lunes, 7 de abril de 2008

HASTA QUE VENGAN POR NOSOTROS



El kerosene de la antorcha por Jorge Bruce (*)
Este lunes la antorcha olímpica será recibida en París. Para las autoridades chinas no será une partie de plaisir (un paseo placentero). El alcalde Bertrand Delanoë ha anunciado que colgará en la fachada del palacio municipal una banderola, proclamando la adhesión de la ciudad a la causa de los derechos humanos "en todo el mundo" (¿Qué haría Castañeda? ¿Criticaría a los chinos por bodegueros?). Aunque la alusión a su sistemática violación en la China y, en particular estos días, en el Tíbet, es clara; el diputado europeo de los verdes, Daniel Cohn-Bendit, uno de los históricos de Mayo del 68, ha declarado que hubiese preferido un letrero más explícito: "París exige los Derechos Humanos en Pekín". 'Danny el Rojo' (su apodo sesentaiochista) ha llamado a manifestar ese día en París y denuncia la hipocresía de las autoridades francesas, más preocupadas por los contratos multimillonarios de centrales nucleares, TGV y Airbus que por los derechos humanos en el país que se autodenomina como la patria de estos. Por su parte, los atletas franceses de la delegación olímpica portarán un distintivo "por un mundo mejor". El dirigente de Reporteros sin Fronteras ha dado una conferencia de prensa avisando que correrán al lado de la antorcha olímpica, reclamando por las violaciones a los derechos del hombre. Incluso Rama Yadé, secretaria de Estado para los derechos humanos en Francia, declaró en una entrevista al diario Le Monde que el presidente Sarkozy exigía tres condiciones al Gobierno chino -el fin de la violencia contra la población y la liberación de los presos políticos, aclarar los acontecimientos tibetanos y el diálogo con el Dalai Lama- para estar presente en la inauguración de los JJ.OO. Después negó haber hablado de "condiciones del presidente" sino de "deseos del gabinete", pero el diario se reafirma en lo publicado.Lo cierto es que se armará un tremendo tole-tole al paso de la antorcha. Los chinos han invocado el espíritu olímpico, pero lo único olímpico es el desparpajo con que reprimen y maltratan a los tibetanos y a sus compatriotas, como Hu Jia, condenado el 3 de abril a tres años y medio de cárcel por delito de opinión. El recorrido de la llama será el de la causa de los derechos humanos en el mundo, excepto en países como el nuestro, en donde lo único que parece importar a las más altas autoridades son el salto económico, la garrocha del crecimiento y la bala perdida, disparada por los perros del hortelano, obviamente. En ese contexto humanista deplorable, la sospechosa captura del agente Sosa, alias 'Kerosene', por el luminoso hábito de incinerar a sus víctimas, viene a recordarnos que vivir en la oscuridad y la indiferencia por la suerte del otro, es siempre un retroceso a la barbarie en la que todos, incluso quienes se sienten a buen recaudo, salimos perdiendo. El juicio a Fujimori, que sigue sin difundirse en el canal del Estado (pero sí la boda de Juan Diego celebrada por el cardenal de los DD.HH.) es la oportunidad de entender que los derechos son de todos o de nadie. Que mañana puede ser tu hijo, tu hermana, tu amigo, quien caiga en manos de 'Kerosene' o de cualquier delincuente o terrorista, lo que tarde o temprano sucede cuando la única ley es la del dinero y el achoramiento, sea pituco o popular. El autoritario de turno, si llega a los tribunales, conseguirá un abogado marrullero para exculparlo del asesinato o la tortura de tu prójimo. O de ti mismo. Habrá que tomarlo deportivamente.

(*) Aparecido en su columna del diario Perú21

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