sábado, 1 de agosto de 2009

ESQUELETOS EN EL ARMARIO



LAS PALABRAS DE NATALIA
por Hugh Player

Hace una punta de años cuando me preparaba para postular a la universidad, la academia donde perdíamos el tiempo, cada mañana de ese verano que ahora veo tan distante, recibió una buena cantidad de matriculas y por razones de espacio se vio obligada a alquilar algunas aulas en el antiguo colegio Divino Maestro del centro de Lima.
Hacía ese local fuimos desplazados para continuar con nuestra preparación mentirosa (en esos tiempos en las horas de clase recalábamos en algunos bares como el Queirolo y el Luis Jaime Cisneros que quedaban en la misma calle)
El colegio en si era bastante viejo y ruinoso y allí se reunían cientos de niñas de diferentes edades que practicaban para ser voleybolistas entrenadas por una morena que paseaba en pantalones cortos un trasero y unas piernas de campeonato y que pudimos identificar como Rosa Cotito.
Eramos unos bichos raros y relajados en ese ambiente de disciplina deportiva en donde las pequeñas aprendían sus primeros saques y recepciones bajo la seria mirada de la recia morena. El ambiente festivo lo proporcionaban los habitantes del internado, unos muchachos bien mariconcitos, que jugaban unos partidos de voley disputadísimos ante la complaciente observación del director del plantel que al parecer también compartía la opción sexual de sus internos.
Pese a que el gobierno militar se acercaba a su final se había continuado con la promoción de la práctica de este deporte que en esos tiempos era la monedita de oro de los países de la órbita socialista.
Hay que reconocer que este deporte (que a mi en lo particular me parece digno de mis mejores bostezos) tuvo la disposición (y el férreo control de los milicos) para obtener reconocimiento sudamericano y mundial.
Sin embargo nada me parece mas gay que ver hombres saltando sobre una red para darle manotazos a una pelotita media rara. Y nada mas patético que esos comentaristas de fútbol que ante la decadencia del rey de los deportes en nuestro país agarran al vuelo la destartalada combi del voley para ponerse como loquitos y dar gritos arrebatados para festejar un punto de estas nuevas matadorcitas que distan bastante de las jugadoras de antes.
En fin, el sufrimiento es para quienes lo aguanten en su afán de ver que el Perú por fin gana algo y salimos de la la infame categoría de eternos lossers deportivos. Aunque inventemos excusas para no aceptar que somos lo que decidimos ser: coro de tragedia griega, presente y visible pero alejados irremediablemente de la escena de los dioses (Ribeyro dixit)
Y es que la semana pasada he visto entre confuso y divertido la excesiva celebración por la clasificación al Mundial de Voley (que no es ni será el Mundial de Fútbol, le guste o no a la afición del voleyball) y que se ha disputado entre cuatro para que clasifiquen dos y en donde le ganamos fácil a los mediocres equipos de Argentina (cuyas matadoras estan mejor para vedettonas) y a las venezolanas del team Chávez, unas zambas que estaban en nada.
Además se pretendió obviar la doble paliza que Brasil le aplicó a nuestro bastante ralo e informal equipo, lo que provocó que tanto Man Bo Park como Natalia Málaga salieran inmediatamente a pegar una puteada de aquellas que incluyo frases como falta de coraje, conformismo, poca seriedad, falta de ambición (todo esto mientras el pelotudo de Philips Butters decía que con la clasificación se había hecho bastante) y que merece nuestro saludo y respeto porque sólo con el profesionalismo y seriedad de estas personas, impecables completa mente en su vida deportiva siempre llena de éxito podemos aspirar a tener un nivel competitivo superior.
Es muy peruano ser un conformista de cuarta y estas chicas que pretenden hacer algo importante de sus vidas deben entender que la piedra angular de sus posibles logros es que entiendan que no hay camino fácil en una competencia de nivel real y que ellas deben creer en si mismas -primero que nada- para cuando lleguen a su participación en el mundial tengan alguna opción real. Con ese criterio nacional de tener temor a aspirar lo mejor van a ir a la justa ya disminuidas y solo para ser comparsas de las que ganan siempre.
Se trata de meterse en la cabeza que quien gana primero tiene que creer que puede ganar y que no hay rivales grandes ni chicos y que con el talento ( que parecen tener) y con los ovarios bien puestos pueden ser campeonas mundiales. Pero si empezamos a arrugar porque Brasil tiene mejores canchas para entrenar o porque las apoya el estado, o porque las alimentaron con dietas especiales, es mejor que le demos el pase a otro país que quiera realmente competir y ganar.
Porque nada frustra mas a este país que crearse ilusiones que mueren tan rápido.
Es hora de que dejemos de engañarnos: Kina Malpartida es una magnífica boxeadora pero esa brasileña de su primera defensa del título era un paquete de los pies a la cabeza y no me sorprendería nada que venda raspadillas en una playa del Brasil. Brenda Mau canta muy bien pero físicamente no vendía para ganar el Operación triunfo y en eso no tiene nada que ver el racismo del pueblo español mas ignorante (al que discriminan por toda Europa) y del que bien sabemos que sirven solo para toreros, curas o empresarios tramposos de trasnacionales, cuando no de chachos de restaurante de cinco tenedores.
El Perú tiene lo suyo. No inventemos gastronomías fantasmas poco competitivas en el mercado mundial. Ni licores exquisitos. Ni agroexportación.
Talento nos sobra, detallo algunos nombres como para que les ayude la memoria, Vallejo, Ribeyro, Vargas Llosa, Micky Gonzales, Gianmarco, Mario Testino, Cubillas, y por supuesto Natalia Málaga a quien le damos nuestro aprecio y reconocimiento, porque si a algo le tenemos miedo los peruanos es a decir las cosas claras y directas en el momento adecuado. Vale.
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