miércoles, 26 de marzo de 2008

NO COUNTRY FOR HUMAN RIGHTS





Crónicas del muerto y del degollado (I) por Guillermo Giacosa (*)
Que Estados Unidos se sienta con derecho, cada año, a pasar revista a la situación de los derechos humanos en 190 países, es un hecho que solo pueden producir mentes alucinadas como las que ocupan la Casa Blanca. Que China, que no tiene un récord florido en ese campo, le conteste es una suerte de exposición clarísima de que los asuntos mundiales se dilucidan entre los poderosos. ¿Qué país, sin el inmenso poder económico que ostenta China, se podría permitir el lujo de decirles a los gringos aquello de que ven la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio?
A la larga, los informes chino y estadounidense son útiles, sobre todo si se les adosa el que produce Amnistía Internacional o los informes regionales de otros organismos. Es bueno saber qué pasa en esa materia, y mejor aún es que nadie se arrogue en exclusividad, como lo hacía EE.UU., el derecho de denunciar a los otros.
Como nuestra buena prensa se ocupa preferentemente del informe gringo, destacando siempre lo que más le conviene, creemos que es justo que los chinos, excelentes socios comerciales del Perú, tengan su pequeño espacio para que conozcamos cómo andan los derechos humanos por las tierras del Tío Sam, donde todos tenemos parientes y amigos. El informe chino se titula Registro de los Derechos Humanos en EE.UU. en 2007.
El documento señala: "Como en años anteriores, el Departamento de Estado lanzó acusaciones infundadas contra la situación de los derechos humanos en más de 190 países, incluida China, pero eludió referirse a las violaciones de los derechos humanos en su propio país".
Luego viene la andanada de hechos que, a veces, la prensa difunde y, otras, soslaya pero que, agrupados, producen una contundente sensación de desazón en quienes ven a EE.UU. como campeón de la libertad y de la democracia.
El documento se divide en siete partes: el derecho a la vida, la propiedad y la seguridad personal; las violaciones de los derechos humanos cometidas por los órganos judiciales y policiales; los derechos civiles y políticos; los derechos económicos, sociales y culturales; la discriminación racial; los derechos de las mujeres y los niños; las violaciones de los derechos humanos en otros países. Dice en la primera parte: "El aumento de la violencia criminal en EE.UU. supone una grave amenaza para la vida, la propiedad y la seguridad personal de su pueblo". ¡Cuántas veces hemos leído, letra por letra, esta advertencia en textos gringos sobre otros países!
Y luego, citando datos oficiales: "El FBI informó en setiembre de 2007 que durante 2006 se produjeron 1.41 millones de delitos violentos en EE.UU., cifra que supone un aumento del 1.9% respecto al año anterior.
Las estadísticas dadas a conocer por el FBI muestran que, en 2006, el número de asesinatos y homicidios involuntarios en Estados Unidos se incrementó en un 1.8%, mientras que el número de robos creció un 7.2%. Ese mismo año, los residentes de 12 años de edad o mayores experimentaron 25 millones de delitos violentos y robos. (Continúa mañana).


(*) Aparecido en su columna del diario Perú21

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