sábado, 6 de noviembre de 2010

SABLE LASER



INCEPCIÓN (*)
por Obiwan Kenobi

Quienes recuerdan al jóven , que las pintaba de contestario y que pretendió destinar sólo un pequeño porcentaje del erario nacional al pago de la deuda externa deben estarse preguntando, qué ha sido de la vida de ese recaciltrante de treinta y tantos años.
Aún danza, por la congelada pista de nuestras reminiscencias, el político que rompió palitos con sus doce apóstoles decretando estatizarles su avariciosa banca.
Tenía fama de inteligente. Contaba con un buen número de fans enamoradas y hasta cantaba mucho más limpio que ahora que ha convertido su voz en el megáfono de la tagarocracia.
Que se pirre en la memoria del viejo líder y también en su partido, que alguna vez fue el del pueblo, y que cargue como atávica herencia el haberse convertido en el ominoso cuchillo de la derecha más reacia (aquella siempre dispuesta contra las reivindicaciones populares) hacen que fluyan desde el recuerdo los discursos con los que enfrentaba la obvia ofensiva del imperio en la década de los ochenta.
¿Dónde se ha ido el buen olfato coyuntural?
Un gato gordo, dómestico, enviciado y envilecido por el poder y su manager, el dinero, luce tontamente despistado haciendo cabriolas para sus amos.
¿Cree sinceramente que su actual candidata presidencial es una buena carta de negociación que le asegure un adecuado número de votos congresales para la impunidad total?
¿Cree, en la mar desenfadada de sus calenturas, que esa tía con pinta de secretaria tecnocrática, manducable por cierto, puede traer unos cuantos votos de onanista estirpe?
Dicen que sólo se puede conocer la majestuosidad del atardecer quienes tuvieron instantes vitales muy importantes en el amanecer de su tiempo y en el desarrollo conciente de sus días.
Lo hecho por este caballero, de banda presidencial cada vez más ancha y cada vez más decadente, no basta para lograr un par de renglones en el cuaderno diario de la historia.
Aún así, si generosos fuéramos, y dijéramos que en su primer gobierno (áquel que nos llevó a una situación económica similar a la que vivimos después de la guerra del Pacífico, ése que permitió que el sanguinario terrorismo corte el páis en dos, como un cuchillo caliente a un barril de manteca) fue consecuencia de la dura confrontación con los poderosos de siempre y de los intereses extranjeros moviéndonos el piso en aras de realizar su plan maestro de chilenización, aún así, no bastaría para disculpar este trato con el país en el que leemos su vulgar y evidente desprecio.
En el fondo nos alegra que las decisiones que toma sean ejecutadas bajo éste precepto pues nos asegurará jamás repetir la experiencia, amén del fiasco descomunal que les depara en las urnas por mas arregladas que esten las elecciones por los úkases de un imperio yanqui en caída libre.
Esta es mi incepción para ti, duerme profundo gordo que marcha izando banderas un pueblo realmente jodido que te dice, te disculpo pero no te perdono, mientras te engulle una fiera enloquecida hecha de dólares que ya no valen nada.
(*) Tremenda película, ideal para estos tiempos de necesario despertar.
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