
Por la noche, Chile manifestó su sorpresa y su molestia por las frases del militar. Michelle Bachelet revela que Alan García le informó que pasará al retiro a Edwin Donayre.


por Hugh Player
A mí, particularmente, el General Donayre, me cae como un tacú-tacú congelado, recalentado y engullido, pasada la medianoche. Es decir, me indigesta.
Sus bobas bromas de serrano avivado, acriollado tardíamente, nunca me hicieron ninguna gracia.
Nadie representa tan mal a nuestras fuerzas armadas como el, las hace parecer ridículas, extrañas, tanto así que el día que desfiló a paso ligero (con otros militares de vientre pronunciado) tuve la impresión de ser parte de una de esas películas de Fellini en donde lo absurdo suele no tener límites.
Como buen cachaco mediocre es patán (cuando se resiste a presentarse ante la fiscalía) y es un gandul (cuando tiene que dar cuentas sobre la gasolina que se pierde bajo su administración) y resulta irritante verlo jugándose con la tropa, como si las excesivas confianzas que otorga fueran a producir una especie de soldados de nueva generación.
Hasta aquí nuestras diferencias que no son pocas y por las cuales ya lo hubiera destinado al cuartel de Pomata (Puno) en donde las duras condiciones medio ambientales deberían corregir tanta idiotez de este militar que ha confundido la simpatía con la bufonada ramplona.
En cuanto a los motivos por los que se le deberá investigar (y sancionar o castigar si se le hallase responsabilidad) dejaremos que la ley haga su trabajo sin interferir porque sabemos que la gasolina se pierde en los cuarteles hace años y porque estas condiciones de trabajo que obligan a robar, las provoca el mismo estado que paga sueldos miserables a los miembros de nuestras fuerzas armadas.
No justificamos tales actos pero se nos hacen entendibles.
Lo que no nos entra en la cabeza es la exagerada proliferación en todos los medios de ciertas palabras de un extracto de la grabación de video, evidentemente extraída de contexto, en una reunión familiar o particular, y por cuyas palabras han protestado tirios y troyanos de modo exagerado en nombre de nuestras buenas relaciones con los vecinos del sur.
Incluso se ha producido una conversación entre la pindonga Bachelet y el Tobi Catrasca con las excusas del caso. También el Canciller (ese distraído pelotudo) ha aparecido a balbucear disculpas y a ofrecer la cabeza del latoso General.
Y tenemos que disentir con estas cosas por el terrible mensaje que les dejan a los jóvenes oficiales de nuestro ejército, estos actos de sumisión con el gobierno de la estrella solitaria. Cualquier extranjero vecino (sea ecuatoriano, colombiano, brasileño, boliviano o chileno) que pretenda ingresar belicosamente al suelo peruano deberá ser retornado a su país en bolsas de plástico o pomada y en eso cerraremos filas con el General Donayre pese a lo mal que nos caen sus actitudes chistosas.
La Patria no la cambiamos por los buenos negocios, ni ofrecemos la baja de miembros de nuestras fuerzas armadas para calmar el espíritu culposo de quienes nos enfrentaron abusivamente en una guerra bárbara, desigual y salvaje, y que muestran el Glorioso Monitor Huascar como trofeo de ese genocidio.
De un país cuyas ambiciones expansionistas están escritas y detalladas en el nacionalismo jacobino de la Dóctrina de Diego Portales y que sostiene una guerra económica invasiva permanente contra nuestro país.
¿Qué suponen estos gobernantes cobardones y orinados?
¿Creen que nos tendremos que colgar de las orejas de los chilenos para desarrollarnos?
¿Ignoran que la Historia es la mejor predicción del futuro?
A cierta edad se necesita tener fe en que la mentira del mundo globalizado convierte al planeta en una patria grande y estas estúpidas creencias (que defienden los internacionales en casa) tienen que buscar ajustarse a las conveniencias económicas del momento.
Ya nuestro Presidente ha cometido infinitos errores de excesivo servilismo por esas fantasías de inversión por las cuales sería capaz de venderles la Plaza de Armas de Lima a Tiendas Ripley. No le sumemos el maltrato a un militar de carrera peruano –por equivocado que pueda estar- para quedar bien con quienes nos traicionan invadiendo parte de nuestro territorio y de nuestro mar y con quienes sostenemos un litigio en La Haya.
Las últimas semanas el General Donayre ha sido atacado desde distintos lados y con todas las acusaciones posibles lo que nos hace pensar que este apanado hay algo mas que el tiempo sabrá revelarnos.
¿No será que la ineficiencia de los servicios de inteligencia de nuestras fuerzas armadas para detectar las grabaciones del asunto de los petroaudios está cobrando una víctima colateral? O ¿Hubo participación de las fuerzas armadas?
Lo dejamos ahí, el tiempo es aliado de quien espera (*)
(*) Camilo José Cela.





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