jueves, 8 de noviembre de 2007

MODALES NADA DEMOCRATICOS












Puntapié contra el pueblo por César Lévano (*)
Quienes creían que Alan García es un demócrata, deben de haber sufrido una amarga decepción. Sin más razón que la arbitrariedad, el Presidente ha aplicado un puntapié violento a los derechos ciudadanos y sindicales: ha desautorizado una manifestación pacífica de la CGTP.Es un acto no sólo autoritario, sino, además, torpe. Es el signo de un miedo y una impotencia.La decisión contra la movilización de la CGTP estuvo precedida de una intensa campaña oficialista, con Mensaje presidencial incluido.Para subrayar la torpeza de la decisión basta con señalar que al mismo tiempo se autorizó una marcha de la Confederación de Trabajadores del Perú (CTP), cuyos vínculos con el APRA y con los patrones abusivos son antiguos y explican su raquitismo orgánico de hoy.El gobierno recibió, con eso, un apoyo sintomático. El secretario general de la CTP, Elías Grijalba, es un caso patético. Funcionario del Seguro Social, elevado al rango de dirigente por medio de la violencia bufalesca, “representa”, con un buen sueldo, a todos los trabajadores peruanos en la dirección de la Seguridad Social. Entre sus hazañas figura el haber aplaudido el aumento de un sol diario en el salario mínimo.El país puede juzgar el nivel mental de este “sindicalista” a la luz de sus declaraciones contra la jornada de lucha de la CGTP. Esta jornada, según él, “tendría financiamiento de Venezuela”. “Prueba de ello”, sostuvo, “es que en esa marcha participará el líder nacionalista Ollanta Humala”.O sea que si Humala se reúne con Luis Gonzales Posada, presidente del Congreso Nacional, ésa sería una prueba de que Gonzales Posada –y posiblemente todo el Congreso– estaría financiado por Hugo Chávez.La lógica de ese seudosindicalista demuestra que en el Perú el amarillaje está verde. La plataforma de lucha de la CGTP contiene, en cambio, un todo coherente, de amplitud nacional y con exigencias razonables. Por supuesto que el compañero Grijalba no puede reclamar aumento de sueldos, salarios y pensiones. O cesación de los despidos antisindicales masivos, despidos que se producen en el sector público y en el privado, y reposición de los despedidos. O la aplicación de un plan nacional de Empleo Digno. O lucha contra la corrupción en los poderes del Estado. O la promulgación de una Ley General de Trabajo que restituya los derechos laborales conculcados. O completar el proceso de transferencias de atribuciones a los gobiernos regionales.Ésa, y no otra, es la causa del pavor de un régimen autoritario y corrupto. La marcha, ha anunciado Mario Huamán, secretario general de la CGTP, marcha de todas maneras. No es un desafío. Es una respuesta a la provocación. La de Grijalva fue, por su parte, una marcha marchita.


(*) Aparecido hoy en la columna del Director del diario La Primera

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