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Hace algún tiempo, el presidente Alan García recordó que, de acuerdo con el artículo 134 de la Constitución fujimorista, puede disolver el Congreso si éste censura o niega su confianza a dos Consejos de Ministros. Era una amenaza. Igual amenaza acaba de esgrimir el congresista del APRA Aurelio Pastor, hombre del cogollo alanista. Sin embargo, el tiro le ha salido por la culata al personaje que está lejos de ser un buen pastor. El congresista nacionalista Víctor Mayorga ha replicado: que se cierre el Congreso, pero que se cumpla también con convocar de inmediato –dentro de los cuatro meses de la fecha de la disolución, establece la Carta de 1993– elecciones generales.Es decir, que se vayan todos. Yo agregaría: también Alan García.Ollanta Humala, por su parte, propone que se realice un referendo para que el pueblo, es decir, el poder constituyente, decida si quiere volver a la Constitución de 1979 o seguir con la fujimorista de 1993.La verdad es que, al igual que otros malos gobernantes peruanos, Alan García sabe que padece creciente repudio ciudadano, por su política que favorece exclusivamente a las transnacionales y los grandes grupos de poder.En toda América Latina son esos sectores –el imperialismo y la oligarquía– los que necesitan y auspician dictaduras.Hay un rico muestrario en la historia del Perú. El ataque al Congreso fue arma política del tirano fascista Luis M. Sánchez Cerro, quien previamente apresó y desterró a los congresistas apristas.Fue la mecha que encendió una larga guerra civil, lo cual costó miles de vidas, y envió a la prisión, la tortura y al exilio a otros tantos miles.El miércoles 27 de octubre de 1948, a la hora del crepúsculo y el ángelus, llegó a Palacio de Gobierno la noticia de que la guarnición militar de Arequipa se había levantado contra el poder constitucional presidido por José Luis Bustamante y Rivero. El jefe del pronunciamiento era el general Manuel Arturo Odría.En Lima, el jueves 28, el jefe de la Segunda Región Militar, el general Zenón Noriega, prometió respeto a la legalidad. El viernes 29, Noriega se sumó al golpe. “Felón” lo llama Bustamante en sus memorias. Odría clausuró el Congreso e ilegalizó al Partido Aprista y al Partido Comunista. Jorge Basadre precisa en La vida y la historia que el cuartelazo fue auspiciado por la “derecha económica”.Fujimori dio su golpe el 5 de abril de 1992. Sus primeras medidas fueron disolver el Congreso y reorganizar el Poder Judicial. No es casual que el día en que anunció su felonía lo rodearan los jefes militares, los señores de la oligarquía y los dueños del poder mediático.Ya se sabe quiénes pueden estar fomentando aprovechar la egolatría y el autoritarismo de García para propiciar un nuevo atentado contra la legalidad. Están jugando con fuego.




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