sábado, 4 de abril de 2009

UNO ES COMO ES Y NO HAY MAS DE LO QUE VES



Manotazos políticos de ahogado
por César Lévano
Alberto Fujimori, el gran cobarde, tiembla de miedo. Sabe que judicialmente está perdido y que la Sala Penal Especial que lo juzga puede aplicarle una pena severa.Nadie en su sano juicio puede considerarlo inocente en los casos de La Cantuta y Barios Altos (o de las malversaciones que reconoce y los latrocinios que oculta); pero él se declara inocente. Un poco más y se considera émulo de la Madre Teresa de Calcuta.No sabía, dice, no se había enterado, de los crímenes del Grupo Colina. Los felicitó sólo por ser un equipo de analistas. Otro poco más y los proclama psicoanalistas.Sabe que sería ingenuo que lo crean libre de culpa. Se ha convencido de que con gritos no puede demostrar inocencia. Por eso la esencia de su autodefensa ha consistido en un operativo político.Fujimori busca un arreglo político. Eso es. No sólo desde ahora. Todos los votos de la bancada fujimorista en favor del Apra y sus desmanes a lo largo de estos años se explican en buena parte por esa intención.Igual sentido posee la acusación, envuelta en una queja, lanzada contra Alan García y Fernando Belaunde, ex presidentes del Perú y responsables también de violaciones contra los derechos humanos, que incluyen asesinatos, desapariciones, masacres, impunidades.Respecto a García, el mensaje es directo: colega presidente, no me abandone en esta hora de prueba. Yo fui elegido gracias a su apoyo, y en los últimos años no sólo he continuado su política de privilegios a los ricos, anulación de los derechos laborales, privatización en remate de los bienes públicos, sino también apoyado todos sus decretos legislativos contra la democracia, las comunidades campesinas, las poblaciones nativas de la selva, los sindicatos, y patrocinado su línea prochilena, que también es la mía.Fujimori sabe, sin duda, que una absolución es imposible. Su abogado César Nakazaki lo ha admitido implícitamente, aunque insiste, igual que Jaime de Althaus y otros periodistas, en que Fujimori es inocente puesto que no hay orden de asesinar escrita por él.Es como afirmar que Hitler es un santo varón, dado que no impartió por escrito la orden de matar a seis millones de judíos.Fujimori aludió en su jeremiada a los crímenes de Accomarca, Cayara y Los Cabitos, cometidos en la era García, primer período, y afirmó que el jefe aprista había sido absuelto por esos graves delitos. En realidad, nunca fue absuelto, porque no ha sido juzgado. Todavía.Curioso es que Fujimori no mencionara el caso El Frontón, quizá porque sabe que el vicepresidente Luis Giampietri sabe mucho (este Lucho sabe mucho) respecto a matanzas cometidas en días de García y del propio Fujimori.Ahora sólo queda esperar que el pánico del gran cobarde se justifique. Una pena condigna elevará el nivel de la moral en el país.

Fujimori en el paraíso
por César Hildebrandt
Escucho a Alberto Fujimori describir su paraíso de opio y compruebo que gente como él sólo puede prosperar en un país que tiene a un 40 por ciento de ciudadanos a los que les da lo mismo –lo dicen reiteradas encuestas- si los rige una democracia o una dictadura.O sea que en el Perú hay un 40 por ciento de ciudadanos que casi aspiran a no ser ciudadanos y que quieren ser, a veces con fervor, vasallos tristes y alegres siervos de la gleba.Detrás del fujimorismo está la capacidad de sumisión y la arrolladora ignorancia que lastiman el alma del Perú.Escucho a Fujimori y me digo que si hubiera géiseres de cinismo sonarían como su voz.Habla de coraje el hombre al que le temblaba la voz cuando se dirigió a buscar refugio en la embajada del Japón la noche del fallido golpe del general Salinas Sedó.Habla de honor el hombre que emputeció a la Fuerza Armada, hizo del Congreso un chiquero, suprimió el orden constitucional, desconoció su firma y hasta su huella digital con tal de no pagarle una deuda a la madre de sus hijos.Habla de orgullo de sí mismo el sujeto que quiso ser senador japonés para obtener la inmunidad que lo librara del alcance de la ley.Habla de responsabilidad el hombre que llenó 45 maletas de videos, dinero y botines diversos, tomó el avión presidencial y pasó de Brunei a Tokio, donde pidió asilo y desde donde renunció por fax a la presidencia de la República.Habla de amor por la patria el jefe de una banda que saqueó las cuentas del tesoro público por un valor que los más conservadores estiman en dos mil millones de dólares.Habla del veredicto de la historia el sujeto que estaba pescando en Iquitos cuando la policía de la Dincote, sin ninguna ayuda de Montesinos, capturó a Abimael Guzmán, el hombre que huyó del país tras descubrirse cómo es que Montesinos compraba esos congresistas que hoy deben estar frotándose las manos.Qué patético pobre diablo es Fujimori. Se atribuye todos los poderes para las cosas que salieron bien y se pinta como un presidente disminuido, desinformado e irresponsable cuando le mencionan los asesinatos que cometían los criminales a los que él felicitaba, ascendía y amnistiaba.“Yo era comandante de la Fuerza Armada en el sentido en que un entrenador de fútbol comanda al equipo”, dijo ayer destilando la esencia de su legendaria cobardía.O sea que debemos alabarlo por haber “comandado” las fuerzas armadas que derrotaron al senderismo, pero debemos exonerarlo de toda responsabilidad cuando esas mismas fuerzas armadas mataban ancianos, niños y mujeres en las alturas de Ayacucho.Debemos agradecerle el haber sacado al país de la crisis económica en la que nos hundió Alan García –quien hizo tanto para que Fujimori lo sucediera-, pero tenemos que olvidar que con él todos los derechos del trabajador fueron abolidos, todo asomo de equidad fue perseguido, toda corrupción en el proceso de las privatizaciones fue posible.Tenemos que decirle gracias por la paz con Ecuador –Tiwinza incluida, derechos de navegación ecuatorianos en ríos peruanos incluidos- pero no podemos recordarle su repugnante papel en la derrota peruana del Cenepa, cuando nuestros soldados carecían de logística, comunicaciones y, en muchos casos, de rancho y de zapatos.Debemos ser gratos con su régimen porque “refundó el país” (Fujimori dixit), pero tenemos que olvidarnos de que quince de sus ministros o están presos o están con orden de captura por ladrones.Debemos ser fujimoristas por las escuelas que sembró el Fonades, pero no debemos evocar la prensa inmunda que él creó para ensuciar a sus adversarios y, seguramente, “elevar el nivel cultural”.Este demócrata que cerró el Congreso, este honrado que permitió la rapiña más grande de la que se tenga noticia, este ciudadano ejemplar que convirtió a un edecán en fiscal para entrar a robar maletas en la casa de Trinidad Becerra, este hombre decente que tuvo como socio a Montesinos, este estadista al que defienden sujetos como Saravá, este ángel que vivió entre alimañas, este hombre ejemplar que dio un golpe de Estado cuando su esposa, en un rapto de bendita locura, denunció los asaltos de la hermana Rosa y del cuñado Aritomi a la caja de Apenkai, este probo encubridor de Miyagusuku, esta vergüenza que grita lo que lee y juega con la voluntad de olvidar de los peruanos, este señor Fujimori, en suma, sigue siendo exactamente el mismo miserable que la miseria moral adora y hace suyo.El secreto de Fujimori es que ha convertido en socialmente exitosos los peores vicios de la “peruanidad”: la crueldad en el tumulto, el cinismo como método y, sobre todo, la cobardía elevada a la categoría de función vital.El triunfo de Keiko Fujimori, de darse, será el resumen vistoso de la tragicomedia nacional y una prueba de que hay países económicamente pujantes y moralmente inviables.

¿Qué esperaban? ¿una confesión de semejante rata, ojos de puñalada en cuero?
Hay que decir que el mundo nos observa y que si los obvios, vistos y recontramanyados arreglos entre el panzón que tenemos por presidente y los misaerables miembros de la mafia yakuza (andina y afro-latina-caribeña-americana) interfieren con la ejemplar sentencia que tiene que recibir este miserable asesino, vamos a salir a las calles, no a lavar banderas como viejitas pelotudas sino a desmanchar a patadas a este gobierno que se cae de color maduro corrupto. Fujimori es culpable aqui y en El Congo.
¿Vieron al moustro de Saravá y a la vieja Dark Vader del linguismo? Esa es la imagen que representa un movimiento de podridos morales que nos quieren vender a la caricatura de South Park,Keiko (complice innegable de su papi) como la nueva lideresa en las encuestas para la presidencia del 2011.
Mienten: Keiko está en 7.5 a nivel nacional, y todos sabemos que Joselin en Perú21 sólo busca mantener los mismos bussines de siempre para el futuro. ¿Cúantos negocios hizo Graña y Montero con el gobierno delincuencial del chino? ¿Cúantas licitaciones obtuvo en ese río revuelto que fueron los freakies años noventa de Alberto y Vladimiro? . Por eso tanto nerviosismo en la billetera.
Ojo con los intereses entre la minería, el fujimontesinismo y el gobierno del Apra. Atención con lo que se esta jugando la bufalería si se condena a sus socios. Guarda que nos agarren con el pantalón abajo en la evidente apelación que moverá la defensa del caco nipón. Al final lo que vamos a determinar con esta sentencia es nuestro futuro moral como país y como nación.
Ustedes deciden. ¿O, uno es como es y no hay mas de lo que ves?.
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miércoles, 1 de abril de 2009

CARICATURA HOMÍCIDA por JAY SHERMAN

DE CARLIN: MARIO VARGAS LLOSA Y EL MUSEO EN LA OTRA ESQUINA


DE ALLEN MC DONALD. EL ASESINATO DE JESSE JAMES POR EL COBARDE ROBERT FORD.
DE LA NUEZ. EL CONGRESISTA EDGAR NUÑEZ: UN PAPÁ CON POCAS PULGAS.

DE ALFREDO. EL CHEMO Y EL CHOLO SAGRADO: PERDIDOS EN LA NOCHE.

DEL OTORONGO. EL PAPA: VOLVER AL FUTURO.
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TODO SOBRE MI TOBI





¡GRACIAS ALAN!
por Miguel Guerrero Orbegozo

Mi madrina es una señorita peruana que por su enérgico carácter vive sola en Chorrillos y este año va a cumplir ochenta años. Ella trabajó durante su vida activa y es pensionista de la ley 19990. Recibe apenas algo más de trescientos soles mensuales (96 dólares).El lunes de la semana pasada recibió una llamada invitándola a Palacio de Gobierno que la ilusionó mucho. A quien no le va a gustar recibir aunque sea una sola vez en la vida una llamada por encargo del Presidente de su país. La reunión era el viernes y debía estar en Palacio a las 2 y 45 de la tarde. El motivo de la invitación era que el Presidente de la República le quería decir a los jubilados que les estaba entregando tres mil soles de devengados en partes, como si se tratara de dinero de Alan García. Todos sabían que iban a una reunión solo en beneficio de Alan García, pero igual ilusionaba asistir.Durante toda la semana, mi madrina coordinó con mi madre y mi hermana, los detalles de la afortunada visita. Mas aún, mi madrina sufrió un accidente automovilístico hace más de treinta años y desde entonces se moviliza con mucha dificultad y dolor. Prácticamente es una persona minusválida. En su casa se moviliza con la ayuda de quienes la visitamos, pero no puede valerse por si misma. Sólo sale a la calle cuando alguien pasa por ella y es estrictamente necesario.Por eso, se coordinó el poder contar con una silla de ruedas en el entendido que ingresarían a los salones de Palacio. Sólo podría ir con ella una persona y mi hermana se encargó de hacerlo.Al llegar a la Plaza de Armas, grande fue la sorpresa al ver que los ancianos serían atendidos en el patio de Palacio. Desde ya, este trato era una discriminación para quienes han trabajado toda su vida para que personas como Alan García cobren su sueldo. En ese momento mi madrina confirmó y así me lo dijo:1.- Que en el Perú, los ancianos son ciudadanos de segunda categoría y tal vez en Palacio no están siquiera considerados como tales, tal como los maltratos de ESSALUD le insinúan todos los días.2.- Que Alan García es un megalómano descortés, que desprecia a los peruanos y sobre todo a los ancianos.La recibieron con un estupendo regalo: una cajita de Frugos de a sol y el quequito mas chiquito de Bimbo, que los industriales seguramente le obsequian a Palacio. Entre los dos obsequios, si los hubiesen comprado, seguramente, el Presidente de la República habría gastado un sol cincuenta (48 centavos de dólar).Ni siquiera eso gastó en ancianos, que sentados esperando ser utilizados le mostraban cual será también el final de su vida. Como tenía planeado exponerlos a la intemperie, les obsequió una visera, sin tener siquiera el cuidado de no exponer el cuero cabelludo de personas tan ancianas a la inclemencia del sol.Mi madrina es brava. A los cuarenta minutos de espera se incomodó tanto que empezó a hablar en voz alta y terminó gritando por el maltrato del que estaba siendo victima. Se levantó y se dirigió a los asistentes, quienes pese a haber esperado tanto querían ilusionados seguir esperando a quien los maltrataba. Se dirigió a los jóvenes periodistas, quienes seguramente todavía no entienden cuál es la condición física real y delicada, de un anciano.Nadie le hizo caso. Mi madrina a los cuarentaicinco minutos de esperar decidió terminar con la visita que tanto había esperado durante la semana. Se retiró y no vió al anfitrión que la había invitado.Pero los viejos son sabios. En el camino hablo de Graña y Montero, Odebrecht, Confiep, Dionisio Romero, Gisela Valcárcel, Viviana Rivas Plata y dijo algo que me dejo pensando. A todos ellos si los dejan entrar a Palacio, a nosotros nos atienden en el patio como ganado que va al matadero. Me hubiese gustado que la mamá de Alan García nos hubiese acompañado, me dijo.Tal vez, mi madrina por su edad ya no tenga la oportunidad de volver a ver en persona a Alan García y parece que después de esta experiencia le interesa muy poco. Pero, siendo una mujer mayor se dio un gusto que muchos hombres no se atreven ni siquiera a pensar. Dejó sentado que ante el maltrato de un poderoso nadie debe ni tiene porque humillarse.Espero que a Alan García ni a ninguno de sus familiares le pase lo que le paso a mi madrina. Estoy pensando si este hecho constituye una infracción constitucional del Presidente de la República.
Fuente Blog César Vásquez Bazan

Desde el centro del universo
por César Hildebrandt
Como el doctor García está convencido “de que estamos en el centro del universo”, y no obstante de que somos tristes porque no venimos –entre otros- de “antropófagos primitivos” como nuestros hermanos colombianos, parece ser este un buen momento para darle recetas económicas a Barack Obama.Así que el doctor García le ha enviado al presidente de los Estados Unidos una carta dándole una específica sugerencia para afrontar la crisis económica que, simultáneamente, sigue considerando pasajera y fácilmente superable.Lo que el doctor García ha propuesto es que los Estados Unidos aporten mil quinientos millones de dólares para un aumento de capital del Banco Interamericano de Desarrollo.El despacho de la agencia oficial de noticias “Andina” cita textualmente al doctor García:“Creo, señor presidente, que un aumento de capital, que en el caso de Estados Unidos no superaría los 1,500 millones de dólares a pagar en varios años, y que el Perú está dispuesto a acompañar aumentando su participación y su aporte, sería fundamental...”Bueno, imagino que lo primero que va a hacer Obama es encargar una respuesta protocolar a tan gentil envío.En segundo lugar, si el asunto llegara a interesarle con la intensidad que el doctor García espera, quizá mande a preguntarle al embajador de los Estados Unidos en Lima qué es lo que piensa de la sugerencia de tan eminente líder hemisférico.El embajador se verá en aprietos. Porque, para ser prolijo, tendrá que contarle a su presidente que el mandatario del Perú es el que hace unas semanas sostenía que esta crisis se arreglaba rápido, que el Perú estaba blindado ante ella y que todo se resolvería en dieciocho meses a lo sumo.También tendrá que decirle que el doctor García acaba de sostener, ante un grupo de banqueros de la región, que la actual crisis está siendo sobreestimada tanto en Europa como en los Estados Unidos, que muchos se están asustando más de la cuenta y que, en el fondo, se trata “de una crisis de velocidad”.Llegado a este párrafo, el embajador estadounidense tendrá que explicar, en un pie de página de letra menuda, qué puede interpretarse de esa frase salida del intelecto siempre inusitado del doctor García. Y la verdad es que podrá hacer poco al respecto. Porque lo que el doctor García cree –y lo ha dicho explícitamente más de una vez- es que la rapidez con la que se ha extendido la crisis se debe “a la interconexión computacional de la economía y la información globalizada”, argumento que podría enloquecer a un economista, convertir en asesino serial a un historiador de la crisis de 1929 y que sólo un gramático generativo podría intentar desentrañar.En fin, que el embajador consultado tendrá que decirle a Barack Obama que la sugerencia de los 1,500 millones de dólares como aporte de capital al BID resulta extrañamente modesta para alguien que ha sostenido textualmente lo siguiente:“Dios me ha dado la capacidad de convencer a las personas...”El Perú es, según el doctor García, “uno de los centros del mundo”.Y si desde este centro del mundo, desde esta fortaleza victoriosa sale una carta con tamaña sugerencia anticrisis lo menos que podría hacer Obama es ponerse a trabajar en ello –y de inmediato-.A no ser que, frívolamente, le preocupen mucho más bagatelas como la quiebra inminente de la industria automotriz estadounidense, el zarpazo brutal que la riqueza de todas las naciones está sufriendo, o el anuncio catastrófico que ayer mismo ha formulado el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick: “el comercio mundial caerá un 6,1 por ciento en el 2009”.¿Qué pueden ser estas minucias planetarias frente a la idea de aumentar el capital del Banco Interamericano de Desarrollo? ¿O serán más importantes, para hablar de pequeñeces subregionales, los impedimentos arancelarios que Ecuador les ha puesto a nuestras exportaciones y la ola de proteccionismo importado que puede arrasar con el libre comercio en América Latina?
Los artículos nos eximen de mayores comentarios. No podemos decir nada que no se haya dicho ya. Lo que notamos, con preocupación, es que no hay la más mínima voluntad del cambio que se requiere para que dejemos de usar a las personas en beneficio propio y que recobremos la conciencia del ridículo.
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