sábado, 21 de junio de 2008

CUATRO PASOS DE BAILE (HACIA LA DIESTRA)






Cuatro pasos para poner fin a un abuso


por Rosa María Palacios (*)
1 La infraestructura (carreteras, puertos y aeropuertos) se ha convertido en el punto crítico de toda protesta. El que la controla, tiene el poder. ¿Cómo contrarrestar una estrategia simple de ejecutar, y de efectos catastróficos en la sociedad y el Gobierno? Con el cumplimiento inflexible de un solo principio: no se negocia bajo presión. Jamás se conversa mientras permanezca una carretera bloqueada, un aeropuerto tomado o un puerto cerrado. Es preferible esperar por cansancio ajeno que ceder. La población afectada puede sufrir mucho al principio, pero no más de lo que ya sufre hoy y, a la larga, lo agradecerá.
2 En principio, la Policía no debe intervenir si es que no hay vidas que corran peligro. No se debe cometer la estupidez de enviar a la Policía a enfrentar piquetes de manifestantes en un puente. Se envía al Ministerio Público con cámaras para registrar e identificar a los que luego deberán ser procesados. Enjuiciados de verdad. Sin excepciones. Solo así quedará claro que la violencia no puede ser tolerada y que no queda impune.
3 Se debe conocer a los líderes. ¿Quiénes son? El asunto es complicado porque los líderes no son las autoridades elegidas por el pueblo. Estos últimos son (a veces) rehenes de la protesta. Si no se pliegan a ella, las consecuencias pueden ser hasta físicas. Tienen las mismas dificultades que el Gobierno Central. Simplemente, no gobiernan. Hoy por hoy, líder es quien tiene capacidad de movilización. Si un hombre puede poner a cien personas con piedras y palos en una carretera, ese hombre está al mando. O estará al mando quien controle a ese hombre.
4 El primer ministro debe recibir en Lima a los que protestan, de preferencia, antes de que protesten. Debe exigir la presencia de autoridades democráticamente elegidas. Debe explicarles claramente cuáles son las posibilidades del Estado. Los que reclaman pueden decidir parar sus comercios o dejar de trabajar. A eso tienen derecho. Cuando se tocan los derechos de los demás, se acabó la conversación.
¿Qué hizo el Gobierno en Moquegua? Nada de lo anterior o, mejor dicho, exactamente lo contrario. El precedente, otra vez, queda. Hasta la próxima vez en que todo será igual. Incluida la permanencia del ministro del Interior, el hombre al que no le tiembla nada (a sus palabras me remito), que es inamovible, solo Dios sabe por qué. Ordenar o convalidar un ataque en la retaguardia mientras su general conversa en la vanguardia con el adversario es, en materia de traiciones en el campo de batalla, para la antología de la infamia. Algunas cosas deberían temblarle. Por lo menos la silla, a ver si se cae de una buena vez.


(*) Aparecido en su columna del diario Perú21.


1- La presión siempre obligará a una inevitable negociación. Estamos en desacuerdo con las violentas tomas de la propiedad pública pero la gente que actúa por desesperación no piensa en las consecuencias legales ni a quien le desacomoda las reglas de una disciplina media derechistona. La autoridad no tiene porque implicar ser rabiosamente inflexibles. La inteligencia es la capacidad de adaptación a la circunstancias y el manejo de la misma. La idea no negociar bajo presión suena acertada en la idea del orden vertical que mira de arriba hacia abajo pero es inaplicable en la práctica, dejemos esa idea en los límites de las peliculas gringas (*). Ademas: aqui podemos tener (moqueguanos o portuarios) por años en una rutina de "pie de lucha" porque hemos hecho de la anormalidad una forma extraña de vida.
2- La policía interviene por orden de su comando que a su vez obedece a las instancias políticas superiores. Corrijamos el mal desde la cabeza y a los policias habría que educarlos y darles prolongados tratamientos psicológicos, bien adecuados porque parecen gozar hasta el orgasmo con el acto de golpear duro a sus paisanos.
3- Se les debe conocer.¿ Para efectos policiales o judiciales? o ¿Para un estado paranoico y persecutorio?. Cuando hay armonía general estos lideres no aparecen, ellos son hijos del desgobierno. Y de una prensa que calla cuando debe denunciar. 4- Estamos completamente de acuerdo en este punto. Y espero que lo que nos preocupe sea el bienestar común, por encima de las formas de protesta, aunque esto suela interrumpir la secuencia de happy life de "Las mujeres perfectas" (*)
El problema son los métodos que -pareciera que con algo de molestia- se recomiendan y que tradicionalmente usan las ideologias penosamente fascistonas.
Hay que observar el bosque completo y tomar en cuenta que este hecho de la protesta moqueguana le estaba sirviendo al gobierno para tapar la tremenda jugadaza que se esconde tras las silenciosa privatizacion de los puertos.
(*) En "Air Force One" por ejemplo, Harrisond Ford (presidente de USA en escena) le dice a Gary Oldman (terrorista que no deja de ser malo ni cuando hace sus necesidades) "¡¡Mi gobierno no negociará jamás con terroristas!!" .(Así hay varias).
(**) Divertida película que recomendamos a nuestra lectoría.

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