo con decorado mejicano. De seguro que al canje, porque no hay virtuoso del periodismo que se enturque con la de su bolsillo.
Acto seguido, así, mamado hasta las cachas, se subió a su vehículo y al pretender conducirlo tan ebrio como estaba termino clavándose en una de las tantas zanjas que dejan las alcaldías de los distritos de Lima cuando empiezan alguna de sus innecesarias obras.
Luego lo poncharon en la puerta de la Comisaría mientras con una lengua pastosa intentaba decirle a quien lo filmaba (que era de su propio canal de televisión) algo sobre dedos y frente.
Hay que tener tres dedos en la frente. No me filmes. Horrible.
Y terrible porque este sujeto como supuesto líder de opinión no debería dar tales ejemplos.
En concordancia con la ley...¿Le habrán suspendido el brevete de conductor?

Semanas después otra filmación fue colgada en Internet.
El Sr Nicolás Lúcar en un ascensor de un conocido hotel se pega unos carretones chapes (no sabemos si post o pre) con la mujer del dueño del telo.
De fondo se escucha que canta Camilo Sexto, "a escondidas tengo que amarte, como un cobarde, como un cobarde".
Son tres o cuatro besos en distintas tomas que delatan una calva galopante del plumífero bigotón (que alguna vez pretendió ensuciar la honorabilidad del entonces Presidente Don Valentín Paniagua y tuvo que salir picando del país, so riesgo de una merecida castración pública y un tremendo empedrado de heces) y que terminan con su mujer excusándolo en público. Con el no sabiendo explicar para que iba al dichoso negocio hotelero (empujar un pagado publireportaje con barajo de informe sobre los delfines del lugar) y con un concierto de alcahuetes pidiendo respetar la vida privada de este galán de la Trasnacional Otis.
Aclaremos que la señora de los ósculos al parecer tiene una incurable enfermedad al gusto.

No voy a regodearme con los asesores mermeleros de los funcionarios del gobierno ni con las sociedades conyugales que hacen raros negocios con el estado y un desenfadado lobismo por sus mentores ( unos inversionistas extranjeros a los que Al Capone les carga las maletas)
Ya nos hemos ocupado de los dislates del Decano y de la línea editorial de los medios financiada por la desabrida torta de la publicidad estatal.

Pero la de la chola Vicky nos resulta la cereza del postre. Aun la recordamos por la excelente imitación que hacía de ella Analí Cabrera.
Con un poncho folclórico y un dejo bien serrano, Vicky Pilaiz, dil dus.
La Vicky era espía. Ella y el zanguango del marido.
La había hecho linda en los yunaites en el negocio del corretaje y publicaba unas columnas torrejas con cierto hedor a rojimio. Y de paso llevaba documentos escritos con tinta invisible y movilizaba billete con los rusos. Misma Mata Hari de los andes.
Parece que a los tagarotes se les ocurrió ajustar al zambo Obama y como éste había estado exhibiéndose, comiendo hamburguesas con su par ruso en uno de esos horribles expendios de comida chatarra, el asunto de esta red de espionaje encajaba perfecta en el propósito de la apretadita precisa justo mientras se cumplía el plazo para la devolución de los prestamos que recibieron los bancos quebrados de la mafia financiera gringa.
Apenas saltó la acusación y la posterior detención de la Sra, salieron varios a defenderla (hasta el Dr García derrapó en su condición de Presidente opinólogo) para que la Pelaez terminará confesando sin asco hasta una presunta culpabilidad en el hundimiento del Titanic y en la tragedia del estadio nacional como instigadora del negro Bomba.
Algunos sospechamos también de sus vínculos con el servicio secreto judío. El Paraíso Mossad.
Pero lo que nos resulta hilarante es que a la Doña el gobierno de Moscú le ha asignado una pensión vitalicia de dos mil dolares, casa, pasaporte y visa para ella y sus hijos.
En suma, su desleal y criticable acción ha tenido un destino feliz y con premio.

Entendamos pues que los borrachos, sacavuelteros, cutreros y felones de este medio gozan y gozarán de la bendición de una vida material bastante cómoda aunque le hayan vendido el alma al diablo y que la conciencia haya hecho con ellos, una rara excepción.
O simplemente que la ética y la moral los dejaron y abandonaron por imposibles.
Y aunque pocos, muy pocos, tenemos que señalar que todavía queda gente decente en este miserable mercado de macarras.
¡Mamá...quiero matricularme en el Bausate y Meza!
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